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Seminario
El juego y la clínica
en
problemas en el desarrollo infantil
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desarrollo@edupsi.com

Organizado por : PsicoMundo y Fort-Da

Dictado por :
Norma Bruner


Clase 5


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Los juegos de duelo

Esta es la ultima clase de este seminario y quisiera aprovecharla para escribir  sobre aquello que he  propuesto como “el trabajo del juego “,  y su relación con el trabajo del duelo y con la melancolía, en la clínica con bebés y niños con problemas en el desarrollo.
Voy a intentar realizar un breve recorrido por  algunas de las principales  articulaciones   a las que he arribado en relación al tema en estos 25 años de practica y experiencia clínica en el camino de mi investigación.

A modo de  introducción

Recibo hace un tiempo el llamado de los Padres de una niña  de 4 años , que iba a ser intervenida quirúrgicamente  en  unas pocas semanas ,  se trataba de una operación de corazón “ a cielo abierto “, su hija nació con “ un agujero en el tabique  interventricular “  , tabique que une y comunica  ambos ventrículos del corazón “ , han esperado que “ cierre  “ de manera natural  , dicen ellos  ,  pero de seguir esperando pueden aparecer secuelas y cardiopatías asociadas , por lo cual han decidido , luego de  un largo camino de idas y vueltas, dudas, consultas a diferentes equipos y especialistas  durante  este tiempo ,  realizar finalmente la intervención y “darle un cierre“.
 La medicina no  sabe y no puede responder  la pregunta por la causa de que en algunos niños cierre  este agujero  sin intervención y en otros no, como tampoco puede responder la medicina acerca de la causa de que  haya  nacido con este problema.
Se me pide un trabajo de “psicoprofilaxis “ya que los médicos les han dicho que los factores emocionales influyen  decididamente en estos casos.
Se trata de una intervención compleja, de  riesgo y doloroso pos-operatorio, fruto de la cual quedara una marca real en el cuerpo  (dice la M que le harán una plástica reparadora).
Aún resuenan en mi  las palabras con las que nombran y presentan la enfermedad, en nuestro primer encuentro , “El Agujero “ y las líneas asociativas a las que esto da lugar en  dicha primer entrevista :
M: Nos nació así, fallada, sin terminar, con un agujero.
P: Nosotros le decimos a ella que  nació con un agujerito, “El agujerito sin fin “.
M. Cargamos con una doble angustia, por un lado al tener que tomar la decisión de la operación y por otro por tener una hija  así.

Se inaugura de esta manera la posibilidad de un espacio y tiempo de trabajo conjunto, con los Padres, con la niña y con el equipo medico, para la intervención temprana psicoanalítica e interdisciplinaria,  la que es simbólica, real e imaginaria,
Esto es solo una de las formas de conformarse la consulta  y/ o demanda, en el campo de la clínica de bebés y niños con problemas del desarrollo.
 ¿Cómo formalizar el campo de las intervenciones tempranas psicoanalíticas e interdisciplinarias  en la clínica con bebés y niños con problemas en el desarrollo? ¿Cuales son sus alcances y sus límites? , ¿Cuales son los bordes  y extensión  de lo temprano para las intervenciones en la infancia?
Vino a mi auxilio, una propuesta que parecía dirigirme  Lacan, J:
“Esto se vuelve mucho mas claro, y mucho mas  fácil de connotar a partir del momento  en que planteamos el problema en términos de duelo (…) “. (1)
  He  intentado  desde entonces plantear en términos de trabajo de duelo , un duelo de estructura y  clínico, en sus relaciones con el “ trabajo del juego “ a varios de los problemas y  desafíos a los que nos vemos confrontados los psicoanalistas y profesionales de los equipos interdisciplinarios , que desde hace ya varias décadas en la Republica Argentina  venimos trabajando y pensando  este  complejo campo clínico.
El trabajo de duelo y el del juego , llaman y convocan a poner en marcha y funcionamiento al conjunto del universo de lo simbólico , apelan a la función y funcionamiento de los significantes de los nombres del padre,  para intentar  responderle  “ al agujero “ ,  Un  agujero reduplicado, en el caso de esta niña por lo real orgánico  y  de lo real en la falta del saber , cuyos bordes  simbólicos,  se presentan como  imprecisos y  serán  aquellos que se intenten  una y otra vez en cada uno de nuestros encuentros , “ Precisar y dar  medida  “ , cuyas significaciones darán  rienda  a los hilos del juego significante , en   el trabajo de intentar dar lugar  al rito  simbólico del velamiento para conformar un velo imaginario posible para lo real del cuerpo . (2)
Tanto el trabajo del duelo como el trabajo del juego, inscriben la pérdida y lo perdido  simbólicamente y dan razón de su medida, para ello requieren de la significación falica y su función.
P y M coinciden en: “Nos vino fallada “y “Hay algo que no cierra en ella “.
La Cardióloga Cirujana que la viene tratando desde su nacimiento me dice, en ínter consulta, que es una cirugía electiva aunque ya se sabe que si a los 2 años no cierra no va a cerrar y tiene “indicación de cierre. “ Agrega, “Los padres  de esta niña dieron muchas vueltas y les costo mucho la decisión del cierre “….
A propósito dice la M: “ahora si estamos  decididos a que  se cierre “.

