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Seminario
Los nombres del padre
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Organizado por : PsicoMundo

Dictado por : Lic. Alfredo Eidelsztein


Clase 10: Seminario Los Nombres del Padre (4° parte)

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Deseo del Otro y goce del Otro – Relación sujeto – angustia – objeto – Cognitivismo – Dios es "causa sui" – El padre como causa de sí mismo – El problema de la causa – Distinción entre causa y determinación – El objeto a como causa – El origen – Mito freudiano del asesinato del padre de la horda primitiva – Padre muerto – Padre ideal – Función de la voz -

 

Hoy comenzamos con alguna intervención de ustedes, si es que quedó algo pendiente.

Intervención: Una de las clases que diste para leer es del Seminario XVIII y la última clase estuvimos trabajando la dialéctica del amo y el esclavo. En una de esas clases dice que el Nombre-del-Padre es el amo. No entiendo bien, ¿por qué?

En el comienzo de nuestro curso, di algunas clases del Seminario XVIII donde Lacan trabaja los Nombres del Padre: El saber del psicoanalista. Las clases del Sainte Anne. ¿Tenés la fecha de la clase que estás citando?

Intervención: 16 de Junio de 1971 del Seminario XVIII De un discurso que no fuese del semblante. Dice:

"El analista, en cuanto lo que hay que saber por el neurótico se interroga al sujeto para introducir allí algo; se puede decir que el significante amo, hasta el presente del discurso analítico, es precisamente el nombre del padre." 1

No sé, tengo que revisarlo. Si querés lo discutimos la próxima. De hecho, no pierdas de vista que está hablando dentro del discurso psicoanalítico, no por fuera del discurso psicoanalítico.

Intervención: ¿Puede ser lo que ordena?

Sí, pero el significante amo... Primero, lo que estuvimos trabajando, como amo es dentro de un mito, que es el mito de Hegel, sobre el surgimiento del ser humano sobre la Tierra. Es la designación, ni más ni menos, de una de las posiciones de la dialéctica. Es aquél, podríamos decir, que es dueño de la vida del prójimo. Pero, no tiene que ver, ni con los amos de la sociedad esclavista ni con ningún momento histórico que se pueda establecer, porque es parte de un mito. Y allí es el nombre de una posición. Lacan hace una maniobra que es reducir la cadena significante al máximo posible. Es una maniobra científica que se llama reducción. La reduce, a la cadena significante, aunque habitualmente no se lo visualice, a un eslabón. De hecho, tampoco él lo dice con tanta claridad. Pero indudablemente es a un eslabón. Es razonable porque, para Lacan, el eslabón mismo implica una relación de elementos. A partir de allí se duplica esta relación: dos eslabones, dos cadenas articuladas, etc. En la reducción de la cadena significante, Lacan establece S1 intervalo y S2 :

Estos son los elementos producto de la reducción de la cadena significante : S1 y S2 vinculados entre sí según una metáfora espacial, como si fuesen los elementos que constituyen un eslabón. Esto es un arco que va de S1 a S2 y un arco que va de S2 a S1. Para describir las funciones propias de los elementos en esta reducción de la cadena significante, designa al primero de los dos elementos amo y al segundo de esos elementos saber. Es una designación de esos lugares en los que queda reducida la cadena significante.

No hay que olvidarse que S1 y S2 constituyen un eslabón. No es un prurito de rigurosidad para decir las cosas, porque si esto no se lo tiene en cuenta no se entiende para nada como operan las cosas en la clínica psicoanalítica con las neurosis. En esa clínica lo que Lacan establece que se produce es un funcionamiento así:

Este es el algoritmo de la implicación significante que Lacan propone en la Proposición del 9 de Octubre de 1967. Es muy importante que tengamos en cuenta que en la clínica psicoanalítica no opera con forma de bucle. Nosotros estamos acostumbrados a establecer que el sujeto se localiza en el intervalo, aquí:

En la clínica psicoanalítica, al sujeto no lo tenemos en el intervalo porque sino estaría curado. Su posicionamiento es neurótico. Ese posicionamiento neurótico lo hace como sujeto supuesto a nivel del significado, puesto abajo. Y el sujeto como significado.

Siempre encuentro hermosa cierta designación yanqui que es el looser, el fracasado. Nosotros no lo tenemos tan fuerte como ellos porque, para ellos, el éxito es un ideal que opera con una fuerza crucial para esa sociedad que es utilitarista y exitista quizás como ninguna otra. Si un sujeto viene a consultarlos en Estados Unidos, vamos a decirlo en castellano, ustedes anotarían en vuestros cuadernos de notas –cuando no está el paciente, anotan cuando él se va- fracasado, en inglés looser. Y ustedes ya saben que tienen que operar con ese significante. Pero el sujeto no viene aquejado por el significante, sino sería un psicótico que escucha que cuando camina le dicen: "Looser, looser." Él no tiene problema con el significante, el problema que tiene es el significado que él está connotando por el significante fracasado: "Soy un fracasado". Ustedes, anotan fracasado y saben que tienen que operar con el significante fracasado, pero lo que le sucede al sujeto es que él está posicionado con ese significante. Con lo cual, ya no se ubica entre y , sino que está corrido bajo el primero. Lacan, lo que propone es que el sujeto va en el intervalo pero porque va en el intervalo se escribe en el segundo:

Es el esquema del Seminario XI. Uno podría decir ¿por qué Lacan escribe bajo el segundo significante si va en el intervalo? No, justamente, si va en el intervalo es porque ha operado con su atributo de resignificar al . Entonces, si el sujeto está como significado bajo este significante, lo que ustedes harían en la primera entrevista, que ya no sería poca cosa, no entenderían. Quizás un psicólogo yanqui sí entendería. Ustedes dirían: "¿Fracasado?" Y el sujeto empezaría a producir Sq, S, cualquier significante, que serían los otros del fracaso. "Me dejó mi mujer, tengo un hijo drogadicto, el otro es ladrón, me echaron del trabajo, me están por rematar la casa." Con lo cual, tenemos que él es un fracasado que se localiza. Esta es la escritura de un analista, bajo el significante fracasado en relación a un significante cualquiera. Vean ustedes que la flecha está indicando que no funciona el bucle. O sea, que no está operando, para él, que hay otro significante que tiene la virtud de resignificar. Ustedes lo que tienen que hacer es no hacer la maniobra de querer operar sobre esto para querer resignificar, es lo que hacemos todos: Psicólogos, psiquiatras, lacanaianos, en seguida empezamos a buscar ejemplos en donde no fracasó. Como hace la mamá del fracasado, que lo hace sentir el triple de fracasado. "Bueno, pero estás sano", le dice. El tipo quiere zafar de ser fracasado y la mamá le dice que lo importante es la salud. O sea, ir a buscar esos terrenos donde uno imaginariamente, como es psicología, calcula que no fracasó, por ejemplo el estudio. "Pero en la facultad te fue bien". Cuando el otro puede pensar: "Y para qué me sirve tener...". Pero, observen que la flecha está diciendo que en la clínica nos encontramos con un funcionamiento anómalo y es que hay un significante que tiene la virtud de determinar la posición del sujeto como significado. Nuestros pacientes, nosotros mismos, padecemos del significado no del significante. Es una maniobra de nuestra posición a partir de cierto significado.

Prueben cambiar el significado... ¿Se les ocurre algún sinónimo de fracasado?

Intervención: Perdedor.

