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Seminario
La formación del analista

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Organizado por : PsicoMundo
Coordinado por : Lic.
Mario Pujó


Clase 24
La interpretación
Mirta La Tessa

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Es difícil recortar un término de la operación analítica como el de interpretación sin hacerlo jugar en una relación constante con, por lo menos, algunos de los otros conceptos fundamentales de la experiencia con los cuales se halla indisolublemente ligado: transferencia, asociación libre, atención flotante, inconsciente, posición del analista.

Sin embargo, vamos a intentar centrarnos en el desarrollo de ese recorte, es decir, de la interpretación y de los problemas que alrededor de ella se plantean.

Vamos a trabajar varios textos de Freud, particularmente «La Interpretación de los sueños», y no queremos dejar de llamar la atención sobre este hecho. ¿Qué quiere decir hoy que para abordar la pregunta sobre la enseñanza de la interpretación y comentar algunos de los problemas que la misma plantea elijamos trabajar este texto de Freud de 1900?

No son preguntas simples; sobre todo no son preguntas que encuentren respuestas fáciles, ya que responderlas implica definir la especificidad del psicoanálisis. Una especificidad que podría definirse a partir de su diferenciación de otras doctrinas o cuerpos teóricos. Por ejemplo, ¿cómo diferenciarse de la religión? ¿No se trata de un texto "sagrado", siempre actual y nunca superado? ¿Cómo aspirar a la cientificidad, si la ciencia sólo recuerda a sus fundadores a manera de homenaje, pero donde la superación de un autor por otro, un texto por otro, un "paper" por otro, es la regla. Y también, cómo plantear su diferenciación de la filosofía, donde los grandes pensadores no son superados por otros, sino a lo sumo reinscriptos en una nueva corriente de pensamiento a la que sirven de referencia.

No se nos escapa que esto excede el presente contexto, pero simplemente queremos dejar indicada una vía de respuesta, y es que el texto freudiano funciona como el cauce de desenvolvimiento del psicoanálisis, y en este punto parafrasearemos al mismo Freud que anuncia en los prefacios y sucesivos prólogos del texto del 900, no sólo que esta obra tiene valor teórico de paradigma, sino que le sirvió de guía a él mismo, muchos años después, cuando vacilaba frente al descubrimiento de un nuevo concepto, a la manera de un cauce, de un surco. También le encuentra el valor de contrarrestar errores de interpretación de las nociones psicoanalíticas.

Habíamos planteado en la presentación, ¿cómo se puede enseñar a interpretar?

La dificultad aparece de entrada ya que la interpretación y el corte son, por decirlo de alguna manera, las únicas "herramientas" de que dispone el analista para operar. Son dos herramientas del acto del analista, ya que ambos, interpretación y corte participan de la dimensión del acto. Y, como dice Freud en sus "Lecciones introductorias al psicoanálisis", el tratamiento psicoanalítico es un intercambio de palabras entre el paciente y el analista, "conversación absolutamente secreta y que no tolera la presencia de una tercera persona". Sólo se puede oír hablar de eso, sólo se conoce "de oídas", a partir del relato de los participantes de la experiencia.

Vamos a partir de una primera hipótesis: no hay teorización freudiana de la interpretación sino proposición de un modelo que funciona como paradigma de la misma.

Cuando revisamos la obra de Freud para rastrear la conceptualización que realiza de la interpretación, encontramos que casi todas las veces que explícitamente enuncia que va a hablar de la interpretación, este término se halla referido a la interpretación de los sueños.

Freud nos dice, en un artículo que se llama "El método psicoanalítico de Freud" -curioso en sí mismo porque está escrito en tercera persona-: "Freud ha fundado en estas bases un arte de interpretación al que corresponde la función de extraer del mineral representado por las ocurrencias involuntarias, el metal de ideas reprimidas en ellas contenidas"; para agregar que "aún no ha publicado los detalles de este arte de interpretación" que, sin embargo, tienen un primer paso en la obra de 1900.

Cuando decimos que no hay teoría de la interpretación nos estamos refiriendo también a ciertos desarrollos postfreudianos que fueron llevados a plantear una especie de técnica de la interpretación: cómo interpretar, cuándo interpretar, qué interpretar. Sabemos que la práctica psicoanalítica no admite un manual de procedimientos.

