
Seminario
Nociones de la Psiquiatría
Francesa
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Dictado por : Eduardo T. Mahieu
Clase 8b
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La ilusión de sosias en un delirio sistematizado crónico
Inés Emilse
Ramos
México D.F.
iramos@internet.com.mx
INTRODUCCION
Los psiquiatras J. Capgras y J. Reboul-Lachaux siguen "la expresión misma de la enferma (...) por medio de las palabras y de los escritos de ella desde 1919" para confeccionar el documento de presentación del caso, intitulado "La ilusión de los sosías en un delirio sistematizado crónico", fuente a su vez del presente texto. En julio de este año, en el espacio de Intersecciones Clínicas del Hospital psiquiátrico de la ciudad de México, Fray Bernardino Álvarez (tercer piso) presenté este caso en un estilo oral.
El documento del caso Matilde de Río-Branco se rebela aún actual en sus articulaciones fundamentales. En el 2001 la ciencia hace realidad posible la clonación (7) del ser humano, es decir, cuerpos idénticos multiplicados al infinito; sin detenernos en ninguna especie de cálculo o análisis de los efectos subjetivos, ni en ninguna argumentación ética, ni tampoco en el horror que pudiera suscitar, simplemente se señala que la vigencia del interrogante de Matilde ¿en qué se sostiene la identidad? incluso ¿qué distingue lo parecido de lo mismo? peligra quedar cancelado en su arraigo subjetivo. La objetividad científica lo desalojaría.
MATILDE DE RÍO BRANCO, EL PARECIDO DE LOS SOSÍAS.
Los psiquiatras presentan la originalidad de Matilde
En 1932 los psiquiatras J. Capgras y J. Reboul-Lachaux presentan: "la originalidad de nuestro caso /Matilde de Río Branco/ proviene de un síntoma muy particular, del cual, por nuestra parte, bajo esta forma y en este grado no conocemos otro ejemplo. Queremos hablar de los "sosías", siguiendo la expresión misma de la enferma (...) La Sra. de Río Branco eligió ella misma esta palabra, muy pertinentemente y no como una expresión figurada. 'Los sosías, dice, son las personas que tienen el mismo parecido' y esta definición expresa muy exactamente lo que experimenta, lo que observa (...) En pocas palabras, la Sra. de Río Branco capta en todo la semejanza y en todo desconoce la identidad" (1) 1.
Matilde se presenta:
'Soy de una gran familia, escribe la Sra. M., soy nieta de la princesa Eugenia ...nací en la Legión de Honor; mi padre era el Duque de Broglie y mi madre una señorita de Río-Branco, hija del Duque de Luynes ...'
"De Río Branco es el apellido de los hijos de Enrique IV, de quienes desciende. 'El Sr. Pierre-Paul M., agrega, muerto en mi casa, me certificó antes de morir que yo no era su hija, que él había actuado criminalmente escondiéndome de mis padres y que tenía quince meses cuando el rapto fue cometido'.
'Estoy segura, dice, que me fueron dejados 200 millones por mi abuelo, Luis XVIII... Él me legó toda la isla de Saint-Louis, después de su muerte, solamente las rentas que me deben se elevan a 740 millones'
'Mi firma tiene valor, mi seña es la de una mujer honesta... Mis buenos antecedentes son ambicionados por personas en falta que buscan apropiárselos sirviéndose para ello de todos los papeles que me identifican'.
Para que no haya errores, he aquí mis señas que urgen por el cambio que se ha dado en mí en los últimos 25 años. Para cambiar completamente mi persona fui metamorfoseada. Les sería posible hacerme pasar por demente por haber sido desfigurada si no tuviese algunas señas que me hacen reconocer. Señas: era rubia, ojos cafés, con particularidades negras en el café, cicatrices cerca del ojo derecho y otras diferentes, mano derecha con cicatriz y anillo turquesa que me fue confiscado y dos pequeños lunares en el cuello. Vestida habitualmente en los últimos años con un traje negro y azul oscuro, sombrero negro amazona con velo y sombrero azul oscuro. Acompañada de una niñita rubia. Vestido de linón, bordado, banana e irlanda, saco blanco, brandeburgo, y botón de marfil forrado de turquesa, sombrero de paja de arroz rodeado de una pluma de fantasía blanca... Esta persona que soy yo y de quien doy las señas reales, está fuera de duda por su rectitud... No hay error posible, soy la única con estas señas Por otra parte, cita su apellido, todos sus nombres, la fecha completa de su nacimiento... Su domicilio en París comprende el distrito, barrio, calle, número, piso, aspecto del departamento."