Mis investigaciones y práctica clínica en este campo,  a partir  del año 1985,  me ha llevado a publicar  ya en el año 2001 (3)  y luego en el año 2002 (4) mis propuestas e hipótesis, sobre la que he denominado  “Posición Melancólica” en la infancia
Se trata  de  una posición del niño y su cuerpo con relación al Otro que, además de múltiples presentaciones clínicas en caso de perpetuarse, puede constituir una de las puertas de entrada o bien  al autismo o bien  a las psicosis para él en los tiempos primordiales.
Es en múltiples formas clínicas, cuya unidad no puede certificarse,  donde podemos reconocer aquellas formaciones clínicas tempranas que son frecuentes en bebes y niños pequeños con deficiencias mentales, sensoriales y motrices, u otras,  congénitas o adquiridas, pero que también  y esto es lo importante,  pueden presentarse  en bebes y niños que no presentan problemas de desarrollo de base orgánica, lo que nos lleva a pensarlas como una misma posición subjetiva del niño y su cuerpo en el Otro,
Ha sido en el marco de mi Tesis de Maestría en Psicoanálisis.  “El  trabajo del juego  y su relación con el trabajo del duelo y la melancolía en la clínica con bebés y niños con problemas en el desarrollo “.  Facultad de Psicología. UBA. (2005 – 2007), donde he desarrollado esta investigación.(5)

 