"La interpretación de los sueños" no nos va a dar una teoría de la interpretación, pero sí la proposición de un modelo de interpretación que va a ser paradigmático. En el capítulo II, "El método de la interpretación onírica", Freud plantea que la interpretación de un sueño es indicar su sentido, o sea sustituirlo por algo que se incluya en la concatenación de nuestros actos psíquicos. Un sueño es sin-sentido, así que podemos decir que el sueño, en realidad, es una especie de formación paradojal de sentido y sin-sentido. Porque no tiene el menor sentido y, sin embargo, Freud empieza diciendo por ahí que tienen alguno, y que debe descubrirse como si fuera un jeroglífico.

El descubrimiento del inconsciente por Freud, es indisoluble de inventar una vía de acceso a él: el despliegue de la asociación libre. Muchas veces Freud nombra como análisis o interpretación del sueño al despliegue mismo de las asociaciones.

El sueño trabaja produciendo el contenido manifiesto, la interpretación va en sentido contrario. Cuando Freud nos anuncia "la introducción a la técnica y a la teoría de la interpretación onírica" pasa inmediatamente a presentarnos el análisis de un sueño: el de la inyección de Irma. En los sucesivos capítulos y cada vez que va a dar alguna conclusión sobre la técnica de la interpretación, lo que hace es trabajar sobre un sueño en particular.

La interpretación de los sueños será paradigma de la interpretación psicoanalítica. Pero la teoría y la técnica de la interpretación siempre será la interpretación de un sueño, de un lapsus, de un olvido.

En el capítulo VI, "La elaboración onírica", el acento está puesto sobre el trabajo del sueño : condensación y desplazamiento. A partir del contenido manifiesto trataremos de obtener el latente, lo que está en juego es la sobredeterminación, es decir que el sueño está determinado desde otro lugar. Entonces, la preocupación principal son las leyes de pasaje, el trabajo del sueño, que es la operatoria misma del inconsciente. No olvidemos que el inconsciente freudiano es a producir, se ocasiona, se ven sus efectos. Pero de ninguna manera podríamos decir que el contenido latente estaba antes. La censura misma, como barrera radical, plantea la imposibilidad de acceso a cualquier otra cosa que no sea el producto del trabajo mismo del inconsciente. Frente a estos problemas, Freud dice, no hay que hacerse una representación plástica del trabajo del sueño, sino que hay que recordar que se trata de pensamientos inconscientes y estos son inaccesibles.

Por eso el interés está centrado en el trabajo del sueño, como en la técnica del chiste o del olvido, en conocer las leyes de esa operatoria, para poder desandar el camino del trabajo de esa operatoria misma.

Respecto de la condensación, Freud plantea algo muy interesante, que el montante de condensación es indeterminable, es decir, que nunca estamos seguros de interpretar un sueño acabadamente.

Respecto del desplazamiento sostiene que el contenido manifiesto y el latente están diferentemente centrados, hay transferencia y desplazamiento de las intensidades psíquicas. Además, entre las asociaciones aparecen interpolaciones artificiales que sirven de enlace entre una idea y otra. Es decir, que lo que vamos a obtener no es todo del mismo valor.

Freud nos propone un modelo paradigmático de la interpretación que dice que el sueño trabaja en una orientación -del sentido latente al manifiesto- y la interpretación deberá desandar ese camino. Ya vimos que no hay tal latente que antecede, sino que hay el material de la vida despierta con el cual labora el sueño produciendo el sueño mismo.

Decíamos que para la interpretación el camino es inverso, tiene que desandar el trabajo del sueño. El camino es inverso pero no reversible.

"Las especulaciones que anteceden nos han permitido dejar firmemente establecido, a pesar de todas las objeciones, un hecho importantísimo: el de que no necesitamos situar también en la elaboración onírica todas las ocurrencias surgida en la labor de interpretación. En éstas seguimos un camino que va desde el sueño manifiesto a las ideas latentes. La elaboración onírica ha seguido el camino contrario, y no es nada verosímil que estos caminos sean transitables en dirección inversa."

Esta discordancia, esta no reversibilidad de la vía que seguirá la interpretación, parece especificar el acento puesto no en el contenido latente sino en el trabajo mismo del sueño. Y también permite subrayar que el sueño no es el inconsciente, sino su vía regia, su vía de acceso.