En la primera entrevista ustedes le dicen: "Perdón, ¿fracasado o perdedor?" Florerazo en la cabeza, da un portazo y no vuelve nunca más. "¿Y la diferencia? ¿me está cargando?" ¿Entienden que el problema no está a nivel significante? Está a nivel de lo que eso significa: que me quiero matar porque en todo en la vida me va mal. Eso, sí es un significante amo pero anómalamente funcionando desde esta posición. Porque, para Lacan, el significante amo es un amo como es verdaderamente el amo. Observen ustedes lo que destacamos, la vez pasada, que hasta en el mito hegeliano el amo queda en una posición relativa. O sea, hay que destacar siempre la idea del amo. El amo me refiero aún al sujeto más poderoso que se les pueda ocurrir: un Menem hace unos años en Argentina, un Bush, el jefe fundamentalista árabe. Desconfíen siempre de la creencia de la posición homogénea que le daría a alguien el lugar social que se le asigna de amo porque es una falsa posición. No hay nadie como ser humano que escape a la condición humana. Y la posición humana siempre deja en cierta posición de dependencia de otros seres humanos. En el caso de la dialéctica hegeliana, habíamos visto, que la posición del amo era aquella que no había renunciado a recibir reconocimiento, era amo aquél que no había renunciado al reconocimiento que obtenía, resolvía el problema, pero por otra parte tenía una posición que no tenía futuro, no tenía salida, no hay dialéctica.

No tiene nada que ver con lo que vamos a hablar hoy, pero lo aclaro.

La voy a leer: S es el significante, s es el sujeto supuesto. ¿Ven el algoritmo saussureano acá? Sq es un significante cualquiera, el otro significante que no está funcionando en forma de bucle, fundamentalmente, porque esta flecha indica que no hay la flecha de la retroacción, de la resignificación a partir de . No crean que operando sobre éste (Sq) van a quebrar esta posición. Porque sino se olvidan que tienen un paciente neurótico para el que no opera la resignificación. Ustedes sobre lo que tienen que operar es sobre esto [s... (, , , ...)] que también está supuesto. Lo que está entre paréntesis es el saber inconsciente. Lacan, indica una prioridad clínica notable y absolutamente no lacaniosa, que la única forma de remover la potencia ilusoria que tiene este significante de establecer al sujeto supuesto bajo él, es a partir de un entramado de un saber significante. ¿Ven la maniobra? Sí hay un saber operante, hay también un entramado más importante todavía, un saber que establece el por qué, la causa, de que este significante tenga la virtud de determinar un sujeto bajo él. A partir de este trabajo y producida la primera inversión de este trabajo, Lacan propone trabajar que es el analista como significante que podría venir a este lugar (Sq). Lo deben haber escuchado, pero es la primera transformación dialéctica, si ustedes quieren, de la operatoria de esta lógica inscripta bajo este algoritmo de la implicación significante. Este es el sujeto implicado por un significante. Lo que quería proponer es que este lugar (), se llama amo, y este otro significante funcionando aquí () se llama saber. Es el lugar el que se llama amo o saber y cualquier significante puede venir a esos lugares:

Observen ustedes que ese es el motivo por el cual Lacan siempre, en estas lógicas, deja S ya que si hubiese un significante que en especial podría venir en estos lugares, Lacan podría haber probado escribir ( x y ), distintos significantes. Pero no es un problema de qué significante esté en juego. Así se cura uno, si puede aprender eso, de toda psicología. Ya que, para la psicología ser huérfano, madre prostituta, padre violador son significantes amo en sí mismos, más allá del lugar, determinan sujetos. Es de una ingenuidad notable. No sé si han tenido pacientes mujeres que han tenido relaciones sexuales con el padre. Habrán visto, si las tuvieron, que la mayoría de los casos ni siquiera es traumático. Es prácticamente, en general, insignificante. Otra cosa muy distinta es la relación de esa chica a la mamá, aquella que autorizó. Ahí sí se verifica. Por ejemplo, aunque violación e incesto impliquen cierto posicionamiento subjetivo estable, tal como: "Pobre, lo que le pasó". Hasta que no tengan un caso en que se pueda establecer que no es así, no se dan cuenta. Violación, incesto, en nuestra cultura, no tienen la virtud de ir necesariamente a este lugar amo. Con lo cual, la deducción de esta función tiene que ver con cuestiones gramáticas.

¿Nunca les pasó, hay que tener bastante años de analista para esto que les voy a decir, escuchar al paciente como viene hablando y darse cuenta, por el contexto de lo trabajado, a partir de la mitad de una frase pensar: "¿Cómo va a salir de esta, ahora que empezó diciéndolo así?" En esa primer parte de la frase enunciada ya está el problema de ese paciente. Y una vez que está así el problema hay que ver cómo lo termina. No pierdan de vista que significante amo así es el significante que está primero y, al estar primero, ya determina que lo que puede ser no es cualquier cosa y para colmo tiene cierta dependencia del primero. Por ejemplo, si uno empieza con el artículo masculino después no puede venir un sustantivo femenino. Parece una pavada pero es así. Para rectificar eso, uno cae en el error, el lapsus. Ya hay toda una determinación del primero. Hasta esa determinación a la flecha progrediente que va de a la llamamos anticipación. Esta anticipación es distinta a la del Estadio del espejo porque Lacan ahí también trabaja una anticipación, pero es una anticipación absolutamente distinta. Es una anticipación determinante de un término sobre el que va a venir. Porque a partir de un término que ya se colocó, por cuestiones gramaticales, no puede venir cualquier otro. Es cierto que la variabilidad es sorprendente y a veces puede venir un significante que uno no calculó que podía venir, pero en cierto contexto sí podía ir. Algo parecía , parecía que ese no podía estar ahí dado que lo impedía. Pero luego, con otro término que viene acá, el "x" por ejemplo, se hace que no era lapsus:

Con lo cual, al lugar de se lo llama amo y al lugar de se lo llama saber y cualquier significante puede venir a este lugar. Y lo que fundamentalmente caracteriza es el 1 y el 2. Con lo cual, el lugar 1 y el lugar 2 son los que son designados amo y saber. Pero amo en la misma lógica de la salvedad que no es un poder absoluto porque tenemos la retroacción:

En el algoritmo de la transferencia, el funcionamiento amo está presentado clínicamente. Con lo cual, de lo que se trata es de un significante que para el sujeto tiene la virtud de ser amo sin que opere el bucle. Con lo cual, queda escrito así:

Ese significante es aquel que es requerido, en el trabajo del psicoanalista, ser llevado al punto último del sin sentido. El sin sentido del significante como práctica del fin del análisis, ese es el que tiene que ser llevado al trabajo del sin sentido para disolver toda posibilidad de que se escriba algo. Si este en sí no quiere decir nada, si hay un sin sentido absoluto que lo caracteriza, y es cierto porque el significante está caracterizado por eso, entonces es imposible cualquier tipo de dirección. Obviamente, cuando uno llega al punto en que este significante "fracasado" carece de sentido radicalmente, es en sí mismo un puro sin sentido, uno ha hecho un recorrido que también le ha advertido que ningún significante en sí puede designar la consecuencia de ese trabajo. Pero no hagan el trabajo inverso que es tomar cualquier significante en la sesión psicoanalítica, desde la primera, y hacer un trabajo de establecer su sin sentido. Porque, para jugar un poco con los términos, sería un sin sentido de la práctica. ¿Para qué haría caer en el sin sentido aquello que no este significante?

Intervención: Ahí no seguís el circuito de la demanda.