Desarrollo

El trabajo del juego y el trabajo del duelo: “Los Juegos de Duelo “.
El duelo, recordemos, es una formación de compromiso para Freud, y en su estructura la renuencia a la pérdida entrará en conflicto y librará en el yo su batalla.
En la Melancolía en la infancia,  mi experiencia me demuestra, la devoración  de la que se trata es la del yo mismo,  es la imposibilidad de que “yo advenga donde ello era”. La pérdida es del Yo.
Aquellos que propuse como  “Los juegos de duelo” tienen valor constitutivo y constityente, estructurantes  y estructurados como duelos - de estructura-  en juegos.
Los juegos de duelo,  desde mi lectura son el lugar y tiempo, donde se libraran las batallas del yo en la infancia.
La batalla a librarse en la infancia es ni mas ni menos que la formación y desarrollo del yo, sus instrumentos y funciones (imaginaria, reales y simbólicas) y por ende  la constitución del sujeto y su  cuerpo.
Freud ubica el “delirio de insignificancia (moral)” y lo caracteriza por la denigración, autorreproche y repulsión. Consideramos a la “insignificancia”, insignificancia falica, como un concepto operador para dar cuenta del mecanismo estructural de formación de la melancolía en la infancia, su operatoria y su posible salida.
Lejos estamos nosotros de haber concluido nuestra investigación , la que esperamos seguir comunicando en  futuros  trabajos, avanzamos  intentando ubicar , al duelo (de estructura ) por el falo , por su relación con la privación, como la operación de respuesta y puesta en funcionamiento de la función del Nombre del Padre  y como aquello que inscribe y redobla simbólicamente , en la diacronía de la metáfora paterna ,dando razón desde la significación fálica de su medida a esta pérdida de objeto originaria  lógicamente necesaria  .
Donde  a  era  debe advenir el  falo y juegos de duelo por el falo (–j)  para que  luego se componga el fantasma.
Hemos  propuesto a  “Los juegos de duelo”,  como el escenario donde la operatoria del duelo por el falo (de estructura) se efectúa en la infancia. (6)
En la Posición Melancólica, el niño y su cuerpo como objeto a, no ha sido enlazado fálicamente  al campo del Otro  y  al no inscribirse el significante que de cuenta simbólicamente de la perdida originaria y primordial ésta ha sido inscripta como rechazada  de lo simbólico y retorna en lo real. .
Lo propio de esta posición  según mi tesis, a diferencia de otras es la identificación absoluta y masiva del niño y su cuerpo “al objeto rechazado”, Objeto verworfen, que por  no ser inscripto y afirmado como perdido  simbólicamente,  por obra del significante falo y su operatoria, hace su ingreso  y retorno, como objeto de rechazo desde lo real presentándose  las “formaciones clínicas del rechazo” y “ Otras  configuraciones de  transferencia ”(7).
Nuestra clínica nos ha llevado a plantear a esta posición como una de las puertas de  entrada o a la psicosis melancólica o  bien  al autismo  para el niño, solamente  si se perpetúa  y decide,  no estamos afirmando que ésta sea la única vía de ingreso al autismo o a la psicosis para un niño, aunque es de las más frecuentes,  hay otras vías y caminos sin ninguna duda posibles.
Las posiciones subjetivas en la infancia no están aún decididas ni definidas, es decir, son posibles de modificarse en ciertas condiciones precisas, según nuestra practica clínica psicoanalítica temprana e interdisciplinaria.

La melancolía y la verdad se entrelazan si el agente materno, por la combinación de diversas vías  facilitadas, no puede dar entrada al cuerpo del niño  requerido a la subjetividad, sino sólo ver lo que es, no puede simbolizar lo real como algo diferente a lo que es, entonces no puede recubrir, vestir e investir fálicamente, libidinalmente, amorosamente,  imaginariamente, el cuerpo de su hijo.
No advendrán los juegos de engaño en los que resultan tomados y deciden dejarse tomar los personajes de la comedia del falo en su dimensión tragicómica, la del equívoco y la imagen del cuerpo, quedando  obstaculizado el investimento libidinal y la falicización del  a  como  i(a).
La simbolización previa de lo real, necesaria y condición a la Privación y al Duelo, no se inscribe en la melancolía en la infancia en su lugar se inscribe el agujero en lo simbólico con las consecuencias clínicas de los efectos de retorno en lo real y de formaciones de goce,  para el niño que la forclusión de los significantes primordiales implica.
El duelo propiamente dicho, es un proceso inconsciente, dice Freud. Sólo es consciente (preconsciente) el desenlace. Su lógica se platea en términos de lucha a librar, donde reina el conflicto entre la renuencia y la aceptación de la perdida. Es siempre respuesta “normal “, ante una perdida (real, simbólica y/o Imaginaria) y la finalidad consiste en poder dar entrada a la aceptación  en el trabajo de duelo “gana el que pierde “.
En la melancolía el desenlace no es el triunfo de lo perdido, sino que lo que queda de saldo es el yo como perdido, el yo se pierde de su formación cada vez, otra vez de nuevo,
Identificación del niño y su cuerpo en el Otro primordial a la pérdida de la perdida, a la herida mortal, resto y saldo de  una batalla perdida antes de ser librada y que  paradojalmente, por no  haberse jugado (juego de duelo no jugado) “no se sabe que se perdió”.  A causa de la ausencia de duelo de estructura y su operatoria en la melancolía encontraremos la presencia  de un dolor impreciso o la ausencia de dolor, como fenómeno clínico  creemos patognomónico de esta posición; ya que el duelo y su función “precisan el dolor”.
El duelo tiene la función y efecto de “precisar el dolor” lo requiere y  le imprime un límite  dando  razón de  su  medida. .
En el duelo  a diferencia de la Verwerfung,  que retorna en lo real el agujero en lo simbólico,  al agujero de lo real responde lo simbólico, el significante falo siempre velado.

