
Seminario
La ética en la integración socio educativa
de las personas con discapacidad
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Organizado por PsicoMundo y Fort-Da
Dictado por : Viviana Cuevas
Clase 3: Los velos del bien y de la belleza
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La gallina ciega. A. Berni
Retomando el seminario de la Ética, que es un seminario que nace unos años después de la Segunda guerra mundial, en un entorno convulsionado, estremecido, en el cual, Lacan comienza a distinguir la ética de Aristóteles, ética en filosofía y la ética en psicoanálisis. Se inicia así una división, o más bien creemos, una diferencia.
Lacan, tal como lo señalamos en la clase II, hablara mal del bien, trabajara sobre la belleza y lo verdadero entre otros puntos. Va a ir ubicando la belleza con relación a la verdad y la función del bien señalando que estas funciones son en efecto una veladura que tiene como fin opacar, ocultar, revestir, solapar, acolchar, enmarcar aquello que es inasequible, evanescente. Es decir que el bien ya no es una categoría absoluta.
El bien ya no es ese velo a través del cual el Estado, la política, la sociedad establecen sus discursos. El soberano bien, la belleza son veladuras que se podrían atravesar para ir más allá. La ética que nos plantea Lacan implica este ir más allá de los envoltorios. Implica atravesar, traspasar lo imaginario y lo simbólico para bordear algo de lo real.
Sujeto sin derecho ni revés, sujeto como cuerpo y palabra, palabra y cuerpo, sus agujeros y lo real. Por ello es imposible pensar disociando cuerpo de la palabra, es impensable más allá de lo que sea que afecte al sujeto; sea un síndrome, una discapacidad x, pensar disociado alma (1)-cuerpo.
Estos universales del lenguaje, que son el bien, lo bello y la verdad están en el lugar de la Cosa. Y este ir más allá, este atravesar esas barreras es, podemos decir, sin temor y sin piedad.
¿Por que seria sin temor y sin piedad?
El supremo Bien
Voy a retomar algunas cuestiones respecto del Bien, más específicamente sobre la función del bien. Lacan habla de la duplicidad del bien, de la duplicidad propia del bien. Decíamos ir más allá de las barreras que el mismo bien construiría. Pero sucede que lo que podría ser el bien, o según vimos en las primeras clases, la fabricación de los bienes, es que los bienes no son bienes naturales, no están en relación a necesidades naturales ni las podrían satisfacer. Es decir que los bienes son fabricados, son producto, invento de la sociedad. Son fabricados como producto de algo que el hombre hace.
En el seminario se acentúa que implica un valor de tiempo, que es el tiempo en que se teje, se fabrica y esto va a llegar hasta alguien como valor de goce. En este sentido el bien es útil. Los bienes aluden al bienestar del sujeto ubicándolo en el renglón que rige el principio del placer como amparo narcisistico. Y es precisamente ahí donde la cuestión del bien no puede separarse de su distribución: el bien de uno, el bien del otro. Es decir, totalmente ligado a lo que es un funcionamiento relativo a la ley. Delimitar un espacio respecto de los bienes de los cuales se puede gozar, delimitar un espacio pone en juego los derechos y deberes, que no es más que los deberes de uno con respecto al otro.
Ahora ¿qué queda planteado ahí? Queda planteado que el bien es una barrera respecto de aquello que esta en relación a lo cual, cada uno puede gozar. Es una barrera respecto del deseo.
La búsqueda del bien supone un más allá del principio de placer.Es así que se liga la función del bien a un goce del que se podría disponer o del que podría resultar estar privado. Si recuerdan el texto, Lacan define la cuestión relativa a la privación como siguiendo una organización simbólica, un agente imaginario y un objeto real. Aquí podemos señalar que el objeto del que se puede estar privado puede ser real, pero la privación en si misma es simbólica y quien priva es imaginario. En este sentido el bien es el principio del poder, ya que un bien es algo de lo que se puede disponer y esto significa que se puede privar a otros dicho bien.