Si, lo trabajás con mero automatismo mental que cualquier significante que participe en cierta posición jerarquizada en la cadena significante del paciente debe ser destruido. Ese trabajo es estéril, no produce ningún efecto de trabajo analítico y al ser estéril es muy difícil que los sujetos obtengan de él un trabajo. Es por eso que ese trabajo, el que hace caer en el sin sentido cualquier significante, es lo que produce el relato de los pacientes que dejan los tratamientos: "Ese no me decía nada". Y sí, porque hacer un trabajo sobre nada es nada. ¿Para qué van a trabajar sobre cualquiera? En ese punto, observen ustedes, que hemos ganado muchísimo, con la ingenuidad de trabajar sobre el ideal. Porque del trabajo de los postfreudianos al trabajo de los lacanianos, se puso en tela de juicio la función del ideal. El fin de análisis postfreudiano prelacaniano se caracterizaba por los ideales sociales, era un fin de análisis adaptativo para las demandas sociales que fueron los ideales reinantes en esa época. Por dejar caer los ideales sociales como fin de análisis, se cayó en la estupidez de creer que el analista ataca los ideales. Como si buscásemos sujetos sin ideales, que es el horror de la mayor parte de los psicoanalistas lacanianos con sus propios hijos adolescentes que están tirados en la cama porque no tienen ideales. ¿Sería eso lo que buscamos? ¿Gente sin ideal? No se trata de atacar los ideales. Se trata de establecer un trabajo sobre ese significante. Es muy cierto que en el saber que tengamos que trabajar para un paciente, la consecuencia de que él se inscriba bajo un significante como fracasado puede tener que ver con que no cumplió con ideales maternos, por ejemplo. La mamá siempre quiso que sea A, B y C, él no es ni A ni B ni C y entonces es fracasado. Pero ahí tampoco sería un trabajo sobre los ideales, sino deberíamos revisar, por ejemplo, la posición de la madre de imponer como demanda el cumplimiento a su hijo/a de determinados ideales. Pero no es un trabajo contra el ideal, no vamos en contra de los ideales, no tenemos nada contra los ideales sociales. No existe sociedad sin ideales. Solamente en el sujeto aislado en la ermita, el ermitaño, es aquél que ha hecho un renunciamiento total a todos los ideales sociales. Nosotros no buscamos ermitaños. El fin de análisis lacaniano busca que se produzca el pasaje de analizante a analista. Nadie menos ermitaño que un analista que tiene que estar inserto en su sociedad como ninguno. Con lo cual, hemos ganado muchísimo porque ya no se trata del ideal, no es trabajar en contra del ideal. Hay que establecer cuál es el significante que produce un sujeto supuesto, tan supuesto como el saber. Entonces, la escritura que se produce en Lacan es:

S
----------
s saber

Miren cómo se lee a partir de la Proposición del 9 de octubre de 1967 Sujeto supuesto Saber. Sujeto y Saber son supuestos. No es el Sujeto supuesto Saber, que es el que más se discute como versión de prestigio de saber, del que inviste el paciente al analista.

En ese párrafo habría que ver si Lacan se refiere al discurso del psicoanalista, si está diagnosticando posición neurótica o si está indicando la localización en esta posición del Nombre-del-Padre. En el algoritmo de la transferencia sería posición neurótica y en el bucle sería posición de falla.

Los lacanianos poníamos allí el objeto a, ahora ponemos el goce. Pero habrán visto que nosotros tendemos a ordenar toda la clínica.

Intervención: ¿Ese sería el ? ¿El goce?

Ahora tiende a ser, para todos los psicoanalistas, que el significante amo es el goce. Pero lo que estoy tratando de decir es que en esta lógica ningún significante es en sí amo. Cualquiera que se estabilice en esta posición falla, pero no siempre es neurótica. Para que sea neurótica hace falta el requerimiento y es el advenimiento del sujeto. La persona que se queja no va acá, sino que los lugares que tiene en esta teoría son: paciente, producida la entrada en análisis, analizante, luego producido el pase, analista. Son todos los lugares posibles para la persona que consulta. La persona que consulta no es el sujeto. Nosotros para establecer toda esta estructura requerimos de una persona, individuo de carne y hueso, que se queje. A partir de esa queja organizamos toda una lectura de lo que viene diciendo para ocupar estos lugares. Sujeto es algo que se establece a partir del decir. Cuando el sujeto se asume, "Yo soy un fracasado", van a ver que su condición de fracasado no coincide. Por ejemplo, después de la décima entrevista podríamos establecer que es para su papá que él es el hijo fracasado y su hermano que tiene un maxikiosco y se compró su primer coche es el exitoso. Ni siquiera es el sujeto mismo como persona que consulta, quien está estableciendo que el sujeto en cuestión es fracasado. Habrán visto que muchas veces ni si quiera es personal.

Si te parece para la próxima voy a revisar y voy a ver qué estatuto tiene ahí ese amo.

Vine hoy con la idea de intentar redondear el asunto puesto en juego en la clase Los Nombres del Padre. La propuesta fundamental de Lacan gira en torno a la oposición entre deseo del Otro y goce del Otro. Lacan va a trabajar en esta clase lo fundamental que está en juego, ahora voy a explicar desde qué contexto, desde qué perspectiva y qué tiene que ver con lo que dijimos, en la oposición deseo goce. Y, respecto de los Nombres del Padre, el asunto puesto en cuestión por Lacan es entre el deseo del Otro y el goce del Otro. Para que se vayan orientando un poquito, piensen que podríamos estar designando mediante Otro a Dios o los dioses. Entonces, nos podríamos estar preguntando si se trata del deseo de Dios o de los dioses o del goce de Dios o de los dioses. Lacan propone que lo que está en juego fundamentalmente, especialmente en la tradición judeo-cristiana, al menos en los libros del Génesis y del Éxodo (la parte más antigua del mito judío) es esta oposición: la sustitución del Otro del goce por el Otro del deseo. Lo que voy a tratar de demostrarles es que lo que inscribe el mito que es el pasaje el Otro del goce al Otro del deseo, esto es en esta mitología judeo-cristiana opera otro del deseo. La forma que compete en este ámbito de la creación exnihilo. Justamente, lo que va a decir Lacan es que el mito de Freud, el asesinato del padre de la horda primitiva, es un borne que nos permite hacer una inversión de las posiciones que permite, a su vez, arribar a decir esto que acabo de decir pero que Freud no lo dijo y si uno no lo toma como borne, sino como punto de llegada no lo puede decir jamás.

Este es el planteo más fuerte, voy a tratar de volver a reinscribir todo lo que dijimos como para llegar bien articuladamente a ese argumento. Pero todo esto lo dije anticipadamente para advertirles que podría ser que nos metamos al final de este recorrido, con el tema del goce del Otro. Si tienen apuntes, notas o alguna clase de algún Seminario que ya hayan leído vinculada al problema del goce del Otro, les voy a proponer que lo revisen, que lo lean. Son muchísimos los lugares donde Lacan habla del goce del Otro, al menos serían cuarenta y cinco lugares en la enseñanza de Lacan donde aparece la expresión: "goce del Otro". Así que ya ven que la pluralidad de lugares es muy grande. Empieza a ser un tema muy fuerte en Lacan a partir del Seminario IX La identificación y sigue fuerte hasta el final de su enseñanza. Allí Lacan logra estabilizar el sintagma goce del Otro y empieza a trabajarlo como si fuese un concepto, que podría llegar a serlo. Aquí, vamos a trabajar la sustitución del goce del Otro por el deseo del Otro como lo fundante de lo que está en juego en el mito freudiano del asesinato del padre de la horda primitiva y que, para Lacan, tiene la virtud de resolver paradojas dejadas por otras explicaciones al respecto. Y cómo Lacan haciendo del mito del asesinato del padre un intento de resolver el problema, lo hace llegar al punto de aportar los elementos para decirlo.