El trabajo de duelo y “el trabajo del juego “,  se relacionan y articulan, aun en sus diferencias, al complejo de castración y a la significación fálica, es decir  a la represión.
El trabajo del juego encarna la estructura y su operatoria en el niño, anudando y articulando su desarrollo y lo real orgánico. (8)

Los juegos de duelo y los duelos en juegos,  tendrían  la función de operar el traspaso de la función de a en el otro i(a) en la infancia y en la clínica  psicoanalítica con niños, para el nacimiento del sujeto y  los  objetos  en el deseo (los objetos transicionales o los juguetes).
Si  – (1 + a) =  objeto del duelo, entonces:
Juegos de duelo =   $ –  (1 + a)

 

Retomo entonces mis  proposiciones  para acentuar:
La oposición radical entre duelo-juego-deseo (cuerpo) y la melancolía en la infancia, en la función del trasporte de a respecto al i (a).
“El trabajo del juego”, significante que he propuesto en mi trabajo de investigación, supone el traspaso, la transferencia de la función de a en  i (a), de allí lo que hemos ubicado también como la dimensión tragicómica  del juego en la experiencia analítica con niños
 El juego, he ubicado, “encarna” la estructura y la articula con el desarrollo en la infancia, en este caso los “juegos de duelo”, “duelos por el falo en juegos”, encarnan la estructura de la operatoria de privación y castración.
En la clínica trabajamos con aquello que en estas operatorias está viéndose dificultado o ausente. Supondría suponer un supuesto jugador y  un juego  que no ha podido ser  reconocido como tal.
La conceptualización de la angustia (y lo siniestro) es una reinterpretación de Lacan del texto de Freud, “Inhibición, síntoma y angustia”.
Esa reinterpretación da un peso determinado al término Objektlossigkeit, ‘ausencia de objeto’ que aparece varias veces en el texto de Freud. Su ambigüedad permite vincular dos temas diferentes: la indeterminación fenomenológica del contenido de la angustia y la pérdida de objeto como causa de esta última
Ese objeto es reacio a cualquier nominación, está en cierto modo perdido para el significante. Los hechos de la angustia son esenciales a la conceptualización del objeto a.
El peligro es lo que está ligado al carácter de cesión  del mecanismo constitutivo del a.  La estrecha relación entre melancolía y angustia es señalada por Freud desde los inicios de su obra y durante su recorrido.
Los niños en la posición melancólica ocuparían este lugar a, no caído simbólicamente, es decir, no producido como ausente, no velado, ni ocultado, enterrado, como producto de un corte, surco, división del significante en el cuerpo que separa y excluye el goce.
En la melancolía se encuentra el niño y su cuerpo  como presencia real y como presencia de ausencia de corte, como presencia  de un rechazo y exclusión primordial del campo del Otro.
Paradojalmente, no ha caído  por división como resto, no se ha perdido ni podido ocultar, ausentar, ni hacer el velatorio del a, tras el velo de la imagen especular, no ha podido jugar los juegos de ocultación.
En la posición melancólica en la infancia, al no jugarse los “juegos de duelo”, no se realiza el trabajo de simbolización de lo real, en sus alternancias y discontinuidades 
Al niño “el juego de la sortija no le tocó” porque la sortija del significante fálico no lo marcó para incluirlo en su dialéctica sino que lo rechazó, lo desconectó, no lo enlazó, no lo vinculó.
La presencia real del niño y su cuerpo en el Otro (presencia sin velo, sin imagen) es la presencia del a no en posición  de  i (a).
El traspaso de a al i(a) en la imagen especular es el traspaso del objeto transicional (el juguete) objeto imaginario que es tomado como significante de la falta en el Otro.  $ (a) en su intersección (simbólico-imaginario) que recubre al objeto.
El juguete es “representante del a”; es lo que siendo la sombra de un objeto ausente, no lo es.
Si el cuerpo del niño es rechazado, destituido, de su lugar en el fantasma parental  (rechazo facilitado por la patología orgánica por impermeabilidad biológica al significante e incapacidad de registro de la demanda del Otro  por parte del bebé y/ o niños  en algunos casos) como objeto en el deseo, impide que el a sea transportado y pase  al i(a) para el niño.
El niño por esta vía,  no entra a la relación especular, su cuerpo es lo que es, sin verlo, sin vestimenta, sin imaginario que lo envuelva.
Es rechazado de la identificación primordial con el padre y la identificación especular formadora de la matriz del yo ideal, tronco de las futuras identificaciones. (9)
La desconexión entre representación-cosa y representación-palabra hace su entrada por efecto de no quedar enlazado el a al i(a).
El agujero en lo simbólico (por no inscripción del falo en el cuerpo) retorna en lo real y el niño se convierte en causa de angustia en el otro  y queda referido a un lugar “sin  lugar”.
En la melancolía, el niño y su cuerpo es la sortija rechazada (no perdida)  primordialmente en el Otro. El niño como objeto y como significante es esa sortija rechazada  y no perdida que  quedó desconectada.
             