La Sra. M. en 1932 (fecha del documento) tenía 53 años, "no se le conoce ninguna tara hereditaria. En examen físico y neurológico no revela nada particular. Recibió instrucción primaria, luego aprendió y ejerció la profesión de costurera".
En primer lugar, conviene tomar nota de que la muerte en casa de Matilde se presenta constante junto a su explicación del ocultamiento de sus hijos que se le hace a los padres, vía el secuestro-desaparición. Esta constante siempre aparece invocada por Matilde, a lo largo de todo el documento, como elemento "delirante"; pero no por ello menos enraizado en la realidad (este punto se desplegará más adelante). En el párrafo precedente se expresa así: 'El Sr. Pierre-Paul M. muerto en mi casa, me certificó antes de morir que yo no era su hija, que él había actuado criminalmente escondiéndome de mis padres ...' (subrayado mío)
Acusa recibo, con su particular modo de los efectos de los años: 'he aquí mis señas que urgen por el cambio que se ha dado en mí en los últimos 25 años... fui metamorfoseada... he sido desfigurada'. Esta fecha remite a la muerte de los gemelos. También el marido ubica esta fecha como el momento de manifestación clara de la locura de Matilde.
Recurrencia en hacer conocer y enumerar las señas, incluyendo dentro del mismo orden tanto los datos de identificación, el domicilio detallado como cicatrices, lunares indistinguibles y aplanamiento de partes del cuerpo o el color de ojos, de piel, de cabello como el de la piedra del anillo e incluso la ropa que viste tanto ella como la niñita. Hay continuidad de lo que envuelve con lo envuelto, de la vestimenta con el cuerpo ¿Intento de juntar una imagen y un cuerpo?
Señas para reactualizar una apariencia que en un sentido la vuelva reconocible a pesar de las 'desfiguraciones', y por otro costado, en el sentido de señas de reconocimiento social que se apoyan en la formación de una imagen casi ideal. Apuntalan esa imagen casi ideal tener una enorme fortuna, un origen noble y cualidades morales e intelectuales destacadas: 'Esta persona que soy yo y de quien doy las señas reales, está fuera de duda por su rectitud'
'Soy de una gran familia', soy nieta de la princesa Eugenia... nací en la Legión de Honor; mi padre era el Duque de Broglie y mi madre una señorita de Río-Branco, hija del Duque de Luynes... me fueron dejados 200 millones por mi abuelo, Luis XVIII... Él me legó toda la isla de Saint-Louis, después de su muerte, solamente las rentas que me deben se elevan a 740 millones... Mi firma tiene valor, mi seña es la de una mujer honesta.'
NACIMIENTO-MUERTE DE CUATRO DE SUS CINCO HIJOS
Casada a los 29 años, tuvo un hijo al año de matrimonio, al cuarto año gemelas y tres años más tarde gemelos.
A los 22 meses de nacido muere el primogénito en la casa de la nodriza. Matilde dice que fue envenenado. Luego muere una de las gemelas, según ella fue raptada. Los gemelos mueren también a corta edad, para ella uno fue raptado y el otro envenenado. La única que queda con vida es una de las gemelas. El marido informa que el estado "nervioso" de Matilde (celos e ideas de grandeza) se manifiesta claramente en 1906, después de la muerte de los gemelos.
'El ir y venir de niños a mi casa..." ella así refiere la continuidad de la aparición de sosías de la hija. El empleo de género de tal modo que abarque niñas y niños y no sólo el femenino como correspondería gramaticalmente si se tratara exclusivamente de los sosías de su hija, considero que autoriza a tomar el venir en el sentido del nacimiento de sus hijos y el ir a la muerte. La repetición en este caso de la dupla nacimiento-muerte y presencia-ausencia no parece ligarse a ningún símbolo.
La constante de la muerte en casa de Matilde, líneas antes subrayada, se muestra en su dimensión real en estos datos de fechas, secuencia y edades de los hijos fallecidos. Que la muerte del primogénito haya ocurrido en lo de la nodriza no cambia el hecho irreparable de otro hijo más muerto.
Entonces con las mismas palabras que los psiquiatras especifican la actividad de Matilde de metamorfosear en sosías a personas cercanas y de su medio pueden describirse las muertes de los hijos: "diferentes, sucesivas y numerosas". Por el momento esta articulación recae entre la muerte de los hijos solamente y la aparición de los sosías. Luego se extenderá a otros como podrá observarse en las siguientes páginas. El delirio y la Ilusión de Sosías en Matilde se enlazan con particular forma a estos hechos traumáticos.