Lo que Lacan toma del Seminario X es el valor crucial de la angustia, en el contexto de la relación sujeto-objeto. Les propondría escribir sujeto, angustia, objeto como si fuese la fórmula del fantasma: ( ), en vez del escribir allí angustia. Para Lacan, entonces, la angustia tiene una posición crucial que testimonia una hiancia (beance) fundamental. Lo que Lacan plantea, es que la angustia demuestra algo fundamental a este respecto. En realidad, es algo que ya está como concepción en Occidente. Lacan dice: ¿cómo si no, el encuentro directo del sujeto con el objeto produjese angustia? Tendría que producir el acoplamiento perfecto. Lacan dice que es la angustia la que nos da la pista de todo y nos dice, piénsenlo porque en realidad todo lo que se dice entre sujeto y objeto ¿cómo podría ser sino que sea una manifestación de angustia lo que represente el encuentro directo con el objeto? Tendría que producir alivio, paz, satisfacción máxima. En sujeto-angustia-objeto, allí del objeto podríamos decir que es el objeto caído. Objeto caído quiere decir el objeto caído de sí, pero si está vinculado a la angustia el objeto caído de sí es porque es sin el soporte de la cadena significante. Ahí les voy a proponer algo que todavía no les propuse y es que pueden poner al lado de cadena significante igual a inconsciente. Lo que nos da el vínculo no angustioso al objeto, es la existencia, en nuestra relación al objeto, de una cadena significante. Uno puede decir cuando encuentra al objeto, uno puede testimoniar, olvidándose del caso de la angustia: "He ahí lo que siempre estuve buscando". Con lo cual, se podría decir: "x le faltaba, encuentra x, el acoplamiento unificante y el logro del uno". Lo que Lacan dice es que no, cuando es el objeto puro, tal cual, sin nada que lo relaciona al sujeto, despierta angustia. Quiere decir que para que no despierte angustia, en la relación sujeto-objeto, está operante una cadena significante sin que el sujeto lo sepa, entre el sujeto y el objeto, el vínculo es inconsciente. Como ya lo trabajamos, especialmente lo decimos para la psicología, pero queda abierto para todo lógico positivismo. Habría que establecer, a mí gusto, para cada disciplina el positivismo como esto se aplicaría. Pero, al menos para la psicología, la relación que se postula es una relación directa sujeto-objeto. Para el caso de la angustia lo escribimos así: S angustia a. En el caso donde no opera la angustia es ( ) Y esto, sabemos nosotros, que implica una cadena significante. Para el lógico positivismo, lo que nosotros podríamos decir es que hay una relación que se supone directa entre sujeto y objeto y entre objeto y sujeto: S ÿ a. Se acuerdan que la base de esta relación, Lacan, la diagnostica, bajo la lógica de lo inteligente y lo inteligible. No hay nada en el medio porque se lo supone constituido por la misma estopa. Ambos términos están constituidos de noÿs.

A partir de aquí, Lacan dice que la psicología que se funda en esta lógica es el cognitivismo. Sólo es conocimiento, y lo que se estima como falla en la posición subjetiva es un problema de conocimiento, por eso la rectificación es cognitiva. Y aunque la rectificación sea cognitiva y haya maestros, psicólogos y libros que la practican y la postulan, la resultante final es autoayuda. Porque se postula el vínculo directo sujeto-objeto. Se está poniendo en tela de juicio el nexo. Se plantea el vínculo directo, pero el vínculo directo es autoayuda. Alguien puede ayudarte para que vos te autoayudes pero, la ayuda que se te brinda en la autoayuda, es accesoria porque el vínculo sujeto-objeto es directo. Y es por eso que, el cognitivismo termina en una clínica de la autoayuda. Es un sujeto con su objeto porque se lo postula como directamente vinculado.

Lacan dice que Hegel, o al menos su necesidad de incluir la dialéctica hegeliana al psicoanálisis, es requerida debido a que Hegel es necesariamente antipositivista y que su inclusión al psicoanálisis no tenían que ver con que él haya sido hegeliano, sino que era necesaria para rectificar esta posición. ¿Por qué? Porque es una dialéctica que se funda en la negatividad. Si ustedes quieren, a este tipo de vínculo directo [S ÿ a], tesis, antítesis y síntesis configuran un vínculo que requiere de un paso intermedio de inversión dialéctica, es la negación. Con lo cual, observen ustedes, que para el establecimiento del nexo tesis-síntesis, para la conclusión del recorrido, hace falta incluir en el medio un paso de negación. O sea, es la verdadera salvedad al positivismo como se lo postula en Occidente.

Intervención: En el lugar de la negación para Lacan iría la cadena significante.

Inconsciente. Más aún, se puede decir mejor esto que estás planteando: para Lacan, en lugar de una solución meramente lógica que implique la negación, de lo que se trata es que en el medio va una cadena significante. Y con cadena significante no estamos más que queriendo decir que un recurso lógico. Estamos proponiendo que se establece para cada caso, en función de vínculos particulares con el Otro, la cadena significante. Porque si fuese de mera lógica, ya lo podríamos decir. Podríamos decirle a cada uno: "Mirá flaco, ¿sabés cuál es tu problema?". ¿Les conté la anécdota de mi amigo divorciado y el taxi? Íbamos mi mujer, mi amigo recién divorciado y yo en un taxi. Y mi amigo todo lloroso contaba de los términos de su separación reciente. Cuando llegamos, el "tachero", se ve que no aguantaba más, se da vuelta y dice: "Macho, disculpame que me meta ¿sabés cuál es tu problema? Vos tenés miedo que se acueste con tu mujer". Tendrá que ver con él, con la solución de él, o con el problema de él, del tachero. Pero lo que hizo el tachero es hacer de eso cláusula lógica: todo tipo que llora cuando se separa de la mujer es porque queda en cierta relación de posesión a ella que no quiere que otro tenga relaciones sexuales con ella. Él había establecido lo que era una cláusula lógica aplicable para todo el mundo.

Nosotros utilizamos, Lacan dice que él utilizó, la dialéctica hegeliana como un recupero de salvedad al positivismo. ¿Cuál creen ustedes que serían los términos más indudablemente aplicables a estos extremos [S ÿ a] según la clínica psicoanalítica, psicológica, general? El niño y el pecho:

S <--> a
Niño Pecho

No pierdan de vista eso, es muy importante, porque esta proponiendo un vínculo que tiene fuerte raigambre ilusoria biológica. Al cuerpo y el objeto proveedor de alimento, el alimento en sí. Lacan, no se cansa de decir que nunca se dieron cuenta que la leche es el alimento y Freud puso el pecho que no es alimento. No es el pecho lo que calma, en el sentido de alimento, tiene otra lógica. ¿Ven por qué lo escribí así –tesis, antítesis, síntesis- no? Por la función de un término intermedio que es negatividad:

La introducción de una necesaria inversión dialéctica. Por ser directo se olvidan de la angustia. Si fuese directo quedaríamos todos alelados porque cuando el objeto se presenta en forma directa provoca angustia. A ese "tachero" le podríamos decir frente a este problema, si vio lo que le pasa a un tipo cuando una mina, "la" mina, esa para él, se da vuelta... Él va pensando que le va a decir a la mina que está en la barra, la tipa se da vuelta y le dice: "Vamos a la cama ". ¿Qué pasa? Se quiebra esto de mala manera. ¿Pero no era eso todo el tiempo lo que querías? En serio, el encuentro directo con el objeto aún cuando uno ya calculó lo que quiere de ese objeto, si es encuentro directo no sirve.

Entonces, algo se interpone. En esta interposición tenemos que es una negación. Pero el problema es que esta negación es solución universal. En lógica, es para todo caso. Mientras que nosotros decimos que hay que establecerla. No es lógica pura, es un saber al que le aplicamos una lógica. No es a la San Fasón la forma de operar. La estopa no es lógica nada más, porque si fuese lógica sería aplicable a todo el mundo.