    Ese a, “trozo de sí” es un doble del sujeto, por eso son al menos tres los elementos del duelo   , a saber: el objeto perdido, (–1+ a) y el que está de duelo  $ – (1 + a) (10). 

La constitución del a es condición necesaria para el duelo, para Lacan, y el duelo tiene como función crear una nueva relación del sujeto con el objeto a.
El falo como objeto es la parte real sacrificada y no devuelta en el lugar del  Otro. Si donde  falo debe advenir a y el duelo compone el fantasma.  Propusimos  entonces que:
Donde  falo debe advenir a  y  el trabajo del “juego de duelo”, es condición para que el niño componga  luego el fantasma.

C. Para ir concluyendo:

El trabajo del  juego, como el trabajo del duelo, llama y convoca la respuesta de lo simbólico ante la falta en lo real. Lo simbólico responde en el juego y en el duelo, con la puesta en funcionamiento de la ley y la significación fálica. La  respuesta en el juego, al igual que  el  duelo,  es la posición inversa a la  de la  melancolía  que llama y convoca a lo real a responder por el agujero en lo simbólico.

         Lacan radicaliza la función del duelo sin el cual no habría objeto (perdido) ni suplemento. La función del duelo es esencial al objeto de deseo, como agujero real, el objeto que se desea es imposible y sin correspondencia.
En el duelo se apela a lo simbólico e imaginario por ese agujero en lo real, y el fin del duelo, es el paso del sujeto a una posición “deseante”, “perdiendo una parte de sí “(valor fálico de la libra de carne).
Si la carne no ha sido valorada fálicamente, no hay nada a perder ni duelar, ni jugar, ni desear. Para perder restaría perder realmente la carne y la vida (como frecuentemente ocurre con muchos bebes y niños pequeños en esta posición).
El niño en sus juegos “anima” al objeto, le da “animo”, “alma”, lo viste e inviste y le da vida. Los recubre de una imagen de vida y los personifica  El niño “anima” el objeto inanimado y lo convierte en su objeto, su juguete, su representante. Podríamos decir, lo hace su doble imaginario, que es otro, al mismo tiempo que ya no es él.
En la melancolía se sostiene activamente la presencia de lo inerte, de la repetición lograda, del doble real, real duplicación, los mismos rasgos, caracteres y destinos. Por esto “prefiere los objetos antes que las personas”, su relación al objeto es una relación a la mecánica de funcionamiento y lógica de la cosa una relación a lo real sostenida activamente para excluir a todo lo que del significante se introduzca, produzca diferencias y construya imagen velando.
El niño en la posición melancólica  no ha podido, por diversas combinaciones de vías a precisar en cada caso,  jugar su juego de duelo,  el que le permite velar  y realizar el velatorio del objeto y su perdida (duelo de estructura) “ tragicómicamente “.
He  publicado  anteriormente en diversos  trabajos e investigaciones llevadas  adelante desde el año 1998  hasta la fecha, las posibles vías por las cuales el niño y su cuerpo, pueden llegar a encarnar esa sortija rechazada que se presenta y retorna desde lo real como el testimonio viviente de lo que ha sido rechazado simbólicamente.