AL DENUNCIAR EL SECUESTRO DE NIÑOS LA INTERNAN
El 3 de junio de 1908 la Sra. M. denuncia en la comisaría de su zona el secuestro de numerosas personas, especialmente de niños en los sótanos de todo París y de su casa; pide que dos policías la acompañen para verificar su decir y liberar a los prisioneros. La conducen a la Enfermería Especial y a los tres días la internan en Sainte-Anne donde el profesor Dupré certifica que estaba afectada de psicosis alucinatoria, interpretativa e imaginativa crónica. El 7 de abril de 1919 la transfirieron a Maison-Blanche.
"El delirio parece haberse sistematizado y desarrollado rápidamente. Ha imaginado una novela muy complicada, cuyos detalles tan inextricables resultaría (a ella) imposible resumirlos a viva voz... Es muy locuaz y no siempre sigue el hilo de su pensamiento, generalmente se expresa con más precisión en sus abundantes escritos, sin excesos y coherentes. Los temas fundamentales son por un lado, la idea de grandeza (origen principesco) y por otro lado, la idea de persecución (desaparición de personas que fueron escondidas en inmensos sótanos)
"Sus enemigos actúan comúnmente mediante robos y envenenamientos, con menos frecuencia en sustituciones de niños, desapariciones de personas y en transformaciones corporales.
Aquí, ya se ve el primer paso en dirigirse unos metros más allá del umbral de su casa, busca ayuda en la policía y por lo tanto, su padecimiento empieza a adquirir una dimensión pública bajo la forma de una denuncia. De este modo indica la necesidad de que otros escuchen y quizá tomen en cuenta los secuestros-desaparición de niños y de los prisioneros para liberar.
La dirección de los secuestros y desapariciones que ella marca empieza por su casa con sus hijos, exactamente del sótano de su casa a los sótanos de calles vecinas, al metro de París, a toda la ciudad alcanzando la extensión de la guerra, que por primera vez se hizo mundial. Abarca los tiempos inminentemente cercanos al estallido de la Primera Guerra Mundial con el atentado a Sarajevo hasta el año de la firma del cese de hostilidades acordado en el armisticio de Rethondes (1914-1918).
Cuando Matilde escribe, notan los autores, su exposición fluye con coherencia, no se diluye en detalles inextricables, ni divagaciones o excesos, ni pierde la calma como cuando habla de su delirio. Esta observación clínica es compartida en otros casos registrados en la literatura psiquiátrica, psicoanalítica, y en el testimonio escrito por Daniel Paul Schreber: "Ante toda expresión escrita del pensamiento, los milagros son impotentes" (6).
Escribir siguiendo el dictado de "las voces" se rebela como un recurso eficaz en algunos sujetos, pues mientras escriben logran atenuar la persecución o arreglárselas con la convivencia de las palabras hechas voces.
DESAPARICIONES SUSTITUCIONES TRANSFORMACIONES CORPORALES
"El tema principal es el de las sustituciones y desapariciones de personas. Sin cesar vuelve sobre el tema: Desde mi juventud fui perseguida... me han secuestrado de mis padres y abandonado en lo de un Sr. M.... no deber ser llamada M. sino Louise C., apellido de su marido o Matilde de Río Branco, apellido de su verdadera familia. Y escribe No habiendo divulgado nunca mi nacimiento, muchos no conocen sino el apellido de la persona que me raptó; son los sosías quienes me han declarado con el nombre de uno de sus hijos. Por eso es que me cambiaron mis señas... el cautiverio que sufro concierne a otra quien está en mis sosías... Sé perfectamente que una persona salió en mi lugar, mi alta estaba firmada desde hace mucho tiempo... El cambio sucedió del siguiente modo: se me ha cambiado por una persona de su sociedad por mi parecido ... vistiéndose como yo Ella tiene dos o tres sosías que conoce; enseguida tomó precauciones: Desde hace tiempo me puse en regla, provista de certificados en papeles sellados, comprobaciones de hujier, certificados de identidad y de doctores, es inútil que me tomen por otra, es decir por sosía. Para precisar su identidad y completar su justificación, señala las transformaciones de las que fue objeto. "Era rubia, me han vuelto castaña; 3 veces tuve los ojos como los tengo: eran combados hacia delante, ahora son aplanados; pusieron gotas en mis comidas para cambiarme las particularidades de mis ojos; lo mismo para mis cabellos; en cuanto a mi pecho, ya no lo tengo... es por eso que no me reconocen y se han servido de mis buenos antecedentes"
En esta parte del testimonio de Matilde, si bien admite que sus señas fueron cambiadas, lo cual posibilita encontrar una justificación a su cautiverio en el Asilo, puesto que fue otra quien salió de alta en su lugar: 'se me ha cambiado por una persona de su sociedad /de sosías/ por mi parecido...'; al mismo tiempo que admite el cambio de sus señas como un hecho consumado, ni bien se entera de que tiene dos o tres sosías "toma precauciones" en aprovisionarse de certificados sellados, comprobaciones tribunalicias, certificados de identidad y de médicos. En otros escritos hablará de usurpación de nombre y del parecido. Búsqueda de elementos de un registro distinto al de la imagen que limiten sus deslizamientos.