La fórmula que Lacan da de esto es que el universal sólo se funda mediante la negación. El problema que nosotros tenemos es la condición particular. Pero, igualmente, no hay que perder de vista que el universal en este caso ¿cuál sería? Lo humano. Sólo se establece si se introduce una negación en las relaciones directas, positivistas. Sujeto-objeto, tal negación no es contemplada. Lacan dice que Freud resuelve la posición a la cual se había llegado con Hegel. No tengo texto alguno para responder a este problema de que las matemáticas demuestran el error hegeliano. Estimo que la matemática demuestra el error hegeliano de esta frase: "El universal sólo se funda mediante la negación.". A mí me da la impresión que podría estar refiriéndose a Frege, que dice que el uno se funda por la negación, no el universal. Lacan dice que es la matemática lo que demuestra el error. Entonces, lo que digo, es que hay que hacer un pasaje de los términos filosóficos a los matemáticos.

Lacan, vuelve a fundar los términos S y a, que ya podríamos escribir directamente y a, se trata de una apuesta en relación de una doble hiancia. Es una falta del lado del sujeto y es una falta del lado del objeto y de lo que se trata es de una puesta en relación de dos dimensiones de falta. Ahí plantea, algo que les destaqué bien fuerte la otra vez, que la relación entre angustia y deseo demuestra lo necesario del encuentro de un instrumento. Para que el sujeto resuelva su posición de hiancia, requiere de un objeto pero que el vínculo con el objeto esté mediado por un instrumento. Necesita con qué hacer algo con eso, sino se angustia. La angustia demuestra, en relación al deseo, que hace falta que se produzca el encuentro de un instrumento.

Respecto de Freud, lo que dice Lacan es: de la violencia –podríamos decir de Hegel, la lucha a muerte por puro prestigio- Freud nos lleva al corazón de la coartada de la religión. Lacan, nos advierte que lo que Freud llama religión, él cree que debería llamarse Iglesia. Freud, mediante el mito del asesinato del padre nos permite ir más allá de la revolución hegeliana y de la tradición eclesiástica. Pero, aclara Lacan, también del mismo límite que la ha establecido. Freud, dejó establecida una solución para ir más allá de la solución hegeliana y de la tradición eclesiástica. Si uno elabora la solución que dejó Freud, también se puede ir más allá de la solución. Está en los términos de la solución la posibilidad de ir más allá, siempre y cuando, uno no la tome en tradición eclesiástica. Si lo toma como una frase divina, como una verdad absoluta, como una revelación que se le hizo a Freud será límite. Pero está en los términos de la solución freudiana la posibilidad de ir más allá, si uno lo elabora científicamente.

¿Cuál sería la tradición eclesiástica? Que Dios es causa sui, que Dios es causa de sí mismo. El padre como causa sui, el padre como causa de sí mismo. La primera salvedad que propone Lacan, es una salvedad no muy convincente porque está planteada como lo que funda una salvedad, pero en su propio texto, es muy fuerte la salvedad y para nosotros es muy importante pensarla. Lacan dice que sólo hay causa a partir de la emergencia del deseo. Con lo cual, es imposible que el padre sea causa de sí porque es requerido, para que opere la lógica de la causa, la emergencia de un deseo. Esto, entiendan ustedes, es un problema que Lacan lo introduce así, pero que recién lo resuelve en las primeras clases del Seminario XI cuando dice que el problema de la causa no es resoluble en la ciencia. Siempre les recomiendo para eso que lean el libro que se llama La causalidad de Mario Bunge que tiene la virtud de tener trescientas páginas totalmente ejemplificadas para darse cuenta del problema. ¿Cuál es la causa de la caída del Columbia?

Intervención: Una falla técnica.

Hoy, dicen que no porque si la gente de la oficina central le hubiese dado importancia al problema pudieran haber maniobrado, hacerlos bajar y no se hubiese explotado. ¿Ven el problema? ¿Cuál es la causa? ¿El recalentamiento del ala? ¿O la causa es que se rompió el protector térmico y se recalentó el ala? ¿O la causa es que se partió esa partecita que rompió el protector que produjo recalentamiento? ¿O la causa es que la oficina central no haya intervenido con liderazgo? El problema ahí es quién dice: "Se aborta la misión". Los yanquis, ya dijimos, sistema utilitarista exitoso, cada misión vale diez mil millones de dólares. ¿Quién se anima a decir tiramos diez mil millones y nos vamos? En Argentina es lo más común, tiramos todo por la borda y no hay ningún problema. Se arruinó todo, bueno, se hace de vuelta o no se hace. ¿Qué problema tenemos? Para ellos sí, esos diez mil millones que son del bolsillo de los que acreditan... ¿vieron como hablan ellos? Entonces, nadie se animó a decir: "Se aborta la misión". En el dictamen de hace dos días se echa la culpa a la oficina central de la NASA. ¿Cuál es la causa? No hay causa. Ven que, en el argumento científico, es muy difícil dar la causa. Es por eso que Lacan siempre dice que la causa es algo que en el argumento cojea, que no se puede establecer con precisión.

Freud ha reintroducido la verdad a la ciencia porque la ciencia psicoanalítica se encarga de la verdad. Es un argumento, porque empecé con un si. Si el psicoanálisis hace algo parecido a la ciencia Freud reintroduce la verdad, Lacan reintroduce el problema de la causa porque en ciencia queda excluido el problema de "la" causa.

Bunge, trabaja ejemplos como un choque de dos coches una noche lluviosa en un semáforo en la cual uno venía rápido y el otro venía borracho. ¿Cuál es la causa del choque? Si no hubiese llovido quizás no chocaban, si no hubiese estado borracho quizás no chocaban, si uno no hubiese venido rápido quizás no chocaban, entonces ¿cuál es la causa? Léanlo, es un manual antiquísimo, debe ser de la década ’60. Es muy interesante.

Otra cosa es determinación. Freud, distingue causa de determinación. Por ejemplo, para la esquizofrenia causa es etiología. La etiología de las neurosis, en Freud, es la causa. Freud, dice que en la esquizofrenia la causa es biológica, el futuro de la ciencia encontrará la causa biológica de la esquizofrenia. Lo que nunca encontrará la ciencia biológica es la determinación de la alucinación del esquizofrénico. ¿Por qué alucina con Cristo?, ¿por qué es redentor?, etc. Y eso le queda al psicoanálisis. Cosa absolutamente falsa porque no conozco ningún trabajo serio psicoanalítico que justifique el contenido de un delirio esquizofrénico. Es decir, ¿por qué este esquizofrénico delira esto y no lo otro? ¿Leyeron algún trabajo interesante sobre eso? Me parece que Freud se equivoca. Pero no importa que Freud se equivoque, lo que yo les propongo es que distingamos entre causa y determinación. Bunge escribe muy bien esta distinción: Determinación es de contenido, con qué contenido está rellenada la cosa. Otra cosa es por qué la cosa sucedió, cuál es la causa. Lacan dice que sólo hay causa a partir de la emergencia del deseo. En psicoanálisis sí trabajamos con la causa, es una lógica que introduce Lacan. No estaba hasta él el problema de la causa, salvo que recuperemos la etiología de Freud que sí se preguntó por este problema. Por ejemplo, la causa de la histeria para Freud sería una seducción infantil sufrida pasivamente con disgusto. La causa de la neurosis obsesiva sería haber actuado una seducción. Esa sería la causa. La determinación de los síntomas no tiene que ver con esto, eso es el contenido. La "w", la mariposa, lo amarillo, eso es determinación, otra cosa es la causa.