En el capítulo VII, "El olvido de los sueños", vuelve a insistir en que el sueño es un texto sagrado, pero sabemos que ese texto es el relato del sueño, por lo general, un texto lleno de imprecisiones. Si por ejemplo, se hiciera la práctica de hacer relatar nuevamente el sueño al soñante y pudiéramos contrastar un relato con el otro, todos los puntos de discordancia son las vías de acceso. Cuando el sujeto duda, dice Freud, "estoy seguro".

En este mismo capítulo está la famosa descripción de la resistencia como todo aquello que obstaculiza, interrumpe el trabajo analítico y, luego, el ejemplo del canal, del sueño del canal. Todo el relato del sueño es la palabra canal. La paciente no sabe, Freud tampoco. A la sesión siguiente ella cuenta a modo de chiste, el diálogo entre un francés y un inglés con la frase: "de lo sublime a lo ridículo no hay mas que un paso", y luego el comentario: el Paso de Calais.

¿Cuál es el texto sagrado? Canal. ¿Cuál es el sentido del sueño? De lo sublime a lo ridículo no hay mas que un paso. ¿Cómo interpreta Freud? : escepticismo de la paciente respecto del análisis.

Comparemos esta interpretación con otra interpretación actual dentro de un tratamiento en curso, y veremos que la lógica es la misma. Una paciente con un goce muy instalado que no le permite encontrar un límite en el gastar dinero a pesar de la estrecha situación económica de su familia, y que, a pesar del sufrimiento que le produce, tampoco puede dejar de comer- está muy excedida de peso- relata la escena siguiente: Es el día del cumpleaños de su hijo, va al supermercado, carga el changuito, y, cuando llega a la caja no le alcanza la plata para pagar. Ella no puede hacer nada y la cajera le saca algunas cosas arbitrariamente; ella se angustia mucho y queda completamente a merced del Otro. Un poco después surge un recuerdo: de muy chiquita, la madre la dejaba tirada en un cajón sin darle de comer. La interpretación que surge es: «muerta de hambre».

Quiero subrayar algo muy interesante que dice Freud: "el concepto canal escapa a toda interpretación"... "Cierto es que la misma tropieza en este caso con algunas dificultades, pero estas no son debidas a la imprecisión del elemento analizado, pues lo que sucede es que tanto esta imprecisión como aquellas dificultades -las de la interpretación- provienen de una causa común."

¿Qué es importante subrayar en esta cuestión de la causa común? Es algo que nos permite pensar de alguna manera lo que luego desarrollaremos como el "sujeto de la interpretación". Resulta claro en los dos ejemplos que comentamos, y es romper con la idea que la interpretación es del analista, y el relato, del paciente. En un análisis el único discurso que hay es el analizante, no hay dos discursos, la interpretación, lo que hace es introducirse en ese discurso, y vemos, además, que su producción tiene una causa común con la del discurso analizante.

Por este camino nos acercamos a la idea del ombligo del sueño. Siempre hay una dosis de indeterminación en el sueño y esto tiene la misma causa que aquello que va a hacer de límite a la interpretación, lo que escapa a cualquier interpretación.

Esta resistencia podemos nombrarla en los términos de «Inhibición, síntoma y angustia», como resistencia pulsional, precisamente como aquello que no se puede articular en palabras. A pesar de lo cual, la interpretación tratará de cernir algo de eso, es justamente uno de los efectos buscados de la interpretación.

Hay dos textos que vamos a comentar: uno del 11 que es "El empleo de la interpretación de los sueños en psicoanálisis" y otro del 25 "Los límites de la interpretabilidad" y que van en el sentido de plantear los límites y la necesidad de ubicar la interpretación de los sueños en el corazón mismo de la experiencia analítica.

En el primero de ellos leemos: "Al pasar de la interpretación de los sueños al trabajo analítico, conserva el principiante el interés hacia el contenido de los sueños y querrá, por tanto, interpretar, lo más acabadamente posible, todos aquellos que el enfermo le comunique ... A esta técnica se opone la experiencia de que para el desarrollo del tratamiento es importantísimo conocer en todo momento la superficie psíquica del enfermo y hallarse orientado sobre los complejos y las resistencias que van siendo activados en él..."

La interpretación no es ni exhaustiva ni completa .