¿en qué se asienta el reconocimiento de un sujeto que no se ve después de 25 años, es el número de años que Matilde menciona?
Además, en su apremio por difundir sus nuevas señas para que no la confundan con sus sosías, insiste en precisar y actualizar las transformaciones de las que fue objeto. Menciona en este párrafo modificaciones visibles del cuerpo, pero ahí no introduce la envoltura; de este modo enumera el aplanamiento del volumen parcial del cuerpo, el cambio de colores y de formas. El documento no aclara si Matilde explicita qué incluye como particularidad de los ojos cambiados, entonces la oscuridad del relato manifiesta una oscuridad del caso que proviene de los ojos.
La urgencia de Matilde en recolectar rápidamente documentos oficiales y difundir sus nuevas señas evoca el malentendido de pretender competir en una carrera contra el tiempo, cuando es sabido que el Sr. Tiempo no se presta a tales competencias, sólo hasta ahora no se opone a la creencia de que le pueden tomar la medida.
Sin embargo, las urgencias de Matilde tienen el objetivo de frenar la proliferación de las semejanzas.
HIJOS SUSTITUIDOS
Sus hijos también fueron objeto de sustituciones: uno fue robado en la casa de la nodriza y reemplazado por otro... fue envenenado a los 22 meses, se dio cuenta por el aspecto de sus uñas... pero piensa que fue "desenvenenado" y ubicado en otra familia. Su hijita fue raptada y reemplazada por otras niñas quienes fueron así sucesivamente conducidas a su casa. Para reemplazar a mi propia hija raptada, dice, me ponían siempre una, raptada a su vez y reemplazada rápidamente... me secuestraban una niña y me daban otra que se le parecía... tuve más de dos mil en cinco años: son los sosías ... El ir y venir de niños a mi casa ha durado desde 1914 a 1918 continuamente. Su marido, el Sr. C. también desapareció: un sosía tomó su lugar; quiso divorciarse de este sosía ... Su verdadero marido fue asesinado y los señores que vienen a verla son los sosías de su marido, contó ochenta al menos... si en todo caso, prosigue, esta persona es mi marido, está irreconocible, es una persona metamorfoseada. Certifico que el pretendido (sic) marido que busca insinuárseme como mío quien no existe desde hace diez años no es quien me mantiene aquí/en el internamiento/.
Los hijos de Matilde que murieron, según ella fueron sustituidos; únicamente acepta que el primogénito murió envenenado, aún así inventa el 'desenvenenamiento', y que fue robado de la casa de la nodriza y ubicado con otra familia. En el testimonio, Matilde sólo admite la muerte de su marido asesinado y de su raptor, el Sr. Pierre-Paul M.
Entonces para Matilde sus hijos no murieron.
No obstante, ninguno de ellos tiene sosías; en cambio la hija que vivió tuvo más de 2000 sosías en cinco años: 'me secuestraban una niña y me daban otra que se le parecía... Un día obsesionada por su idea fija en rapto de niños, después de la muerte de cuatro de los suyos, la Sra. de Río Branco no reconoce más a su hija: han robado a esta niña y la reemplazaron por otra que se le parece; al día siguiente aparece otra niña parecida a la precedente; al otro día, nueva sustitución por un sosía; en lo sucesivo de 1914 a 1918, escribe, más de 2000 sosías de su hija han desfilado delante de sus ojos; todos los días, también muchas veces en el día, aparece una niñita quien no es cada vez ni de hecho la misma, ni de hecho otra".
Al marido lo da por asesinado; contó hasta 80 sosías de él, aunque alude a la probabilidad de no reconocerlo debido a la metamorfosis: 'si en todo caso, prosigue, esta persona es mi marido, está irreconocible, es una persona metamorfoseada. ' Parecido e idéntico se distinguen, pero entonces ¿cómo reconocer lo idéntico?
La desaparición y sustitución llevada al límite desde que abarca también a los sosías.
Durante el duelo sustitución puede ser el nombre de una ilusión que ayuda a no desesperarse ante la abrupta novedad y ausencia descarnada del ser amado, en el entendido que únicamente se está de duelo de un ser querido. No se olvide, que la proposición de sustitución del objeto de amor para llegar a terminar con el duelo organiza el texto "Duelo y Melancolía" de Sigmund Freud.