Para Lacan, el primer argumento para poner a trabajar el problema de que no podemos aceptar la tradición eclesiástica de los padres de la Iglesia, es que fundan este problema en un origen como Dios es causa sui. Porque, para Lacan, si uno trabaja con la causa sólo puede ser establecida luego de haber sido establecido un deseo. Porque la causa sólo se establece como la causa de un deseo. Entonces, sólo puede haber causa a partir de postular un deseo. La salvedad ahí es ¿cuál es el deseo? O sea, ¿cuál es el deseo de Dios? O ¿cuál es el deseo vinculado a Dios? Entienden el problema de plantear que Dios tiene un deseo, porque si tiene un deseo algo le falta. Con causa sui lo que estamos diciendo es la erradicación total ya no de la causa sino de cualquier punto de proveniencia. ¿De dónde viene Dios? Causa sui es la respuesta a la pregunta esa que, gracias a Dios, los chicos la siguen haciendo: "Mamá pero Dios, ¿de dónde viene?" Hay preguntas más sutiles que los chicos también hacen que tiene la misma lógica y es: "¿Quién le puso nombre a Dios?" Lo que se está trabajando es el problema de un origen absoluto. Porque si hay un origen absoluto, el problema son de dónde provienen las cosas que figuran en ese origen absoluto. En el Big Bang, como teoría del origen del universo, verdaderamente, se está trabajando con otra lógica porque sería un corte total con todo lo anterior. En el Big Bang justamente lo que se resuelve es el problema de dónde viene el universo porque es una teoría del origen del universo que da cuenta de un corte con todo lo anterior. No dice que no lo hubo sino que es una lógica de corte radical con todo lo anterior.

Llegados a este punto. Nos estamos preguntando por el origen de la cosa. Lacan toma ahí la expresión de la presentación de Dios a Moisés en el Éxodo, en el capítulo III que se llama Llamamiento de Moisés, en el versículo XIII dice:

"Dijo Moisés a Dios: "He aquí que llevo yo a los hijos de Israel y les digo: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros’. Si ellos me preguntaren cuál es su nombre, ¿qué les responderé?"".

Versículo XIV:

"Respondió Dios a Moisés: ‘Yo soy el que soy’."

Esto en hebreo es lo que está en juego en el Asher Ehye que Lacan pone aquí en el Seminario. En otros lugares donde Lacan lo trabaja, aclara, que para muchos traductores antiguos como modernos, esto podría ser leído, entre una de sus acepciones, como indicando futuro: El que se dé. Es ambiguo este párrafo en hebreo porque se puede leer el que soy, del "Yo soy el que soy", el que seré. Son dos acepciones.

"Y dijo: ‘Así dirás a los hijos de Israel:"Yo Soy me envío a vosotros".’"

Está bien claro, porque "Yo Soy" en la Biblia está puesto con mayúsculas. Es el nombre, como "Roberto me envío...", es muy raro para nosotros.

El verbo en juego en Ehye, que es el verbo ser. Para transliterar un poquito, en esta versión que yo tengo de Cipriano de Reyes, el verbo Hayah que es el verbo ser, el autor comenta que es de ahí de donde proviene Yhwh. Esta designación proviene de una forma de operar con, podría ser no se sabe, pero una de las versiones, la más difundida, es que es una cierta maniobra sobre el verbo ser. Y no nos olvidemos que Dios se designa a sí mismo como Yo Soy. Ahora, "Yo Soy el que soy", podríamos entonces trabajarlo como yo soy el ser. Entonces, Lacan pone Asher Ehye, Je suis ce que je suis, ego sum qui sum, para dejar un Je suis, Yo soy. Yo Soy soy, Dios idéntico al ser, Lacan, propone que es un absurdo. Y ahí, plantea en el texto que la caída del objeto a es primitiva.

Tenemos una solución al positivismo de la relación sujeto-objeto que es la hegeliana: El sujeto humano surge en un mundo humano, un andarivel. Con lo cual, ven que queda absolutamente impedida toda salida de autoayuda, y para colmo, en la lógica, se introduce entre tesis y síntesis una negación. También en la dialéctica hegeliana, el sujeto tiene que negar su condición natural y, a su vez, tiene que también producir un acto negador de la condición natural del objeto. La vez pasada, lo trabajé, como para que quede claro que aún la vaca comiendo pasto, en la lógica hegeliana, niega el ser en sí del pasto que no está hecho para crecer como pasto y reproducirse como pasto, sino para alimentar a la vaca. Lo transforma de una hierba a alimento. En el mundo humano es requerida esa negación que es la que está en la lógica del deseo –también establecí que Hegel comienza por un deseo- pero en la condición de deseo de reconocimiento como humano el sujeto tiene que negar su condición dada natural a partir de la obtención de reconocimiento de otro que también tiene que haber negado su condición natural. La negación está de ambos lados, sujeto y objeto. Pero ese objeto, para colmo, es humano. En Hegel, jamás podría ser el seno, jamás podría ser el objeto a parcial de la pulsión. Es por eso que la autoayuda queda radicalmente impedida por esta vía. Con Freud, dice Lacan, también se niega la tradición eclesiástica. ¿Cuál es? Fundar toda esta cuestión no en forma positivista sino a partir de un padre que es causa de sí. A partir de un padre que es causa de sí, podríamos decir, que se produce la creación. Una creación que es exnihilo salvo que en su punto de origen tiene a un padre causa de sí.

Les advierto, porque es una polémica abierta, que en el Génesis no dice creación exnihilo. En el libro del Génesis en hebreo tan sólo dice creó. Ellos aceptan creó de la nada pero creación exnihilo se produce recién en latín luego de varios cientos de años de tradición cristiana. En la Biblia hebrea no hay esta creación exnihilo. Si bien, la creación divina, es desde la nada, Lacan adhiere más a una creación a partir del verbo, "En el comienzo era el verbo" de San Juan, que la formulación freudiana "En el comienzo fue un asesinato". Pero no se olviden que hay ese espíritu y el problema es que es sin materia. O sea, que Dios hizo al mundo sin materia prima, no lo produjo. Hay mitologías aún cristianas que saca de sí. El problema es que estamos fundando un punto original en la tradición eclesiástica que es el padre fundado como causa de sí.

Para ir armando el argumento. La caída del objeto a , dice Lacan, es primitiva. La diversidad de formas que toma este objeto de la caída: oral, anal, genital, escópico e invocante, está en relación con el modo bajo el cual se aprehende el deseo del Otro. Con lo cual, para Lacan, la caída del objeto a es primitiva:

a
|
v
Lo primitivo

Todas las formas que este objeto toma, las cinco formas descriptas que nosotros ya trabajamos (y es por eso trabajé con ustedes la última clase del Seminario X), todas esas formas de objeto a requieren del funcionamiento del deseo del Otro:

El objeto a es primitivo pero su modulación requiere siempre del deseo del Otro. Es un primitivo que requiere de un término lógico anterior. Nosotros tenemos el objeto a como causa y, efectivamente, lo articulamos desde el origen a un deseo. El problema es cómo fundamos este deseo del Otro.

Primero, estamos atacando la tradición eclesiástica del padre como causa de sí mismo. Vamos a trabajar aprovechando el espíritu de la maniobra freudiana del asesinato del padre de la horda que da como fundamento el origen de lo humano. No es un padre que es causa de sí, sino que a partir de un padre cuasi animal, un orangután dice Lacan. Lacan designa orangután al padre de la horda primitiva de Freud, y orangután en no sé qué idioma africano quiere decir un mono parecido a un hombre. Lacan dice, en todo caso, será un orangután. El mito freudiano dice que a partir del asesinato de algo parecido a un hombre, un orangután, porque se lo designa como padre de la horda pero no puede haber padre ahí, tiene que ser algo imaginariamente parecido y lo más parecido a nosotros es un orangután. Sería, entonces, a partir de un asesinato de un orangután es que surge lo humano. El problema con el que nos encontramos con esta versión, ahora lo vamos a desarrollar como problema vinculado a esta lógica, pero el problema más agudo de esta solución freudiana es que el padre ideal de la neurosis, o de nuestro campo de aplicación, llámenlo como quieran, es el padre muerto. Y que nosotros fundemos el origen de lo humano en un padre muerto, puede ser perfectamente la expresión del ideal neurótico, de que el padre puro y perfecto es el padre muerto. No solamente porque en tantas historias el padre muerto es el intocable en el decir. Uno se pelea hasta matarse, hasta el día de la muerte. Se purifica por haber muerto. Y, por otro lado, en cuántas historias de sujetos neuróticos el padre dejaría de ser un problema el día que se muera. Con lo cual, vean ustedes, que tanto el caso de la muerte real acaecida como por el de la muerte fantaseada, es un padre ideal. Y el problema del padre ideal es que funda la posición neurótica.