En esta línea, no hay quien pueda privar al otro de algo, porque el plano simbólico, que es justamente el plano en el cual podemos ubicar el sujeto, no se esta privado de nada. Se puede estar privado en lo real.
En cuanto a la frustración y a la distribución de los bienes; la frustración es consecuencia de algo que no es equilibrado en el reparto de los bienes, por la puesta en juego de un objeto real. Es en la cadena de los dones (o de los bienes) que su distribución resulta afectada, si entra en juego la privación de de algo que es del orden de lo real. Es ahí donde va a producirse este daño imaginario en lo tocante a una distribución equitativa de aquello de lo se puede gozar.
En el texto se plantea como ir más allá de esta barrera que por la misma ciencia del bien y del mal, se sitúa como bien cuando realmente se trata de eso que esta mas allá del principio del placer.
Estamos parados aquí, desarrollando algunas cuestiones sobre el bien, sobre la privacidad, la frustración y la castración. Vamos puntuando, de modo particular, la frustración de los bienes como aquello que es posible de ser distribuido. También se nombro eso que del bien constituía una barrera del deseo y una barrera en cuanto a lo posible del goce.
Del mismo modo dijimos que lo que sucedía con el bien, o la fabricación de bienes, era que no se corresponde con algo natural, no responden a necesidades naturales, son productos de la industria humana. Algo se teje, algo se entrelaza, se trenza, se cruza, algo se hila y esta es una de las cosas que señalamos, a partir de Lacan, con respecto al tiempo de fabricación. Luego de ese tiempo llega a alguien como valor de goce. Es algo útil y en este sentido, puntuamos que ya estaba desnaturalizado de su esencia de bien.
Pero podemos agregar que si el bien supone algo más, es porque se trata de algo que puede satisfacer ¡claro que no necesidades naturales! Sino más bien necesidades que aparecen por la función misma del significante.
Lacan hace una referencia lúcida acerca de San Martín, el santo de la iglesia. Refiere que San Martín cubrió con su manto a un mendigo desnudo como un gesto de amor al prójimo. Pero lo que queda subrayado en el texto es que es algo que se puede compartir. En tanto pone en juego el espacio relativo al prójimo. Y ese compartir lleva en si mismo esa alineación relativa al otro, en tanto otro imaginario. No quiero dejar de señalar lo que Freud escribe sobre el mandamiento amaras al prójimo como a ti mismo: Se desconoce la profunda maldad que hay en el prójimo. Se deduce que el prójimo es este otro del sujeto y ordenar que se ame, esto es algo que Freud pesca como del orden de lo monstruoso.
Se puede cubrir al otro con el propio manto. Pero ¿que se sabe sobre lo que el otro podría pedir? Y este punto es nodal. Si hay algo que tiene que ver con su propio bien, como lugar de deseo, seria en el terreno de su demanda, demanda ¿de no se qué? Pero hay algo que se demanda, pero que esta más allá de cubrir la necesidad.Lacan va trabajando sobre la tela, sobre el significante textura, tejido, texto como algo que se fabrica y pregunta ¿Qué hay de particular en esa tela? En primer lugar tapa la desnudez, y en segundo lugar, señala que lo particular que la tela tiene es el tiempo de fabricación, que implica un valor de uso pero también de goce. De goce en lo referente a los bienes de los que el otro imaginario me puede privar en cuanto a una posible satisfacción.
En este punto estamos ante aquello que la función del bien engendra: por un lado como satisfacción posible y por otro, el poder de privar.
Ahora es en nombre del bien supuesto que se procuran los bienes. Lo posible de responder a la demanda del otro, pero no se sabe que demanda el otro con aquello que demanda.
¿Qué respuesta dar a esa demanda? Como responder a esa demanda sin calcular lo incalculable de la destrucción que el bien, en su duplicidad es capaz de impulsar. Por ejemplo: una obra social que sostiene que todo sujeto- bueno ellos no dicen sujeto, solo dicen discapacitado- con discapacidad debe tener el mismo recorrido en rehabilitación, esto es: fisioterapia, psicomotricidad, psicopedagogía, psicología, fonoaudiología, integracion escolar y hasta hemos llegado a escuchar, terapista ocupacional en un niño de 4 años. Más que respuesta, es un re- puesta estricta en nombre del bien. Y la humanidad ha llegado a extremos de destrucción, justamente en nombre del bien.