SINGULARIDAD DEL CASO: LOS SOSÍAS
Capgras y Reboul-Lachaux afirman el carácter imaginativo, interpretativo, alucinatorio del delirio sistematizado crónico y subrayan que la imaginación jugó el papel preponderante. Pero que "despojada de la verborragia, la fantasmagoría se reduce, en realidad, en todas estas exaltaciones imaginativas a un pequeño número... las principales que encontramos en nuestra observación: idea de origen real con sus corolarios de sustitución en la cuna y las confesiones del criminal en su lecho de muerte; en fin el viejo mito del inmenso subterráneo /metro/, pequeño infierno desde donde suben hacia los alucinados las quejas y los gritos de los torturados. Estos son caracteres comunes a un gran número de casos."
Una vez que los autores delimitan lo común con un gran número de casos se interesan en la originalidad del caso de Matilde: los "sosías", aunque no sin antes admitir que "la creencia en los sosías, si bien poco frecuente, se observa a título de síntoma accesorio en los Delirios de persecución, bajo la forma de un falso reconocimiento asociado a una interpretación errónea. "Un día asiste al entierro de una vecina; cierto tiempo después, juguete de una ilusión, percibe a esta vecina en la calle y ella, que tiene sin embargo el espíritu atormentado por los sosías, no duda esta vez, en resucitar a la muerta agregando que hubo simulacro de deceso y del entierro. En ella, la ilusión de los sosías difiere del falso reconocimiento habitual. Casi nunca la Sra. de Río Branco percibe a los sosías en el transporte público en que viaja, entre extraños no descubre ninguna semejanza sugestiva; con más frecuencia es una única y misma persona que se transforma sucesivamente en primer sosías, segundo, tercero, etc., con algunas horas, algunos días o semanas de intervalo. Este fenómeno que creemos excepcional, se realiza completamente en el curso de un paroxismo de inquietud en 1914. Un día obsesionada por su idea fija en rapto de niños, después de la muerte de cuatro de los suyos, la Sra. de Río Branco no reconoce más a su hija: han robado a esta niña y la reemplazaron por otra que se le parece; al día siguiente aparece otra niña parecida a la precedente; al otro día, nueva sustitución por un sosía; en lo sucesivo de 1914 a 1918, escribe, más de 2000 sosías de su hija han desfilado delante de sus ojos; todos los días, también muchas veces en el día, aparece una niñita quien no es cada vez ni de hecho la misma, ni de hecho otra".
"Estos sosías tomaron, después de varios años, el primer lugar en su de lirio; los cuenta por miles o más bien por innumerables; este desfile de sosías le causa tormentos continuos, pues al lado de los que ve están los que se le esconden, especialmente los suyos... Es entonces perseguida por estos sosías que se multiplican todos los días; habla de la banda, de la sociedad de los sosías..."
"Pero las desapariciones desbordan ampliamente el medio familiar de la Sra. de Río-Branco, extendiéndose de su casa al mundo entero y especialmente a París..." Sosías de la conserje.
- los locatarios
- las empleadas domésticas
- casi todos de Maison-Blanche: médicos, enfermeras, supervisores, enfermos.
Los psiquiatras incluyen en la misma serie.
Paroxismo de inquietud en 1914 - asedio de la idea fija en el rapto de niños - después de la muerte de sus hijos - no reconoce más a su hija.
Matilde sostiene que raptaron a su única hija viva, que la sustituyeron por otra niña parecida y luego por otra parecida a la precedente y más tarde nuevo reemplazo por sosías y así indefinidamente; a tal punto se multiplicaron los sosías que después de varios años tomaron el primer lugar en el delirio dicen Capgras y Reboul-Lachaux.
En esta serie queda articulada la aparición de los sosías y su posterior proliferación con la obsesión por el robo de niños y el no reconocimiento de la hija; todo ello claramente localizable temporalmente "después de la muerte de los hijos" (subrayado mío) y en el curso del paroxismo de inquietud de 1914". Matilde de Río-Branco en esos años, como tantos otros habitantes sólo de Europa en un inicio, vivían en la inquietud de la inminencia de la guerra que alcanza el "paroxismo" en el estallido de 1914 y pronto extenderá al mundo sus muertes. Recuérdese, que por las características de esa conflagración, por el tipo de armamento usado, los muertos y desaparecidos fueron innumerables, vistos con los ojos de esa época e incluso de un tiempo después.
Entonces ahora comprobamos tres lugares de pertinencia para "diferentes, sucesivos y numerosos": uno en los sosías, dos en los hijos muertos de Matilde, y tres en los muertos y desaparecidos de la 1ª Guerra Mundial.