Es cierto que ya no lo es desde el texto de 1900. Pero en el movimiento que producen estos textos el modelo que la interpretación de un sueño es, como tal, se va desdibujando. Será parte del trabajo que se hace en la sesión, pero no tiene valor en sí mismo insistir en agotar la interpretación de un sueño. No es exhaustiva, no es completa, es más bien parcial, es más bien lateral.

En el artículo del 25, la preocupación de Freud es si hay posibilidad de interpretación exhaustiva y la primera respuesta que da es que no se puede responder abstractamente, sino sólo por referencia a la situación analítica, y es allí que cobra valor. "Nadie puede ejercitar la interpretación de los sueños como actividad aislada; es siempre un trozo de trabajo analítico". Tampoco podría ser integral porque hay equivocidad en los sueños mismos, como ya planteó en el caso de la joven homosexual.

La interpretación psicoanalítica se especifica en "Construcciones en psicoanálisis" de 1937. Sin entrar en la diferenciación entre interpretación y construcción, la afirmación freudiana es que una interpretación es tal, solo a posteriori, ya que sólo es verificable por sus efectos." Solamente el curso posterior del análisis nos faculta para decidir si nuestras construcciones son correctas o inútiles. No pretendemos que una construcción sea más que una conjetura que espera examen, confirmación o rechazo."

Decíamos que la interpretación de un sueño podía leerse como paradigma de la interpretación psicoanalítica. Ahora agregamos que se puede leer así porque se puede aislar la interpretación de un sueño como modelo, pero no como práctica.

Podemos aislar un sueño para tomarlo como modelo y analizarlo, pero no puedo hacer eso como práctica dentro de un tratamiento psicoanalítico, porque lo que importa es todo el discurso de la sesión, dentro de la cual aparece el sueño.

Cuando decimos que una interpretación se verifica como tal a partir de sus efectos, estos pueden tomar distintas formas, como por ejemplo la recuperación de un recuerdo. Dice Freud : "el camino que empieza en la construcción del analista debería terminar en los recuerdos del paciente". Dentro de esta dinámica del tratamiento que podemos llamar elaboración o trabajo analítico, el efecto buscado por excelencia es el cambio de la posición subjetiva del analizante. La interpretación siempre apunta allí, a producir efectos sobre lo que llamamos el sujeto de la enunciación.

Para desarrollar un poco esto va a venir en nuestra ayuda el artículo de Freud "Se pega a un niño" de 1919. Recuerdan que la fantasía tenía tres tiempos, el tercero es la forma final en que se presenta desdibujada, con elementos de indeterminación, con formulaciones vagas y, sin embargo, acompañada de masturbación. Por asociación surge la primera fase de la fantasía: "mi padre pega a un niño odiado por mí". Ya hay rivalidad edípica, lo que está en juego es el amor del padre. El sujeto no puede decir más. Y Freud construye por interpretación –construcción radicalmente inconsciente para el sujeto- lo que será la segunda fase de la fantasía, la única que va a dar cuenta del pasaje de la primera a la tercera: "Yo soy pegado por mi padre".

Lo que Freud construye es algo que permite articular en esta fantasía al sujeto de la enunciación, sujeto que queda entramado en posición pasiva en relación al padre, como objeto del padre, posición que conlleva goce masoquista y culpa.

El ser pegado aparece como castigo por la rivalidad edípica, pero al mismo tiempo es una sustitución de la satisfacción incestuosa en juego

Como vemos hay metáfora del deseo, del deseo edípico inconsciente de ser objeto del goce del padre. Al mismo tiempo, vemos hasta qué punto la interpretación de Freud es la única que permite dar cuenta de la posición subjetiva y del goce que hay en juego, dado que si no paso por la fase masoquista no puedo explicar la masturbación que acompaña a la escena primera en que se presenta la fantasía.

Lo que quiero subrayar, entonces, es que éste es uno de los verdaderos problemas de la interpretación, y no el sentido o el significado. En este sentido, la construcción lo que hace es tender un puente sobre eso que no aparece en el discurso, sobre lo que falta, sobre esto que estamos todo el tiempo tratando de nombrar como lo que no aparece por el lado de la palabra.

Nuestra segunda hipótesis : la misma formación del inconsciente es modelo de la interpretación psicoanalítica.

