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Seminario
La práctica forense a caballo
del Derecho y el Psicoanálisis

http://wwww.edupsi.com/forense-psa
forense-psa@edupsi.com

Organizado por : PsicoMundo

Dictado por : Lic. Roberto V. Saunier


Caso clínico:
Ricardo


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Menor: Ricardo; 16 años, estudia secundaria en escuela nocturna.

Madre: Amanda, 46 años, empleada municipal merced a un contacto hecho por su hermano.

Abuela Materna: Violeta, 79 años, viuda.

Perro: Floppy (1)

Los 4 viven un cuarto de un inquilinato (conventillo, vecindad) de San Telmo (2), con baño compartido. No pagan alquiler ya que la abuela es la "encargada" de cobrar las rentas de los restantes inquilinos. Los padres de la abuela, bisabuelos de Ricardo, eran caseros de la propiedad en épocas en las que ése era el domicilio de una familia rica de la ciudad (3). La abuela nació en esa casa. La familia vive allí desde hace algo más de 120 años.

La habitación está siempre muy sucia, muy mal conservada. Se ven caminar cucarachas por debajo de los tirantes del piso de madera y se adivina el paseo de las ratas por el ruido que provocan y la excitación de Floppy.

Se dispone de muy poco espacio y la circulación es prácticamente imposible. Hay una cama matrimonial (4) que comparten Amanda y Violeta, una pequeña cama ubicada al lado de la anterior, que ocupa Ricardo; cantidad de roperos, estanterías, alacenas, una mesa, sillas, un televisor, un equipo de audio, gran cantidad de cassettes de Ricardo, afiches, otros muebles de cocina. En las entrevistas Violeta permanece sentada siempre en el mismo lugar, Amanda, un poco por detrás de su madre y siempre de pie y Ricardo, por lo general, apoyado sobre los pies de su cama, muy próximo a la puerta.

Ricardo fue acusado de haber hecho una conexión clandestina de cables telefónicos (5) para, luego, hacer unas llamadas a la Provincia de Córdoba, aparentemente, con el fin de comunicarse con una novia.

El hecho nunca se esclareció aunque quedó implíctamente aceptado que las llamadas las habría hecho el joven. Penalmente no fue sancionado, por falta de pruebas.

Con anterioridad a este episodio Ricardo permaneció 15 días internado en un Instituto de Menores de Clasificación y Derivación, por haber sido encontrado en la localidad de Paso de los Libres (6) "lejos de la mirada paterna", por lo tanto, "en riesgo moral o material". Su madre se habría negado a retirarlo con anterioridad debido a que estaba enojada con el joven pues éste le había desobedecido al irse. La madre acusa a Ricardo de haber robado una moto, hecho que el joven niega explicando que era de un amigo que se la habría prestado.

Amanda define a Ricardo como "bueno pero se deja influir por la mala junta" (7). Luego Amanda dirá "es rebelde, nervioso, no me obedece" (8).

Respecto a las causas de este comportamiento, Amanda dice que las desconoce ya que "nunca le faltó nada", agregando "yo siempre me sacrifiqué" (9).

Respecto al padre de Ricardo, Amanda dice que hace 15 años que están separados. De él dirá "era muy callejero", para luego aclarar que era vendedor ambulante de cosméticos. Habrían vivido juntos cerca de un año y algunos meses, aunque, durante ese tiempo, con mucha frecuencia, Amanda se quedaba a dormir en la casa-habitación de sus padres, junto con su hijo. Amanda dice que Ricardo no conoció a su padre aunque más adelante Ricardo dirá que tiene un vago recuerdo de él de cuando, siendo chico, lo iba a buscar para salir y que le hacía regalos.

Amanda reniega de este hombre, esforzándose por mostrarse, escé-nicamente, asqueada cuando se refiere a él: "ni ese apellido quiero pronunciar, detesto todo lo que es de él, también su familia" al tiempo que gesticula dando a entender que esto la hace vomitar. Ricardo se llama exactamente igual que su padre pues éste así lo quiso. Amanda se maneja con su apellido de soltera, es decir el de su padre. Y Violeta, con extrañeza y asombro, relata que cuando Ricardo iba al colegio le insistía a su madre que firmara los documentos con el apellido del padre; indignada referirá que su nieto utiliza el apellido paterno (10).