Por ello en el triunfo de la repetición  de lo real y sus formaciones clínicas, el niño mismo y sus producciones, es “la memoria viviente del Otro”, (11) amenazándolo en sus retornos desde lo real, cada vez de nuevo, con dar testimonio de su rechazo.
El testimonio que el niño tiene para dar requiere el trabajo de un analista cuya formación le permita   construir, leer, escuchar, dibujar y escribir “Los bordes del juego “, aún cuando éstos sean inciertos y causen incertidumbre. (12)
Se siente como ominoso, dice Freud, todo aquello que es capaz de recordar la compulsión de repetición.
El niño puede ocupar este lugar de lo ominoso, otra de las entradas a la melancolía, en su “ser de rechazo” si queda tomado, representado en el otro por su nexo con la muerte, la magia, los ensalmos, los poderes ocultos y secretos de hacer daño, y de aquello que en relación al niño no ha pasado por los rodeos, por las redes, los tamices del reconocimiento permanece Unheimlich, menos inhabitual que inhabitado.
Desde el momento, dice Lacan, en que algo se sabe, en que algo de lo real llega al saber hay algo perdido, y el modo más certero de abordarlo es concebirlo como “un pedazo de cuerpo” (13) .
La angustia media entre el goce y el deseo por eso Freud se ve llevado a dividir la “realidad material” de la “realidad psíquica”. En la ficción el efecto ominoso no es igual que en la vivencia. En la ficción, dice Freud, no son ominosas muchas cosas que de ocurrir en la vida producirían ese efecto. El autor en la ficción puede desviar, acomodar, transformando lo ominoso en efecto cómico.
Es decir que jugando  con el equivoco y el error, el niño lograría excluir la perplejidad acerca del límite real-imaginario.

 Poder darle forma legible al juego y reconocerlo como tal,  requiere suponer un sujeto- jugador del lado del niño, un juego expulsado de lo simbólico y por eso irreconocible como tal, supone ubicar que es un niño y al campo de la niñez  .
 Además requiere de  un importante y largo trabajo de estudio, practica  e investigación,  aún  para aquellos que desde hace tantos años trabajamos con las consecuencias que tienen “las formaciones clínicas de la insignificancia  fálica “, sus diferentes y variadas formas y modalidades de presentación en la infancia. (14)

Podríamos decir que la angustia denuncia un tiempo de “suspensión y/o caída del sujeto”,  “suspensión o caída del desarrollo del juego del lado del Otro y por ende del lado del niño ” y a su vez en su función de denuncia “apela e interpela” llamando al Otro y a otros  (función de los significantes en posición paterna) para que respondan y se hagan presentes, “elevando los puentes significantes o las representaciones-puente” necesarias para su construcción,  re-construcción  y /o prosecución.
Frecuentemente esa es según mi experiencia clínica, ni mas ni menos, la tarea a la que esta convocado el analista con un niño  y sus padres.

