
Seminario
La formación del analista
http://wwww.edupsi.com/formacion
formacion@edupsi.com
Organizado
por : PsicoMundo
Coordinado por : Lic. Mario
Pujó
Clase 8
El psicoanalista y la escritura
Algunas notas
sobre ensayo y psicoanalisis
Daniel
Rubinsztein
![]()
Transferir clase en archivo
.doc de Word para Windows
"Si acá pudieran las palabras desnudarse..."
.
De un análisis
Introducción
Cuando un analista decide relatar su experiencia, un género se le impone. Ni el tratado, ni la tesis, ni la monografía, tampoco la demostración son los adecuados para esta tarea, la de escribir intentando decir cuál es el asunto que ocupa a la práctica analítica.
Recordamos que Freud hace virtud de la crítica que acusa a sus historiales clínicos de asemejarse más a novelas que a tratados científicos. El objeto a tratar le impone un discurso, la elección es forzosa; "depende por completo de la naturaleza del objeto y no de mis preferencias personales" remarca en la epicrisis del caso Isabel.
Así como, en los análisis, los analistas no elegimos el lugar que vamos ocupando para el analizante sino que el desarrollo de la transferencia nos somete a sus posiciones subjetivas indicando una estrategia posible en la dirección de la cura, nuestro asunto, nuestra cosa conduce la escritura a su manera y con sus reglas.1
El Inconsciente obliga al ensayo
Cuando decidimos escribir, tropezamos con la imposibilidad de ubicarnos como un sujeto frente a un objeto. Si en el análisis no somos ajenos a lo que allí se despliega y estamos en el cuadro formando parte del concepto de inconsciente, en el escrito psicoanalítico "el lugar" se irá dibujando a medida que las palabras, a veces contingentes, se tornen necesarias para la transmisión de un discurso en el que se está tomado.
El inconsciente es "diverso, disperso, incluso divertido". Su tratamiento carece de la noción de exactitud, ni exige una impostura seria, pero no por eso es menos riguroso.
Practicamos una "ciencia" rigurosa que, sin embargo, no es exacta. Aunque esto no impide que encontremos incautamente alguna verdad. Aspirar a la exactitud sería la consecuencia lógica de postular que la verdad es una representación que se ajusta a un objeto; pero nuestra inquietud, nuestro deseo, deshace una (supuesta) conexión exacta entre el objeto y su representación, relanzando al sujeto al encuentro de alguna verdad más allá de la representación y de la presencia del objeto.
Nuestro método, el freudiano, rechaza la sistematización, y valora la incoherencia y el sinsentido como condición de la experiencia. Una experiencia, ya que jamás podemos hacer la misma experiencia dos veces. 2
En el ensayo el asunto se sustrae
"Diga todo lo que se le ocurra" es la regla que comanda la actividad analizante. En algunas ocasiones, los dichos dicen que, a medida que se va hablando, surgen pensamientos sin un Yo que los piense porque se ha perdido el hilo. Decires que iluminan una verdad que aparece desapareciendo, que no consiste en nada que permanece, sino que su existencia temporal -fugaz, instantánea- obliga a otros dichos. Enunciaciones que atravesadas por la singularidad de un estilo, no se licúan, ni desvanecen en enunciado alguno. Es un yo hablo que, al hablar, se pierde y vacía la certidumbre indudable del yo (pienso)3. No habla sobre algún objeto, sino que, al hablar, construye perdiendo al objeto que bordea, advirtiendo que "eso" habla.
El ensayo psicoanalítico practica que no hay verdad del enunciado independiente del locutor, identificando en el texto las marcas de su producción.
Ensayando, apunto a inscribir la ausencia de representación, la alegría de la inexactitud, la sustracción del referente, la pérdida del objeto, anotando una marca y marcando una huella.
El ensayo llama al lector
Sin lector que lea las trazas diciendo su lectura, falla el fallido ... falla el ensayo. Es en el instante en que el lector habrá dicho su lectura cuando el texto adviene a una conclusión, conclusión que no reduce ni completa al texto, sino que invita a nuevos textos.