Amanda tiene un hermano mayor, Antonio, quien le consiguió el trabajo. Este se hizo cargo de ayudar económicamente a sus padres durante el breve tiempo que duró el matrimonio de Amanda. Antonio también es separado y desde hace unos años se ha unido a otra mujer. Desde entonces las visitas a la casa materna se han espaciado. Los hijos de Antonio, ya grandes, nunca visitan a la abuela ni tienen contacto con el primo. Por el decir de todos, los jóvenes presentarían cierta arrogancia ligada a una situación social y económica mucho más desahogada y ciertas cuestiones en relación con la madre de ellos hace que haya distancia en el grupo familiar extenso. El contacto con Antonio es telefónico; Violeta está orgullosa de su hijo exitoso y le disculpa su ausencia, no así la de los otros nietos. Amanda suele llamar a Antonio por teléfono siempre en relación a Ricardo: "yo lo llamo para que lo rete, lo tenga cortito, él lo quiere encauzar".

Ricardo dice tener buena relación con el tío. Ignora que es él quien alienta a su madre para que lo encierre y que, en varias oportunidades, es quien ha hecho denuncias policiales acusando a su sobrino de consumo y ventas de estupefacientes. Se mantiene una entrevista con Antonio en sede de tribunales, desconociendo esta circunstancia, atento a que Ricardo ve en su tío una figura sólida capaz de rescatarlo de las garras de las dos mujeres. Antonio aprovecha la ocasión para solicitar la internación del joven hasta la mayoría de edad.

Amanda, influída por su hermano, sospecha que Ricardo consume marihuana "por ese olor tan fuerte que tiene Ricardo". El tema del olor de Ricardo aparecerá en otras ocasiones vinculado con la condición de adolescente y, sobre todo, con su condición de ser varón (11). Estos olores asquean a Amanda.

Ricardo manifiesta, reiteradamente y de diversas maneras, su necesidad de irse de la casa en la que se siente ahogado, sin lugar. Pero indefectiblemente insiste en retornar. Se pone a sí mismo, como condición, llevarse con él a su madre, separándola de la abuela.

Amanda, por su parte, reitera su deseo de que Ricardo se vaya: "le digo que se case así se va (...) compró un televisor, supongo que cuando cumpla 18 años se va a ir y se lo va a llevar, voy a tener que comprarme otro chiquitito". De hecho Amanda y Violeta lo expulsan de la casa haciéndole insoportable su estadía. Por otro lado Amanda, y al mismo tiempo, lo retiene y le controla los horarios, le exige que "aporte" en la casa aunque no es dinero ni objetos lo que pide. El encierro de Ricardo en un instituto la alivia en parte, en tanto encierro, al tiempo que la obliga a salir de la casa (12), a raíz de las visitas y de las entrevistas programadas en el instituto.

Ricardo fantasea irse con su madre a vivir a otra parte y que su tío se haga cargo de la abuela. Algo de esto el joven le plantea a Antonio. Violeta, sin advertir que no está en los planes de Ricardo llevársela con él, dirá "a mí me sacan de esta casa con los pies para adelante", aludiendo a la muerte. La única salida de Violeta en los últimos 30 años fue en ocasión de haberse fracturado una pierna. Entonces la sacaron en camilla.

El tiempo transcurre en la familia de manera muy extraña. Ricardo es el único indicador del paso de éste (13). Violeta dice ser viuda desde hace "51 años". Amanda agrega por lo bajo "menos mal".

Preguntada Amanda si no volvió a formar pareja, ésta se precipita interrumpiendo "nunca reincidí". Violeta acota "qué falta nos hace? (...) (14) si ella quiere, que se case, pero acá que no me traiga un hombre".

Se les pregunta a ambas de qué hablan cuando no lo hacen de Ricardo. Amanda contesta difusamente mientras que Violeta dice: "de nada, no podemos hablar" (15).

Ricardo cae nuevamente detenido por haber entrado a una terraza, rompiendo un ventilete para "espiar" a unas muchachas que tomaban sol desnudas. La madre dice que, como desconoce el motivo (16), se niega a retirarlo de la comisaría "para que se quede ahí unos días". Antonio vuelve a ponerse en contacto solicitando asesoramiento respecto a cómo hacer para, aprovechando esta circunstancia, que Ricardo quede encerrado hasta la mayoría de edad. Violeta dice que Ricardo estaba con otros dos (17) que fueron vivos y se escaparon "le dejaron el fardo a él".

Amanda dice que así es mejor ya que si se escapaba le podían pegar dos tiros.

Amanda y Violeta hablan en eco (18).

Amanda dice que Ricardo está marcado por la policía por usar zapatillas (scruchante) según se lo habría dicho un comisario. Al respecto Amanda dice "la madre siempre lo saca".