 

Otra viñeta:
Los padres de S consultan  derivados por la escuela a la que concurre su hijo por “problemas de conducta y aprendizaje”, según consta en el informe.
S fue expulsado y se ha hecho expulsar, de todas las instituciones a las cuales ha concurrido (desde el jardín de infantes), por sus problemas de conducta y por rechazar activamente el aprender a leer y escribir, así como también los números y las operaciones matemáticas. No quiere saber hacer nada con hoja y un lápiz, tampoco quiere dibujar, ni jugar a hacerlo.
Las consultas al primer neurólogo infantil  que realizan a los 3 y 5 años, arroja un EEG Normal. En la segunda consulta neurológica a los 7 años con otro profesional y luego de “otra serie de estudios interminables” con estudio psicopedagógico incluido, es diagnosticado como “débil mental”. Es medicado, realizando antes de la consultatratamiento psicológico, psicopedagógico y de psicomotricidad.
Los padres deciden una vez y al poco tiempo de comenzado el tratamiento psicoanalítico, realizar otra consulta neurológica, con un profesional del medio, conocido por su especialidad en casos de Trastorno de Déficit Dis-Atencional - TDAH (según el DSM IV) quien lo trata durante un tiempo desde esa clasificación y le indica medicación. Durante ese lapso, S padece una encefalitis con 40 grados de fiebre y alucinaciones (“pesadillas” según dice S) episodio que los decide a los padres a abandonar a ese profesional y retomar el anterior.
Al momento de la consulta, habla muy poco, sólo lo hace un poco más con las personas conocidas y con sus familiares, los padres refieren que la forma de relacionarse de S con los otros es “molestarlos”. Se lleva compulsivamente objetos a la boca para morder y mordisquear. Lo hace para “entrar en relación”, con todos es así, sufre por querer cambiar esto y no poder, “no puede o no sabe cómo”, aclara el padre; él es “el molesto”. Se preocupa por transgredir y desestabilizar al otro.
Nunca pudo tener amigos: “se desespera por tenerlos, pero no sabe cómo”.
S tiene cicatrices por todo el cuerpo, cada vez que volvía del hospital luego de algún golpe o corte, se volvía a poner en riesgo y buscaba  lastimarse.
Subía a su cama cucheta y se tiraba al piso una y otra vez, buscando eldolor.
S nació con una malformación congénita, diagnosticada al año de vida: en vez de uno tenía dos uréteres, uno no cumplía ninguna función y el organismo lo tomó como un cuerpo extraño, por lo que producía infecciones continuamente. Un riñón estaba atrofiado y el otro en vías de estarlo.
El diagnóstico llega al año y dos meses, luego de una serie interminable de internaciones y de estudios por la vejiga, con muchísimo dolor y sangre, pinchazos, con moretones en todos lados, “ya no-tenía venas”, punciones, sondas, “no había antibiótico que hiciera efecto”. Con cada estudio tenia bronco espasmos, con internaciones cada veinte días aproximadamente, desde el nacimiento hasta el año y tres meses. Al año y siete meses le extraen un riñón y a los dos años lo operan de hernia inguinal derecha.
Todo el relato contiene una carga afectiva tal para la madre que pareciera estar viviéndolo  otra vez y sintiendo el dolor en carne propia como si fuera actual, como si no hubiera pasado el tiempo: “Yo sentía que lo mandaba al matadero, daba vuelta la cara para no mirar”, dice llorando.
S soportó el dolor, hasta que empezó a evadirlo “desconectándose”: no sentía nada, pasivo y tranquilo recibía las agresiones. Así es como entra en  autismo.
Nunca jugó a nada, se transformó en un trompo imparable, no dormía casi nada, solo “si caía muerto”. Se ponía en situaciones de riesgo: un día lo encontraron sentado en el borde del balcón de un piso trece.
Se arrojaba de la cama cual carretel real, el cuerpo de S era arrojado realmente: expulsado, rechazado, arrancado... Él era este objeto a, carretel no marcado por un significante –“Fort”– para otro significante –“Da”–, en lo real absoluta y masivamente.
Caída real y en lo real del niño, como objeto en el Otro (a), a falta de poder estar representado por un significante para otros significantes y así, entre significantes, sujetarse y a la vez, sostenerse como objeto perdido (velado). Los juegos de duelo (por el falo)  no habían sido jugados  y en su lugar  estaban las formaciones clínicas del rechazo “las  caídas de S “que, en el caso de S y la pareja de sus padres, no eran tropiezos fálicos, torpezas del falo, errancias fálicas. Idas y vueltas de la dimensión tragicómica del falo, comedia fálica entre los sexos.