El ensayo como ejercicio de escritura, tiene una solidaridad estructural con la manera argumentativa utilizada en psicoanálisis.
Resulta indispensable que el ensayo no quede en una dimensión metalinguística y que algo de lo literario contamine al ensayo, junto a la argumentación polémica, la valoración del detalle, y la intrusión de la subjetividad. Estos aspectos han sido subrayados por A. Giordano en el libro «Modos del Ensayo» :
- La argumentación polémica parece intrínseca a la argumentación psicoanalítica. Desde los primeros textos freudianos la polémica incidió en la construcción de los conceptos : las cartas a Fliesss, la discusión con Jung, las diferencias con Adler.
- El detalle es valorado por Freud introduciendo un abismo entre la llamada biografía o la historia clínica, y algún detalle nimio del síntoma que reordene la historia libidinal del paciente. El detalle adquiere así una potencia significante que dirige, en el síntoma, la posibilidad del análisis mismo.
- La intrusión de la subjetividad nos aleja del llamado discurso científico. Subrayamos el carácter digresivo del ensayo. El ensayo en tanto tal, no se plantea resolver problemas sino plantearlos.
En este punto la práctica del ensayo se concilia con la nuestra, cuando sostenemos que la metapsicología no es contemplativa sino que está urgida por lo que no podemos explicar. (Benveniste decía que el objeto en cuestión es un efecto del montaje del método).
Nuestro método el del ensayo, está hecho de modo fragmentario, señalando detalles, ejercitando nuestra docta ignorancia sin llevarnos a conclusiones que cierren para siempre una pregunta.
¿Qué es lo que del sujeto se pone en juego en el ensayo? Barthes decía una subjetividad del no sujeto, como una manera de no oponer a la falta de objetividad del ensayo, un ideal de subjetividad. Giordano dice que "el saber que esto que se enuncia, se vea obligado a dar cuenta de la enunciación." Introduce así una discrepancia entre términos aparentemente solidarios : primera persona, sujeto y significación. Barthes agrega "este libro se ha hecho de lo que yo no conozco, el inconsciente, y yo sólo soy su ciega mancha." El ensayo, entonces, es la escritura que posibilita interrogar la enunciación.
Incluimos la discrepancia que va desde la voz del analizante, pasando por las notas que el analista registra, hasta la redacción de un caso. Inscripción sobre una inscripción, y que al mismo tiempo que la borra, la oculta a la manera del palimpsesto, como subrayaba G. Koop : la escritura del historial se confronta a la pérdida.
Se argumenta a partir de la caída, a partir de lo inexplicable de un caso. No es el mismo analista el que en la transferencia escucha, que aquel que ha de teorizar lo que transcurre en las sesiones. El analista sufre la imposibilidad de ser presente, de ser contemporáneo de su acto. Asimismo, el presente de la sesión como el presente del analizante resultan huidizos, solidarios con la noción de sujeto : sujeto que se escurre, que está por ser, que todavía no es, que habrá de advenir.
Con los "Tres ensayos ... " la sexualidad humana -perversa polimorfa- pierde su presentación con los vestidos de la genitalidad. En los historiales, las epicrisis pliegan al texto sobre sí, intentando ensayar una re-lectura de los obstáculos que durante el análisis, y en medio de las tormentas transferenciales, aún no podían desentrañarse.
El cuerpo está en el ensayo
"Ya vas a ver, ya vas a ver como te voy a hacer, para que veas" (*).
En el ensayo se ha perdido la cabeza. Realizamos una escritura acéfala. Al desarticular la exigencia de plena exactitud entre representación y objeto, la cabeza se ha perdido y, con ella, las representaciones de la conciencia. Resta el cuerpo. El ensayo, como el análisis, lo aloja.
Voces, risas, miradas, llantos y vacilaciones, algún gesto, una mano que tiembla, que escribe, que saluda, que sostiene.4
"Creo que mi especialidad está en escribir lo que no sé, pues no creo que solamente se debe escribir lo que se sabe. Yo creo que en todo el cuerpo habitan pensamientos, aunque no todos vayan a la cabeza y se vistan de palabras. Yo sé que por el cuerpo andan pensamientos descalzos"5.