El trabajo del sueño nos entrega su producto que es ya una interpretación del deseo en él articulado. Freud, que define al sueño como una realización del deseo, afirma que ese deseo que se realiza en el sueño es el deseo inconsciente. Si encontramos la realización de un deseo preconciente es por su conexión con un deseo inconsciente, sino no tiene fuerza propia para producir un sueño. Por eso mismo decimos que el sueño mismo interpreta, que el trabajo del sueño es un trabajo de interpretación; es decir, que lo que obtenemos en el sueño es una metáfora del deseo, producida por la operatoria de la legalidad del inconsciente: condensación y desplazamiento, operaciones que Lacan retrabajará como metáfora y metonimia.

¿Por qué el trabajo del sueño interpreta?

El sueño para Freud cumple una función: "tiene que impedir la perturbación del dormir". Es decir que el sueño va a posibilitar que una función corporal de descanso tenga lugar. Si lo hace es articulando en su trabajo la exigencia constante de satisfacción pulsional. De este modo, nos ofrece ya una doble vertiente: la posibilidad de una interpretación y el límite de la misma. Presentifica ese límite de lo que trabaja mudo, de lo que es imposible de decir, de lo que nombramos como resistencia pulsional, de esa sexualidad inarticulable que opera en la base de todo sueño y que es lo que el sueño mismo interpreta.

En sí mismo el sueño se presenta en forma paradojal entre el sentido y el sinsentido, y lo que en él se juega es un saber. En los sueños ... "el sujeto nos dice siempre que no sabe nada de lo que le preguntamos y no puede tampoco recusar nuestra interpretación, porque no tenemos ninguna que proponerle ... es muy probable que el durmiente sepa ... pero no sabiendo que lo sabe, cree ignorarlo".

Si es el durmiente el que sabe, ese saber es producido por el trabajo del sueño mientras duerme, ese saber es inconsciente.

Justamente es sobre la ex – istencia de este saber inconsciente, que el analista debe saber, en el doble sentido de existencia y de exterioridad, así como debe saber eliminar todo saber sobre el caso. Si hay algo que el analista debe saber es esto, la ex –istencia de este saber, que tanto para Lacan como para Freud es algo que sólo se "aprende" en un análisis, el propio, ámbito de experiencia de la existencia de este saber. Es justamente por la existencia de este saber inconsciente que, en la transferencia, -SsS- se atribuye un sujeto a ese saber.

Decíamos, entonces, que lo que será modelo de la interpretación es la formación del inconsciente misma, en el sentido de la interpretación que el sueño es respecto del saber inconsciente. Al mismo tiempo, estamos afirmando que la legalidad de la interpretación va a ser como la legalidad del inconsciente, que al decir de Lacan está estructurado como un lenguaje.

Podemos concluir que la interpretación estará sometida a una legalidad que es como la del lenguaje. Tratará de nombrar aquello que el desenvolvimiento de la asociación libre la autorice a interpretar. Será metáfora de lo que se despliega metoním icamente en el discurso analizante, y tendrá efecto metonímico al intentar dirigirse a ese mas allá que el lenguaje no alcanza a ceñir.

Ustedes saben que Lacan toma conceptos de otras ciencias para trabajar cuestiones del discurso del psicoanálisis, pero no se trata sólo de la importación de un término, sino que se requiere un trabajo para poder incorporarlo, lo cual también produce una modificación en el nuevo concepto.

Por ejemplo, hay una categoría lingüística que usa Jakobson que son los shifters ("embragues") o marcas de la enunciación en el enunciado, como los pronombres de 1ª y 2ª persona. Hay otra categoría también de Jakobson que tiene que ver con las marcas que en el enunciado pueden remitir a la enunciación, que se llama una enunciación enunciada. Voy a poner un ejemplo; si digo "Roberto me dijo que ayer llovió" hay un nivel que es la enunciación "yo digo", hay un nivel de enunciación que es el mío que afirma un enunciado que es toda la frase. Sin embargo, dentro del enunciado hay una enunciación que es la de "Roberto dijo..."

Podríamos decir que para el psicoanálisis lo que es la enunciación para el lingüista que remite, por ejemplo, al pronombre personal, esa enunciación es enunciada por un sujeto definido por la dimensión del inconsciente. Lo que se intenta evitar al usar esta categoría es pensar que el sujeto de la enunciación es el yo que habla. Siempre el discurso del sujeto es una enunciación enunciada del enunciado. Lo que se trata de rastrear es la marca de esa enunciación en el enunciado, porque se apunta al sujeto del inconsciente, ese sujeto que es un efecto del significante, que es producido por el discurso, que está entre los significantes; es a ese sujeto al que la interpretación apunta.