Para Matilde sus hijos no mueren, tampoco los sosías ya que se salvan pues: 'realizan las fechorías, huyen y otro ocupa su lugar'; y los soldados de la 1ª guerra mundial desaparecen, pero tampoco mueren.
LA GUERRA 1914-1918, LOS REFUGIOS SUBTERRÁNEOS, LOS DESAPARECIDOS.
Dice Matilde: en la calle Mathurin-Regnier hay celdas subterráneas, un pozo artesiano y sótanos donde están encerrados 28,000 personas desde 1911; de la avenida Sufren, de la calle Dutot una veintena de niños le piden salir. Debajo de su propia casa escucha voces de niños decir: mamá, te lo ruego, ven a buscarnos. Bajo París se encuentra todo un sistema de palestras, de subterráneos; las personas son bajadas como por un monta-platos o un monta-carga, por escalones y se las suprime... los sótanos de París están llenos de niños. Durante la guerra según los aviones que sobrevolaban la casa, muchas personas, niños, descendían a los sótanos y no subían más; se encontraban encerrados. Se inventaron salas de operaciones subterráneas para desfigurar a las personas y se decía que ellas volvían de la guerra. Los refugios no son muy seguros, pues vuelven muy pocos de los que descienden... el metro resulta fatal, porque se ha puesto allí al ejército inglés y francés; las crisis de efectivos en el ejército viene sobre todo de las desapariciones de regimientos bajo tierra en el metro... hay más desaparecidos así escribe Matilde- que tomados prisioneros. Los uniformes cargados en camiones pertenecen a soldados desvestidos en el metro.
"La Sra. M. está profundamente conmovida por todas estas desapariciones y sustituciones. Es necesario tomar medidas más ágiles para salvar a todas estas vidas humanas que están en peligro. Mi encierro es ilegal, continúa, es bastante natural que prevenga a estos señores (de la policía) del flagelo que hizo desaparecer a tanta gente y sobre todo a niños... Dirige múltiples quejas que tienen sobre todo el carácter de advertencias apremiantes a la policía, pero el Prefecto de policía, el comisario, ellos mismos han desaparecido y fueron reemplazados por sosías. Continúa ella En los últimos años la prefectura de policía fue renovada al menos diez veces por completo; así nadie sabrá la historia de las sustituciones. Entonces escribe al Procurador de la República, al Senado, al Ministerio de Guerra. Va a Auvergne a buscar a sus hijos y señala que también allí muchas personas están prisioneras. (...) Además, en Sainte-Anne, en Maison-Blanche, ellos continúan su obra universal de sustituciones y desapariciones. Debajo de Sainte-Anne hay un infierno donde están encerrados numerosos médicos. Durante el traslado a Maison-Blanche, la Sra. M. escuchó: ¿esto es posible? Somos soldados encerrados aquí abajo y han secuestrado a la persona que escribió por nosotros. Dice la Sra. M. :Es increíble la comedia que se representa con los sosías ... Muchas enfermeras están en sótanos; las pocas que quedan no son suficientes para cuidar a las personas encerradas ... "Muchos enfermos del pabellón tienen sosías que ella sabe distinguir cada día. Los sosías de ella misma, llegan hasta recibir sus visitas... todo es desviado en provecho de mujeres que usurpan su verdadero nombre o que se sirven de su parecido con ella... El desfile no se detiene. Los sosías suceden a los sosías... Cuando ellas han realizado las fechorías o han mentido, se salvan y otra ocupa su lugar; esta es la comedia que se representa desde hace cuatro años. Las tres cuartas partes tienen nombres falsos. Todos los simulacros son buenos para darles la razón... Los testigos molestos de este ambiente mentiroso son secuestrados y desvalijados... Temo de las personas que se disfrazan con nombres que no le pertenecen, lo que no es mi caso . " ...interpreta los estragos de la guerra de la misma manera egocéntrica..."
"En el servicio la Sra. M. está habitualmente calma, cortés, amable, siempre que no se le hable de su delirio; no se relaciona con nadie... Se enoja cuando se le llama M."
Al dirigir numerosas advertencias a la policía y a las más altas autoridades gubernamentales con un llamado apremiante a agilizar las 'medidas para salvar a todas esas vidas humanas que están en peligro', además de lúcida, ¡suena tan realista ese llamado a la cordura! en una Francia acosada por la persecución, aliada primordial en toda guerra. Los psiquiatras lo habían observado como singularidad del caso: "(no hay) pérdida del sentido de lo real... contacto estrecho con el ambiente"
Estas interpretaciones "egocéntricas" de la guerra no dejan de señalar la realidad compartida de "las numerosas muertes y desapariciones" y si sólo se toma el sesgo de confirmar con ellas el sistema delirante o la persecución en juego, se escurre aquello señalado y con ello se obstaculiza una vía de abordar el caso. Como en la práctica clínica cotidiana se puede comprobar, si tanto afán invierte un sujeto en denunciar, señalar, advertir hay algo allí de subjetivo que lo interesa, lo concierne, sin embargo de ahí a que consiga alguna condición propicia para que sea tratado como un sujeto, loco o no, pero sujeto, media la distancia que los prejuicios teóricos e incluso doctrinarios ponen a la posibilidad de tratamiento de los "psicóticos y éstos suelen pesar más que los avatares convocados por cada locura, o que el azar con su imprevisible andar. Se podrá notar las diversas dimensiones de dificultades para que el sujeto haga suyo aquello en que está concernido.