Cuando se les señala que en esa casa faltó un hombre que oriente, Amanda dice que está el hermano (19), Violeta dice que en esa casa nunca entró un hombre.

Por el episodio de la terraza Ricardo queda dos meses internado, de-bido a una cuestión de competencia (una juez lo interna sin saber que está a disposición de otro juez; el juzgado de la primera causa queda vacante y quien lo internó no puede egresarlo hasta que el original lo resuelva). Durante ese tiempo las entrevistas se realizan en el instituto, (sin Violeta), lo que obliga a Amanda a salir de la casa. Se mantienen las entrevistas domiciliarias con ambas mujeres. Amanda relata los trayectos en colectivo (20 minutos) desde su casa hasta el instituto como quien cuenta un viaje a larga distancia (20).

Al egresar, se acuerda con Ricardo que se alojará en un hogar para jóvenes de características abiertas en el que es obligatorio estudiar y/o trabajar; se le prohibe volver al barrio debiendo encontrarse con su madre o bien en ese hogar o en otro lugar. La madre informa que lo visita sistemáticamente.

Ricardo se pelea con el encargado del lugar que lo acusa de tener en su poder marihuana; el responsable responde al golpe de Ricardo y lo echa. Ricardo se va y se escapa a Paso de los Libres.

Se continúa con las entrevistas domiciliarias sin Ricardo. En una ocasión Ricardo llama por teléfono y dice que está en Río de Janeiro. Expresa que ha perdido los documentos y manifiesta su deseo de volver ya que "acá no me hallo", pero pide garantías de no ser nuevamente encerrado.

Se le sugiere que vuelva a llamar después de que se consulte con el juez. Este accede y se lo hace venir vía gestiones diplomáticas. El día de su llegada Ricardo se presenta espontáneamente en el tribunal. Es recibido por el juez. Ricardo no puede explicar lo ocurrido (21); sólo relatará a manera de telegrama lo ya sabido. Reitera su deseo de no ser internado. El juez le asegura que así será pero que hasta tanto se encuentre un lugar donde alojarlo, deberá pasar unos pocos días en un instituto. Ante un descuido del juez, Ricardo salta por una ventana (22).

A los días vuelve a llamar y avisa que está en San Salvador (de Bahía, Brasil) (23). Que llegó hasta allí pasando por Pasos de los Libres (ciudad fronte-riza).

A los años, ya mayor, Ricardo se presenta en la oficina a pedir un dato sobre el juzgado que había intervenido en aquella ocasión. Se muestra distante y algo avergonzado. Evita referirse al presente y a lo ocurrido desde aquel momento. Sólo cuenta, haciendo gesto de disculpa, que acaba de salir de la cárcel al tiempo que presenta a su mujer y a su pequeño hijo.

Notas

(1) Este es el único personaje con el que Ricardo se muestra tierno.

(2) Se trata de un antiguo barrio porteño en el que convive una población de muy bajos recursos, anticuarios, actores y artistas plásticos. Existen allí muchos locales de antigüedades, lugares nocturnos, principalmente de tango, y una importante población homosexual, especialmente los fines de semana.

(3) Nos estamos refiriendo a la mitad del siglo pasado.

(4) Es la que era de Violeta y su marido. En ella dormía Amanda con sus padres, cuando, ya casada, pasaba a buscar a su hijo que había quedado al cuidado de los padres, y decidía quedarse a dormir.

(5) Observar que es posible, por après coup, hacer una lectura del delito. Todo fue por hacer una llamada hacia afuera.

(6) Observesé la insistencia del significante Paso de los Libres.

(7) En un vidrio de la casa se observa un sticker de una empresa fabricante de autopiezas que dice "La Casa de las Juntas".

(8) Ricardo impresiona como un muchacho muy calmo, callado, muy concentrado en sí mismo. Se lo suele ver algo irritado cuando su madre lo acusa con certeza de hechos que no pueden ser probados o cuando ciegamente acuerda con la abuela o cuando ambas dicen cosas de las que él puede avergonzarse porque muestran la desactualización de ambas.

(9) Curioso concepto de la madre del que resultaría que su sacrificio fue lo que hizo que a su hijo no le falte nada. Imposibilidad de Amanda de interrogarse respecto a qué pudo faltarle a su hijo ya que ello la enfrentaría con qué le falta a ella. Esto probablemente rompería, o por lo menos atentaría contra, la unidad en bloque que constituye Amanda con Violeta. Por otro lado si por alguien parece haberse sacrificado Amanda es por Violeta aunque tal "sacrificio" no es tal para Amanda toda vez que de esta manera se le garantizaría que nada de la falta de un hombre circule para ella.