Los pensamientos descalzos que habitan en el cuerpo, dejan saber lo que es dado saber. Aunque se piense y se piense, las vestiduras de palabras no podrán ocultar que hay un límite al saber, y que ese límite infranqueable surge por la inadecuación del pensamiento al sexo.6
Ya Freud señalaba que la política de la neurosis es la represión. Lo único que se podría saber -que sobre el sexo no hay saber- no se lo quiere saber.
La subjetividad, la organización fantasmática, se sostiene justamente en el intento de suplir esta imposibilidad de subjetivar el sexo, de vestirlo de palabras y de escribir sabiendo.
El ensayo es un acto fallido
"Me había parecido que iba a poder tocar aunque más no hubiese sido por una sola vez y durante un momento, fondo, pero no toqué nada".(*)
Hay un fracaso interno en la tarea de la escritura; escribir lo que no se sabe es el intento de tensar hasta el límite a las palabras que "cansadas de morir, abandonan toda pretensión de exactitud".7
Nuestra tarea concluye inacabada. La escritura, como el análisis, tiene un final.
"Estábamos ahí quejándonos gimiendo moviéndonos suspirando, Uno dentro del otro, como siempre...". (*)
¿Qué es un hombre, qué es una mujer, de qué se goza, por qué la muerte? Son algunas de las preguntas que empujan al análisis y demandan respuestas, son la carne de los padecimientos, los síntomas [que Freud comparaba con una escritura jeroglífica].
Los pensamientos descalzos chapotean en el territorio de un cuerpo sintomal, gritando su verdad. ¡Los pensamientos no coinciden con el sexo! Vías de goce y de muerte son el negro color de los seres sexuados, y las palabras cobardes se detienen, no lo soportan, no pueden decirlo, no saben cómo decirlo, les es imposible decirlo. Fracasan.
"y cuando terminamos jadeando aplastados como deshechos, no habíamos avanzado mucho, estábamos igual que al principio y el punto máximo que habíamos alcanzado estaba más infinitamente cerca del comienzo que del fin".(*)
¿Cómo decir la muerte? ¿Cómo acercarse al sexo que a ella nos lleva? ¿Cómo convivir con la muerte que lleva la vida? ¿Cómo ensayar la vida, sin haber asistido a su propio estreno?
"Veía pliegues y pliegues, y después otros pliegues y más pliegues todavía. De nuevo la misma convulsión común sin llegar a ninguna parte, no habíamos, como quien dice, avanzado nada". 8 (*)
Tiempo - ensayo - angustia. El ensayo aloja a los otros dos términos : el tiempo de volver a escribir a tachar, a re-escribir, a borrar, a relatar, y a la angustia que surge entre líneas en el ensayista, que no sólo aparece ante la página en blanco, sino ante el incesante fracaso en intentar asir lo inasible. Ensayo y fracaso, ensayo sin estreno, y ensayo para volver a ensayar. Como si el ensayo encarnara la afirmación de Hegel de que "lo determinado, como tal, no tiene otra esencia que esta absoluta inquietud de no ser lo que es."
Sin embargo, un éxito es alcanzable. Quizá sea posible transmitir, a la manera de F. Hernández, que escribimos sobre lo que no se sabe a sabiendas de que intentaremos retomarlo, volver, pero de distinta manera.
Si dije éxito no dije triunfo. Triunfar remite, etimológicamente, a la entrada en Roma con gran pompa, para celebrar una victoria, una conquista. El comandante triunfador se viste de dorados y laureles, con opulencia y exceso. Lo que se dice, una entrada triunfal. Pero el éxito, etimológicamente, es salida, salida modesta hacia otra cosa. Una conquista que concluye inacabada.9 El éxito consistiría en decir -escribir, bordear- un saber afectado por el puro defecto del sexo, allí donde el sujeto "toma su morada".