Reitera la inquietud por las desapariciones bajo tierra, ya sea en los refugios, en los sótanos, en el metro o ¿en los entierros?: debajo de su propia casa escucha las voces de niños en súplica a la mamá para que los saque de allí. Y los sótanos de todo París lleno de niños. A su primogénito, se lo habría enterrado; pero piensa que fue 'desenvenenado' y ubicado con otra familia. En el caso de la vecina que ve en la calle después de haber asistido al entierro, los psiquiatras distinguen que se trata de "falso reconocimiento" pues en esa ocasión quien veía pulular sosías se limita a "resucitar a la muerta agregando que hubo simulacro del deceso y del entierro".
Aunque delirante, decía claramente: los refugios (para proteger de los bombardeos) no son muy seguros, se demostró que así fue y que los prisioneros fueron menos en comparación con los desaparecidos.
LOS SOSÍAS SE DISTINGUEN POR DETALLES
Cuando los psiquiatras interrogaron a Matilde: "¿Por qué cree que personas de su ambiente, algunos días, son reemplazadas por sosías? Ella responde: eso se ve en los detalles... una pequeña marca en la oreja... la figura más delgada... el bigote más largo... los ojos de color diferente... la manera de hablar, la manera de caminar... A veces, antes de abordar a un interlocutor, lo mira un instante y le pregunta: ¿Es usted tal...?, el tormento del sosía arroja la duda sobre sus percepciones más seguras. Mientras que estos delirios de transformación /delirio metabólico y de metamorfosis/ implican habitualmente la pérdida del sentido de lo real, en ella, por el contrario, testimonian un contacto estrecho con el ambiente y la ausencia de debilidad psíquica."
Ante una pregunta que apunta al sustento de la creencia, Matilde desde otro registro indica 'eso se ve...', lo ve en las nimias modificaciones visibles en el cuerpo, en lo que lo envuelve, que lo viste en afinidad con lo vestido (4). Los sosías no tienen nombre, pero sí cuerpo. Ni el nombre completo, ni la firma, ni los documentos de identificación, todos ellos elementos admitidos como simbólicos (aunque socialmente la identificaran), impiden la proliferación de los sosías (atenuación con internamiento), menos resolverían para ella los efectos que implica reconocer diferencia entre parecido e idéntico en la dimensión imaginaria
PERDIO EL SENTIMIENTO DE FAMILIARIDAD
Los psiquiatras ahí introducen una explicación interesante al discutir que "en ella la ilusión de sosías se distingue del falso reconocimiento habitual. Casi nunca la Sra. de Río-Branco percibe a los sosías entre los transeúntes en que se encuentra, no descubre entre extraños ninguna semejanza sugestiva... entonces asaltada por ilusiones y alucinaciones, escucha a los niños gemir por donde quiera que pase. El sentimiento de extrañeza se desarrolla entonces en ella... no deforma sus percepciones o sus imágenes mnémicas. En consecuencia, los rostros, que sin embargo ella ve con sus rasgos habituales y cuyo recuerdo nunca está alterado no se acompañan más de este sentimiento de familiaridad... La enferma captando la semejanza muy estrecha entre dos imágenes cesa de identificarlas en razón de los sentimientos".
Los autores dirán que "esta ilusión está creada por la lógica de los sentimientos".
En ella, la ilusión de los sosías no es una ilusión sensorial sino la conclusión de un juicio afectivo." Es decir, hacen intervenir a los sentimientos en la aparición de los sosías
Pierde el sentimiento de familiaridad: su hija sustituida por sosías y su marido asesinado y con sosías, eran los únicos familiares que quedaban con vida. Freud (2; 3) incluye en lo familiar la posibilidad de lo desconcertantemente aterrorizante y extraño. En otras palabras ¿la presencia de una familiaridad insoportable genera el cortejo de sosías?
Con el delirio y la ilusión de sosías encuentra la solución que ella puede: dejar en suspenso lo insoportable que puede haberle resultado la muerte de sus hijos.