S me lo  enseña  simplemente  de esta manera:

S: –Así es el juego, no te preocupes.
Analista: –Eso dolió- .
El dado hace que a punto de ganar, mi ficha tenga que ir otra vez a la salida.
S: – ¿Vos té acordás cuando yo era chico y empecé a venir?
Yo me portaba mal,  quería  jugar……. ¿Cómo va el campeonato? –.
Hace  mientras sus cuentas en la tabla de puntaje  y escribe los resultados.

(S, Jugando a “Escaleras y toboganes” durante su análisis). (15) Y (16)

 

D. Despedida.

Ha sido un gusto para mí compartir con Uds. este espacio e inaugurar  una serie de intercambios que espero pueda continuar desarrollándose en el futuro.
Seguramente son muchos y variados las preguntas que se abren y caminos por seguir transitando.
Continúo en lo personal recorriendo el arduo camino de las preguntas que los obstáculos y topes clínicos me imponen.
Nuestra finalidad sin duda es sostener la ética del psicoanálisis y la clínica interdisciplinaria para no dejar caer al sujeto y el deseo por advenir del lado del niño que como sabemos en la infancia aún no esta decidido y menos definido, lo cual extrema la responsabilidad de cada una de nuestras intervenciones.

                                                                              Hasta la próxima
                                                                                Norma Buner
                                                                         www.normabruner.com.ar.


1 Lacan, J, El Seminario. Libro 6. El deseo y su interpretación. Inédito. Clase. 29 – 4- 1959.

2 Norma Bruner. (2008) (2da edic 2009) Duelos en Juego. Letra Viva. Buenos Aires. Capitulo 6.

3 Norma  Buner . Revista de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica de Porto Alegre. No 21.
“Os Nomes da Tristeza”. Articulo Título: “Luto e Melancolía na Infancia”  Diciembre 2001. Porto Alegre. Brasil.
Y en  Correo da Appoa (Asociación Psicoanalítica de Porto Alegre). No 94. año IX.
Publicación reseña trabajo leído jornadas: “Os nomes da tristeza na clínica Psicoanalítica”. Septiembre. 2001. Porto Alegre. Brasil.

4 Norma Bruner. Articulo. “Luto y Melancolía en la infancia “Revista de psicoanálisis con niños virtual “ Fort-da”. No 5. www.fort-da.org. Psiconet.

5 Tesis de Maestría en Psicoanálisis.  “El  trabajo del juego  y su relación con el trabajo del duelo y la melancolía en la clínica con bebés y niños con problemas en el desarrollo “.  Facultad de Psicología. UBA. (2005 – 2007) disponible en biblioteca.

6  

7 Norma Bruner. (2008)  Duelos en Juego,  Letra Viva.  Buenos Aires.

8 Norma Bruner. Ibidem.

9   Ídem anterior

10 Allouch, J. “Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca”, Edelp, Buenos Aires, 1996, p. 31.

11 Norma Bruner.2008 (2da Edición 2009)  Duelos en Juego. Letra Viva. Buenos Aires  capitulo 6.

12 Norma Bruner.  2012. El juego en los límites. Eudeba. Buenos Aires. Capítulos 1 y 2.

13 Lacan, J. “El Seminario, Libro 10, La Angustia”. clase del 31-1-63.

14 Norma Bruner. Ibíd. Anterior

15 Norma Bruner. 2008 (2da 2009) Duelos en Juego. Letra Viva. Buenos Aires.  Capitulo. 4.

16 Norma Bruner, 2004. Articulo  “El Juego de las Lagrimas “. Revista Virtual Fort-Da. No 7. www.fot-da.org.

 


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