Lacan dice que cuando contamos un sueño entramos dentro de la categoría de los enunciados del discurso indirecto. La asociación libre nos da las ideas latentes del sueño, que son casi parte del relato, hay que leerlas rastreando las marcas que nos permiten remitirnos a ese sujeto. En este sentido, las ideas latentes podemos tomarlas como ruinas de la enunciación, como ruinas de esta enunciación verdadera

También siguiendo a Jakobson, Lacan trabaja los dos ejes de la significación en el lenguaje ordinario. El eje de la metáfora (de sentido vertical) y el eje de la metonimia (de sentido horizontal). El sujeto de la enunciación se ubica en el eje de la metáfora y sobre el eje de la metonimia se despliega el sentido. Entonces, en una formación del inconsciente, la interpretación apunta no solamente al sentido, sino al cruce entre lo que es dicho y la posición del sujeto. La interpretación se presenta como un enigma a descifrar, como un oráculo, no apunta al sentido. Lacan dice «entre el enigma y la cita».

Voy a leerles un párrafo del seminario 11 de Lacan, dedicado «Los cuatro conceptos...»: "Por consiguiente es falso que se pueda decir que la interpretación como se ha escrito, está abierta a todo sentido, bajo el pretexto de que sólo se trata de la ligazón de un significante a un significante, y por consiguiente de una relación loca. La interpretación no está abierta a todo sentido. Eso es conceder a los que se alzan contra los caracteres inciertos de la interpretación analítica que, en efecto, todas las interpretaciones son posibles, lo que es propiamente absurdo".

Es un párrafo bastante claro, que podemos relacionar con lo que vimos de la interpretación que hace Freud de la segunda fase de la fantasía de «Pegan a un niño...» que es ésa y sólo ésa la que puede articular el pasaje de la primera a la tercera, que ésa es su lógica y que al hacerlo implica al sujeto.

Sigue Lacan: "No porque he dicho que el efecto de la interpretación es aislar en el sujeto una médula de sinsentido, la propia interpretación es un sinsentido. La interpretación no es una significación cualquiera. Llega aquí al lugar del (s) e invierte la relación que hace que el significante tenga por efecto en el lenguaje, el significado."

Saben que el algoritmo que Lacan llama saussuriano y nosotros llamamos lacaniano y que parte del análisis que hace Saussure acerca de la unidad lingüística, es significante sobre significado. En este párrafo Lacan ¿qué dice? Que la interpretación llega al nivel del (s) e invierte la relación. Es decir, la interpretación circula como indica el algoritmo, sin embargo, como apunta a eso radicalmente inconsciente, hay un efecto de la interpretación que lo que trata de producir es un significante irreductible, un S1.

Es importante subrayar que la posibilidad de la interpretación está determinada por la existencia del Nombre del Padre. Lo cual nos explica las dificultades en el tratamiento de las psicosis. Sin la operación del Nombre del Padre, de la metáfora paterna, no hay interpretación. Esta primera sustitución del deseo de madre es la que permite el juego de las sustituciones, de la metáfora y la metonimia, que serán los elementos con los que la interpretación opera, lo mismo que la formación del inconsciente

Algunas palabras finales sobre la relación de la interpretación con la posición del analista y la transferencia.

La interpretación permite sostener la demanda inconsciente. Lacan dice en «L'Etourdit»: "que se diga queda olvidado detrás de lo que se dice en lo que se oye". Justamente de lo que se trata es de sostener la demanda y el efecto de la interpretación es que se constituya un decir; eso es parte de la posición del analista: está allí para garantizar que algo sea dicho, para propiciar el decir.

Dijimos que la interpretación sólo se verifica por sus efectos, y agregamos que si hay análisis es porque hay lugar para la interpretación; y hay ese lugar porque hay instalación del dispositivo y constitución del Sujeto Supuesto al Saber. Y así como al comienzo de un análisis la interpretación es una herramienta esencial para la instalación de la trasferencia, en el curso del análisis la interpretación tiende a ir desgastando ese lugar de sujeto supuesto saber. Y esto tiene que ver con la ética del análisis, dentro de la cual la regla de abstinencia implica, justamente, que el analista no debe encarnar ese lugar, sino por el contrario tender hacia la destitución del sujeto supuesto saber (SsS).


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