Los autores subrayan que en este caso: las imágenes permanecen intactas, no se deforman, y los recuerdos inalterables. Conviene aclarar que no se trata de imágenes y nada más, así como no se trata del fenómeno del doble, ni de la ilusión de Frégoli, ni de una alucinación, sino de imágenes y cuerpo, del aquello del cuerpo que se presta a la imagen.
SEPARACION DEL CUERPO Y LA IMAGEN
Cuando muere un ser querido intempestivamente se separa cuerpo e imagen, ya no hay cuerpo y queda una imagen suspendida. Matilde al tomarlos como desaparecidos a sus hijos ¿la imagen acentuaría indefinidamente en el tiempo la suspensión y el terrorífico suspenso?
Para Matilde no hay sosías de sus hijos muertos, para ella están desaparecidos y colocados con otras familias; exclusivamente los vivos tienen sosías, tampoco aparecen sosías de "extraños", pues precisamente una nimiedad visible en el cuerpo o en su vestimenta diferente a la imagen corporal que tenía de un sujeto impide la identidad y convoca la aparición de los sosías. Ella ve en el cuerpo las semejanzas y no lo idéntico.
No dispone de una imagen especular (5) que detiene uniformizando las semejanzas que se impone al parecido de los detalles, y que de unidad y coherencia a las semejanzas.
Se ve en la encrucijada de arreglárselas con el asedio de la imagen corporal detenida en suspenso como ocurre con la imagen corporal de un muerto en un tiempo reciente del duelo, como también con la imagen de un desaparecido. Y además arreglárselas con el efecto de un continuo deslizamiento de imágenes generado a partir de esa imagen suspendida. En consecuencia, no se estabiliza la imagen corporal, no se conjunta una imagen y un cuerpo.
También con los recién nacidos gemelos la madre se encuentra a lo casi idéntico de dos cuerpos y una sola imagen, ¿cómo localizar el mínimo detalle en el cuerpo que haga la diferencia? Ante esta dificultad, los relatos de las experiencias muestran que se llega a recurrir a algún detalle en la vestimenta para distinguir lo que aparece como indistinguible.
La insistencia en los detalles parece apelar a un intento desesperado de estabilizar e inclusive determinar algún rasgo en la imagen del cuerpo inalterable a las vicisitudes de la vida y al envejecimiento.
Matilde no repara, no se detiene en ver la expresión del rostro, ni tampoco en los rasgos singulares de una fisonomía. La expresión de la mirada, que sin ser ajena a la apariencia soportada por el cuerpo constituiría lo único distintivo, Matilde no la incluye.
LA ILUSION DE SUSTITUCION
La articulación de la ausencia del cuerpo con la imagen corporal que se tenía de quien murió, cuando se está dando un alejamiento más o menos frágil de un duelo, implicaría no hacer olas con las imágenes (en su consistencia irreductible) del muerto, especialmente con las fotos2, para que se haga un recuerdo en el lugar vacío de una descarnada ausencia. Por lo tanto ese recuerdo es nuevo, no es el del mismo orden que el recuerdo-rememoración que generan las imágenes, las escenas, los hechos vividos; más bien se trata de un recuerdo con imágenes opacadas, desdibujadas, clausuradas.
Matilde no fabrica un recuerdo nuevo de despedida definitiva de sus muertos, en cambio se encuentra con la ilusión de sustitución, con la ilusión de un cuerpo sin identidad, pero con el nombre de Sosías.
MATILDE DE RIO-BRANCO EN LUGAR DE SRA. M
Con la publicación del documento que nos ocupa, Matilde logra el nombre acorde a las condiciones que vivía en ese momento y el nombre que ella quería: Matilde de Río-Branco. Este cambio de nombre opera una sustitución de un orden diferente a las anteriores.
En la obra de teatro de Molière, un personaje con el fin de engañar con su apariencia adquiere los rasgos de otro personaje que llevaba el nombre de Sosías. Como puede observarse Sosías era un nombre propio.
BIBLIOGRAFIA
1) Capgras (J.), Reboul-Lachaux , Documento de Presentación de enfermos publicado en Revista Litoral en castellano de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, traducido del Bulletin de la Société Clinique de Médicine Mentale, 1932, I.
2) Freud (S.), Obras completas, "Lo siniestro".
3) Hoffman (E.T.), "El arenero".
4) Lacan (J.), Seminario oral del 10 de abril de 1973
5) Le Gauffey (G.), El lazo especular, EDELP, Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. p.123.
6) Schreber (D.), Memorias de un neurópata. Ediciones Petrel, Buenos Aires, Argentina, 1978. p. 393.
7) Silver (L.), La vuelta al Edén, Editorial Taurus.