El texto lacaniano sigue planteando cuestiones como, tomando a San Agustín, que si el bien es el bien seria incorruptible. También toma a Sade: los tiranos no surgen sino de los gobiernos legales. En este sentido vemos como la relación del hombre con los bienes se estructura en relación a un poder, el poder del otro imaginario que supuestamente estaría privado de eso.
Es importante no perder de vista que ahí, justo ahí, Lacan ubica la gran I del Ideal del yo-identificación al significante toda potencia. Este planteo esta en línea directa con aquello que, es exigido por el Ideal. ¿A que extremos se puede llegar en nombre de lo que exige el Ideal?
El Ideal del yo representa el poder de hacer el bien, marca Lacan y agrega: de al bien poder hacerlo.
Discapacidad paradigma del supremo Bien
Imagínense un trabajador que ha quedado invalido por un accidente y ahora se gana la vida mendigando en una esquina. Un traumatólogo llega a él y le ofrece sanarle la pierna inválida y devolverle la marcha. No debe esperarse, yo creo, que se pinte en su rostro una particular alegría. Sin duda se sintió en extremo desdichado cuando sufrió la mutilación, advirtió que nunca mas podría trabajar y moriría de hambreo se vería forzado a vivir de la limosna. Pero desde entonces, lo que antes lo dejo sin posibilidad de ganarse el pan se ha transformado en la fuente de su sustento: vive de su invalidez. Freud, 1905
El hablar de discapacidad es casi correlativo a disminución, a déficit que en la mirada del otro debería, dicha disminución, ser recuperada, tapada, para que en más o en menos, se adapte a la sociedad actual (2). Por la producción de sentido-punto de capiton- en una sociedad, los significantes tienen ese matiz reduccionista, adquiriendo mayor o menor peso en el discurso.
El nuevo-viejo paradigma plantea un modelo vigente desde…siempre que involucra el modo en el cual, las prácticas de intervención se llevan a cabo.
Pensado así, el nuevo-viejo paradigma ubica a la persona con discapacidad con relación a aquel que se supone no-discapacitado. Se visualiza rápidamente una dualidad imaginaria en la cual dos categorías serian posibles de obtener: la del Ideal de completud y la imagen de si mismo como completa con relación a otro que no la tendría. Y es de ahí que se desprende un modo de intervención pensada para recuperar, para tapar, para poner a nivel del discurso social sin falta, sin cuestionamientos, a ese otro, que tiene incuestionablemente necesidades de apoyo.Necesidad de apoyos que en un punto se han tornado exceso. Ese exceso no es visto como tal, al contrario cuanto más tenga rehabilitación, cuanto más tratamientos, cuantos más diagnósticos más integrados a la sociedad estará. Cuanto más es el tratamiento de lo real por lo real. Sin preguntas, sin fisuras, sin agujeros. Cuanto más responde a ortopedias, a imágenes de la sustitución, a cierto maternaje/paternaje. Y en ese tipo de intervenciones el sujeto con discapacidad esta condenado a desaparecer, ha ser borrado, condenado a no existir por portar una imagen diferente. Por porta runa imagen de muy castrado. Queda al mas puro estilo de etiqueta pegada a la cosa.
¿Cómo podemos pensar una intervención para que no torne a la persona cosa de bien?
¿Cómo pensar una intervención que no quede encerrada en lo ideal, ajena a la castración?
(1) Psique es una palabra griega que en alemán se traduce “seele”-alma. Según esto “Tratamiento psíquico” es lo mismo que tratamiento del alma. Freud, S 1890(2) Uso el concepto de actual partiendo de aquello que no hace serie, con lo cual no tiene relación a un pasado.