Este texto apareció publicado con el mismo titulo, y con ligeras modificaciones, en el libro : «Ensayo y subjetividad», V.V.A.A., Eudeba, Buenos Aires, 1998.
Daniel Rubinsztejn es psicoanalista. Docente de "Psicoanálisis: Freud" - Cátedra I, de la Facultad de Psicología de la UBA. Co-fundador de la institución Ensayo y Crítica del Psicoanálisis.
TE: (54.1) 963-2030.
E-Mail: drubisz@psi.uba.ar
NOTAS
"Hay en la obra de Freud una continuidad entre su manera de escuchar a un enfermo, su manera de interpretar un documento, literario o no, y su manera de escribir. Entre las tres operaciones no hay ruptura esencial". /M. de Certeau: Historia y psicoanálisis)
2 De mis notas de lectura de varios ensayos de E. Carbajal en Conjetural, Revista psicoanalítica Nº 18 y Nº 32. Incluyo en la noción de experiencia, el análisis del analista, la formación y los análisis conducidos.
3 Sugiero aquí la lectura del texto de M. Foucault "El pensamiento del afuera".
4 "Nosotros pensamos la forma sonora y la escritura como cuerpo de la palabra ..." Carta sobre el humanismo. M. Heidegger.
(* ) Saer, J.J. Nadie nada nunca.
5 Debo el hallazgo de esta cita de F. Hernández a la lectura de un ensayo de M. Percia, sobre el autor.
6 En la novela citada de J.J. Saer, hallé un párrafo en el que el autor nos dice su lectura del texto de Sade "La filosofía en el tocador", y quiero compartirla con el lector, para resaltar cómo los personajes sadeanos nos muestran el abismo infranqueable entre las palabras y el sexo. Aquí la cita: "Llamaba la atención el océano verbal en el que sumergían sus copulaciones, y en especial la rutina de sus expresiones. La aspiración al goce infinito no pasa de ser una simple propuesta programática en la práctica sudorosa, la realidad imponía sus leyes rigurosas condenando a los participantes a una monotonía ajena a toda contingencia, y al regreso periódico y sistemático de las mismas sensaciones".
7 En el texto "La comunidad que viene", el autor G. Agamben finaliza esta frase diciendo "abandonan toda pretensión de rigor". He preferido sustituirla por exactitud, considerando que tanto el análisis como el ensayo deben perder exactitud para ser rigurosos.
8 El personaje de la novela de J.J. Saer, nos revela que en sus sucesivos intentos de hacer coincidir el cuerpo, la palabra y el goce sexual -prometiendo que "ya vas a ver" y teniendo como telón de fondo la tortura, el asesinato, el tormento de los cuerpos- no había avanzado nada. El orgasmo, cada orgasmo anuncia que ... "ya vas a ver !" ... en el próximo.
9 Esta diferencia etimológica fue presentada en el trabajo inédito "Acerca de los que fracasan al triunfan" de M. Dinouchi y G. Fernández, en las reuniones internas de la Cátedra Freud (titular I. Friedenthal) en la Facultad de Psicología de la UBA.
BIBLIOGRAFIA
Agamben, G.: La Comunidad que viene. Pre-Textos, Valencia, 1996.
Carbajal, E: Conjetural Revista Psicoanalítica, Nº 18 y Nº 32, Sitio Bs.As. 1989/1996.
Certeau, M.: Historia y Psicoanálisis, U.I.A., 1995.
Foucault, M.: El Pensamiento del afuera, Pre-Textos, 1993.
Freud, S. Estudios sobre la histeria, O.C., Biblioteca Nueva, Madrid, 1948.
Heidegger, M.: Carta al Humanismo, CEF, Mimeo.
Percia M. Cartografía de los pensamientos descalzos, en Doce ensayos sobre el relato por los tiempos de Clemente Colling, El Arca Ediciones, Bs.As, 1996.
Saer, J. J. Nadie nada nunca, Ed Seix Barral, Bs.As, 1995.
Kuri C. y Ritvo J. Ensayo de las Razones, Ed. Letra Viva, Bs. As. 1997.