Nuestro problema es que el asesinato del padre, si uno lo deja fundado como el origen lógico de los argumentos psicoanalíticos, no podría el psicoanálisis nunca curar las neurosis porque estarían fundados sobre el mismo punto que es el padre muerto. Pero a pesar de eso, nosotros decimos que por ese asesinato del orangután es que surge lo humano. Lacan dice que ahí están los datos que, si los elaboramos, nos permitirían salir de esta paradoja.

Vuelve ahora a hacer todo el argumento del objeto a. De la última clase del Seminario X a esta ya no lo plantea igual, hay unas vacaciones en el medio. Entre dos clases que vienen una después de la otra ya no lo plantea igual. Pero vamos a hacer caso omiso de esa diferencia para poder llegar al punto: Oral. Ahí Lacan plantea que hay por parte del sujeto un deseo de separación del seno como objeto del propio cuerpo. El seno implica una dialéctica del funcionamiento de la demanda al Otro y Lacan dice, esta es la clave, la demanda dibuja bajo un velo el más allá del deseo de la madre y, ahí se pone un poco poético y es difícil de seguirlo, pero afirma que es a hacia ese más allá que el bebé dobla la cabeza. Eso que tanto se estudió del bebé buscando el pecho pero también rechazándolo, en ese deseo de separarse del pecho, Lacan dice que como hay en juego una demanda al Otro, en el deseo de separarse del pecho hay una indicación indirecta al deseo de ese Otro. En la relación madre - niño, el llanto del niño va a implicar demanda, la mamá va a decir: "Mi bebé quiere ser alimentado por mí". Demanda al Otro, y el Otro se presenta con la intención de responder a la demanda: "Toma el pecho". Lacan dice que el chico lo rechaza. Al rechazarlo, Lacan dice que lo que el niño hace es inscribir un más allá de esta demanda al Otro indicando el deseo del Otro.

Directamente en el pasaje a lo anal, que es la lógica del don, adviene la demanda del Otro, que es lo que el Otro quiere. Así que ya aquí planteado sobre lo que el Otro quiere, Lacan dice que está jugado el deseo del Otro ya que, justamente, con el don de las heces, el regalo, lo que se produce es la impostura tanto de lo que el Otro quiere como del deseo del Otro sustituido por la demanda. ¿Ven como todo el tiempo Lacan está intentando fundar que desde el funcionamiento más original del objeto a, lo más primitivo, desde lo oral, ya hay un andarivel implicado del deseo del Otro? Que no hay movimiento alguno de lo humano que no ponga ya en relación al deseo del Otro.

En lo genital, criticando a todos los postfreudianos, Lacan va a establecer la igualdad del orgasmo con el momento de angustia. Y aquí va a plantear, esto es muy importante porque va a seguir siendo el tema de la clase, que esa angustia que plantea el orgasmo es la angustia que testimonia la separación entre deseo y goce. Que en el orgasmo no hay satisfacción plena sino la emergencia de un borde de angustia por el desencuentro que nosotros designamos con la oposición deseo-goce. Hay satisfacción, no es que es insatisfactorio el acto sexual, pero esa satisfacción está inscripta a nivel del goce. Y lo que no se puede evitar es que, advenida esa satisfacción vinculada al goce, no emerja un más allá que es lo que designamos deseo. Ese más allá que inscribirá un cierto margen de insatisfacción. Ese punto de insatisfacción que el orgasmo representa, pero no porque sea en sí insatisfactorio o no logrado. Lacan dice, no porque la coartada fálica no haya operado bien, especialmente en los casos donde opera bien surge ese pequeño punto de un más allá que se postula y ese más allá es donde más claro se ve la diferencia entre deseo y goce.

En lo escópico, el sujeto es más cautivo que nunca del deseo. Lacan, lo explica así: El sujeto encuentra al mundo como espectáculo, pero allí no encuentra el verdadero objeto a sino su complemento i(a). Entonces, ahí, propone que la diferencia... Lo que en el mundo como espectáculo el sujeto puede encontrar es una imagen de sí nunca, como espectáculo, advendrá lo caído de sí. Allí plantea la diferencia entre imagen y mirada en el mundo escópico. En la mirada lo que está perdido de uno, lo que uno no puede ver es la mirada de uno. Si uno en el espejo ve su propia mirada ya es raro.

Un paciente con el que me vinculé hace un tiempo, esquizofrénico, cuando miraba al espejo la imagen del espejo miraba hacia otro lado. ¿Ven el horror de uno encontrar la imagen de sí pero también presente una mirada perdida? Por eso mirada perdida. Él miraba al espejo, pero su cara desde el espejo mirándolo hacia él tenía la mirada puesta en otra parte. Estaba perdida la mirada, y él lograba ver que su mirada estaba perdida. Es el horror. Pero eso es una falla radical en la estructura que es la esquizofrenia.

Lo que Lacan plantea es que en el mundo dado como espectáculo se producen dos dimensiones: la máxima pérdida, porque cómo uno podría recuperar la mirada y, por otra parte, la máxima captura del engaño porque está por doquier la cuestión de la imagen. En la escritura que recibe i(a) lo indica si ustedes hacen del paréntesis velo. La imagen es el velo del objeto perdido de sí. Ahí, Lacan, plantea que por esta relación tan fuerte e íntima entre lo escópico y el deseo, rectifica totalmente el estadio del espejo. Lacan ya había acentuado el valor de lo visual en el mundo humano, Freud también. Se acuerdan que Freud dice que por pasar a la posición erecta, el ser humano pierde olfato y gana visión. Somos una especie animal, para Freud, caracterizada por la pérdida del olfato que, para colmo, como es evolución y cada paso evolutivo, se acompaña por represión, Freud, marca una represión orgánica. Nosotros no solamente hemos perdido olfato porque nos alejamos de las heces sino que, para colmo, está reprimido en nuestra cultura el ejercicio del olfato. Y hay sustitución de lo olfato por lo escópico, esa es la versión freudiana. En la versión lacaniana también está registrado lo mismo, primero como estadio del espejo y es por desarmonía en el desarrollo neuronal. Como el par craneal que implica a los ojos se desarrolla anticipadamente, la otra anticipación, del resto del desarrollo corporal, el niño es capaz de verse en el espejo a sí mismo como completo siendo que él mismo aún no se puede vivenciar como completo porque es imposible, por ejemplo, que controle como parte de sí a sus brazos. ¿Vieron cuando el bebé sigue con los ojos las manos que no dirige? Como si pasase un meteorito. Hasta ese momento donde el chico fija las manos delante de sus ojos. Pero antes de eso era capaz de seguir objetos con sus ojos. Lo que Lacan dice es que hay una anticipación connotada como visual, pero sería propio de la especie. Aquí lo está explicando más como un fenómeno humano y es que se produce en el mundo una sustitución elocuente, significativa entre imagen y mirada. Uno recupera como imagen lo que pierde como mirada. Y ahí, justamente ahí, es donde inscribe el valor del ágalma, objeto que como imagen se cree desear. Objeto como imagen donde parece que el deseo apunta. No pierdan de vista que el ágalma es visual.