(10) No parece haber otro hombre en la historia más que el padre de Amanda, y muy en segundo lugar y con otra dimensión, Antonio. De Antonio es posible escuchar alguna crítica (los hijos, las mujeres que eligió, etc.). El padre de Amanda, aunque de él prácticamente no se habla, es una figura inmaculada y que está permanentemente presente. Tal vez sea por esa "presencia" que no es necesario/posible hablar de él.

(11) En relación con la nota anterior. El hecho de que Ricardo crezca y se convierta en hombre enfrenta al grupo a una particular situación. Para que permanezca "amablemente" en la casa es requisito que siga siendo un niño, sin deseo principalmente. Ver cuando Amanda, expulsándolo ahace referencia a que cuando el hijo se vaya y se lleve el televisor, ella se va a tener que comprar "otro chiquito". Si bien hace referencia al aparato, podr;ia pensarse que alude a "otro hijo". Por otro lado con esta fórmula plantea la posibilidad de tener un hijo "sin sexo", sin hombre.

(12) Curiosa manera que encontró Ricardo para, por fin, hacer salir a la madre de la casa. La cuestión es que esta operatoria requiere que Ricardo esté encerrado, aunque sea en otro lado, pero que siga encerrado. Ver que ambos no pueden cumplir con la consigna cuando Ricardo está alojado en el hogar para jóvenes y se le prohibe regresar a San Telmo debiendo ser su madre la que se traslade, ya sea al hogar o algún otro lugar que ambos acuerden. De este dato se dispone recién después de la fuga de Ricardo.

(13) Y justamente que esto sea así no es de fácil tramitación para las dos mujeres. Es él el que da testimonio del paso del tiempo. Relacionar con la cuestión de los olores, con la posible ida a los 18 años, etc..

(14) Observar el punto de confusión y empastamiento entre las dos mujeres. Violeta no puede diferenciar a su hija y Amanda nada hace para distinguirse. Este ahogo también amenaza a Ricardo quien sale expulsado de esta ciénaga.

(15) Esto surge en una entrevista en la que Ricardo no está presente. Se les señala de qué otra cosa podrían hablar que no sea de Ricardo, qué otras cosas les pasan.

(16) En realidad Amanda conoce los motivos que justamente se le tornan intolerables ya que el episodio ubica a Ricardo como un ser deseante de cosas de afuera del nudo que constituyen ella y su madre. Por otro lado de esta manera Ricardo denuncia que esto es posible y Amanda queda enfrentada con su propia imposibilidad.

(17) Pareciera que Violeta hace referencia a sus dos hijos que, de una u otra manera, dejaron a Ricardo "de seña". Amanda, por su lado, parece hacer referencia a su propia situación "si se escapa la pueden matar", es decir que en lugar de ver la vida afuera, imagina que lejos de su madre lo único que hay es la muerte.

(18) Indistintamente una repetirá la última parte de la frase de la otra. Dan la imagen de ser la una el espejo de la otra.

(19) Esfuerzo de Amanda por desexualizar a los hombres al confundir a su hermano con "un" hombre. Observesé cierta literalidad en el pensamiento de Amanda tal que la condición de género termina taponando toda posibilidad de reconocerse como mujer. También podría pensarse cierto juego "incestuoso" de Amanda con su hermano tomando a éste como un subrogado paterno, menos prohibido que el propio padre. Renegación de Violeta que de esta manera hasta obtura la existencia de su propio padre, de su marido, de su hijo y, por cierto, de su nieto.

(20) Llaman la atención sus relatos. Pareciera que Amanda descubre el mundo que la atrae al tiempo que la asusta. Ella aparece protegida mirando a través de una ventanilla de un colectivo.

(21) Esta situación confirma que se trata de un acting - out o de un pasaje al acto en tanto no aparece encadenado en la cadena significante.

(22) Probablemente el monto de angustia haya sido nuevamente incontrolable e inexpresable. Por otro lado, la figura del juez, hombre que administra la ley, aparece caída toda vez que muestra una palabra endeble, sin sostén. Aparece así como una figura meramente represiva sin poder articular explicación alguna.

(23) Observar nuevamente la articulación de los dos significantes. En particular el hecho de la búsqueda de la libertad a través de un salvador (hombre).


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