Aquí viene el verdadero problema, indicado el mismo, lo dejamos. La próxima vamos a trabajar las últimas dos páginas de la clase de Los Nombres del Padre para meternos en el problema del goce del Otro. Tema que me parece que es muy significativo para nuestra formación como psicoanalistas, porque es un tema preponderante en la enseñanza de Lacan de aquí en adelante, pero especialmente en la literatura psicoanalítica, en la cual se habla todo el tiempo del goce del Otro. Este problema aparece con la voz. Dios aparece como imagen contradictoria, una zarza, es un arbusto que encendido fuego no se quema, tiene una paradoja. Es una zarza ardiente. Pero no es el problema de la zarza ardiente porque de hecho sucede, en el desierto es frecuente que se enciendan, por sí solos, arbustos resecos. El problema de este en especial es que era uno que estaba encendido pero no se quemaba, no se consumía. Seguía siempre encendido como esos leños truchos que imitan a unos maderos pero le ponen gas. Tendría ese funcionamiento: el fuego quema, consume, pero no se gasta madera, aparece como imagen. A pesar de lo cual hay un fuego allí. Una voz que lo llama a Moisés. Si ustedes revisan, es muy frecuente que Dios se manifieste como una voz.

Ahora sí, para Lacan, como les planteé la vez que lo trabajamos en detalle, cada pasaje de una dimensión de objeto a a otra implicaba una inversión. Y una inversión bien planteada como una dialéctica hegeliana donde se resolvía un problema y se pasaba a otro campo. Aquí, con la voz, Lacan dice que es el único testigo del lugar del Otro. La voz es lo único que garantiza como testimonio que existe el lugar del Otro. Va a articular a la voz a la psicosis y al superyó. Todavía no habla aquí de pulsión invocante, no tiene la designación de pulsión invocante. Habla de pulsión y del objeto voz.

Por la voz, este objeto caído del órgano de la palabra, el a es el lugar donde ello habla. Esta es la frase clave para nosotros. Ahora nos vamos a fundar en el problema de la voz y ya para aclarar a dónde voy a ir, a dónde va Lacan, es de dónde viene la voz. Nuestra pregunta es de dónde vienen las cosas, estamos todo el tiempo en el origen de la cosa. Por eso, les había recomendado tanto que lean Estancias de Agamben, donde trabaja extensamente el problema de la voz.

Lacan dice que la voz es este objeto caído del órgano de la palabra. Plantea la palabra como un órgano y plantea que de ese órgano hay un objeto caído así como la mirada de la visión. De la función visual hay un objeto que opera allí pero es un objeto que se pierde para el propio sujeto en el ejercicio de la función: la mirada. Aquí la voz. Por la voz, designada como el objeto caído del órgano de la palabra, el a es el lugar donde ello habla. Lacan podría haber definido al a como el lugar donde eso se muestra, donde eso se ve, donde eso se toca. De hecho, en un montón de tradiciones religiosas, especialmente en los misterios, la divinidad en general, lo otro, se siente. En los misterios eleusinos una vez por año en el templo de Eleusis, los que participaban de los misterios, esto es los iniciados en el trascurso de la ceremonia, vivían una relación directa corporal con la divinidad. Ahí no estaba el oficiante hablando de la divinidad o profesando como el profeta en representación de la divinidad. Los misterios se sienten, por eso son misterios. Esta ceremonia era secreta, porque estaba prohibido que los que participaban de ella digan lo que vivieron, para no sugestionar a los que venían. Por ejemplo, uno podía decir: "Fui a los misterios y vi la luz". ¿Qué quiere decir? Estaba prohibido contarlo porque se calculó, muy obviamente, miren qué fino cálculo de la subjetividad humana, que podían empezar a venir tipos que ya venían sintiendo lo que el otro les hubiese contado que sintió. Ya estaban tan sugestionados por la palabra de otro, que no estaban bien predispuestos al encuentro directo con la divinidad. Es por eso que estaba radicalmente prohibido el relato. Y ¿saben que no hay ningún relato? No hay un solo relato de ninguno de los que participó de los misterios. Fue un rito que tuvo una vida de casi mil años, ya existía la escritura holgadamente y a pesar de eso no hay ni un relato escrito, sólo hay un párrafo de Sócrates donde indirectamente cuenta algo vinculado. No transgrede la ley de la prohibición.

Uno podría decir que, la divinidad realmente es lo que se siente a nivel corporal. ¿Por qué nosotros decimos que eso habla? En realidad es como lo dice Lacan: Donde eso era el sujeto debe advenir. Lacan hace del ello freudiano un ça y él establece que ça parle. El lugar del Otro es aquél lugar donde eso habla. Tendría que ser como si dijésemos que en el templo de Eleusis uno escucha la palabra de Dios. Y vieron que no se dice que se escucha, se dice que se ve. Ver la luz. No sé si ustedes saben que Dios quiere decir luz, la etimología de la palabra Dios es luz. Con lo cual, ver la luz aunque la señora de la villa que participa de ese ritual no lo sepa, no es nada más que decir, en etimología, directamente ver a Dios. La zarza ardiente representa esa luz. En aquella época la única fuente lumínica que se disponía, además del sol, era el fuego. Está esa luz, Dios se manifiesta como una luz. Pero ¿por qué no decimos, dice Lacan, que el Otro es lugar donde eso se ve? ¿Por qué no lo decimos nosotros? Podríamos decirlo así también. O el lugar donde eso se siente a nivel cenestésico, corporal. Lacan dice que es por la voz por lo cual nosotros definimos al Otro como el lugar donde eso habla. Es por el objeto voz.

Nosotros vamos a dejar aquí y vamos a tratar de terminar de darle la vuelta a este problema, la función de la voz y este estatuto dado por Lacan. Vamos a trabajar un poquito más el lugar del Otro y el análisis que Lacan hace del mito judío entre Abraham y Moisés en relación a Dios como el pasaje del goce del Otro al deseo del Otro. Lacan va a decir que el mito freudiano habilitaba a leer esto.

Hay un error en el texto. Vieron que Lacan dice de Pascal que al comienzo de Los pensamientos, Pascal pone el Dios de los patriarcas y no de los filósofos. Es un error de Lacan, no es el principio de Los pensamientos, es lo que se conoce como Memorial de Pascal. No sé si conocen la anécdota: cuando Pascal muere, es un científico famoso, genio total, ultra creyente -Lacan le dedicó muchas clases a la apuesta de Pascal: por qué matemáticamente conviene apostar a que Dios existe, lo trata de demostrar matemáticamente-, cuando muere, se descubre en el tapado que llevaba siempre puesto, que adentro del forro hay una hoja escrita. Quiere decir que era algo que siempre llevaba consigo. Esa hoja escrita es lo que se designó como Memorial. Y ahí, él testimonia que vio la luz, lo vio a Dios y sin "merca"... Los que participan de los mitos de Eleusis se drogaban con "cornezuelo del centeno", es una droga antiquísima. Es como una bacteria, un virus, no sé qué del centeno que si uno lo hierve y no sé que otras cosas más se convierte en una droga medianamente poderosa para gente como esa que no conocían drogas muy poderosas. Pero este hombre vio la luz. Lacan cuando se refiere al Dios de Pascal no es el de la reflexión, es el que se siente directamente. Yo les traje, si quieren la próxima vez lo leemos, lo que se conoce como Memorial de Pascal. También les traje, el cuadro de Caravaggio que Lacan comenta para que veamos los detalles.

 

30 de Agosto de 2003

Notas

1 Seminario Libro XVIII De un discurso que no fuese de un semblante, clase del 16 de Junio de 197


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