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Seminario
Sexología
sexologia@edupsi.com
http://www.edupsi.com/sexologia

Organizado por : PsicoMundo

Dictado por :
Lic. Virginia Martínez Verdier y Dr. Carlos Alberto Seglin


Clase 10

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TEMARIO:

1.- Tarea previa a la lectura de la teoría.

2.- La sexualidad en la adultez, climaterio y tercera edad: determinantes biológicos. Dr.Carlos

A. Seglin.

3.- Sexualidad adulta y en la pareja. determinantes psicológicos y sociales. Lic.V.Martínez Verdier

4.- Sexualidad en el climaterio: determinantes psicológicos y sociales. Lic. V.Martínez Verdier

5.- Sexualidad en la tercera edad. determinantes psicológicos y sociales. Lic. V. Martínez Verdier

6.- Bibliografía.

7.- Regalo de fin de año. " Balance sexual".

1.- TAREA PREVIA A LA LECTURA DE LA TEORIA:

1.- Enunciar tres mitos, prejuicios y creencias relacionados a:

2.- Comparar los enunciados con el material teórico.

3.- Elaborar conclusiones.

ENVIAR A LOS DOCENTES

 

2.- LA SEXUALIDAD EN LA ADULTEZ, CLIMATERIO Y TERCERA EDAD:

DETERMINANTES BIOLOGICOS.

Dr. Carlos A,.Seglin

Es importante destacar la diferencia fundamental entre la regulación neuroendócrina del varón y de la mujer.

El hipotálamo masculino mantiene una regulación constante de los niveles hormonales. Aunque hay variabilidad de los niveles hormonales de testosterona, que son mayores durante la mañana, al igual que los niveles de otras hormonas no sexuales, y la posibilidad de modificarse por los ritmos biológicos dependientes del clima y la salud es muy diferente el funcionamiento hormonal femenino.

El sistema neuroendócrino en la mujer presenta ciclos hormonales en los que los niveles de estrógenos y de progesterona ascienden y descienden con una periodicidad mensual.

Esto determina la ovulación y la preparación del endometrio del útero para la nidación de un posible huevo fecundado. De no ocurrir esta nidación el endometrio caduco se desprenderá por deprivación hormonal, ocasionando un sangrado que se elimina a través del cuello del útero hacia la vagina y por ella al exterior. A este fenómeno lo llamamos menstruación.

La repetición de estos ciclos hormonales se mantiene hasta una edad de entre 45 y 55 años de vida. Una vez que estos ciclos cesan, por envejecimiento de los folículos ováricos la mujer deja de menstruar. Es la menopausia.

Al cesar los ciclos hormonales, la disminución de los estrógenos producirá en la vagina que su mucosa se atrofie y sea menos apta para la lubricación sexual. También ocurren cambios a nivel de la calcificación ósea (osteoporosis) y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares al ceder el efecto protectivo estrogénico.

Estas modificaciones no interfieren con el deseo sexual, que como sabemos depende de los niveles de testosterona que actúan sobre núcleos del hipotálamo lateral. Aún más. al cesar la acción de la progesterona (hormona que actúa fundamentalmente durante la etapa del ciclo posterior a la ovulación y previa a la menstruación) los andrógenos que se producen en las glándulas suprarrenales prevalecen, pudiendo aumentar el deseo sexual.

En los varones, aunque no existe un fenómeno homologable a la menopausia, en que las funciones reproductoras se detienen (y repito las funciones reproductoras, no las sexuales!) a partir de los sesenta años los niveles de hormonas masculinas producidas por las células intersticiales de los testículos disminuyen. Algunos autores llaman a esto andropausia.

Esta disminución determina pérdida de volumen de las masas musculares, osteoporosis, y reblandecimiento y disminución del tamaño testicular.

El deseo sexual puede disminuir, pero no se anula, acompañando al envejecimiento de todas las funciones corporales. No hay una edad en que las funciones sexuales cesen. Si lo hacer es por decisión personal consciente o inconsciente, no por una razón orgánica.

Siempre decimos que somos sexuales desde que nacemos y hasta que morimos. Como hemos visto somos sexuales desde antes de nacer. No solamente porque nuestra identidad de género ya está inscripta en los mitos y mandatos de nuestra familia de origen, sino porque también nuestra diferenciación sexo-genital ya está determinada por nuestro sexo genético (XX o XY), se desarrollará en la vida intrauterina otorgándonos un sexo gonadal (ovarios o testículos) , un sexo genital interno (nuestros órganos genitales internos) y un sexo fenotípico ( nuestro aspecto genital externo y las características sexuales secundarias post puberales).

También somos sexuales luego de morir. Lo que somos como varones y mujeres, nuestro ser sexuales y expresarnos como tales, manifiesta un rol de género que se compartirá con nuestras parejas y .transmitirá a nuestros hijos e hijas. Una herencia sexual, que nos trasciende.

 

3.- LA SEXUALIDAD ADULTA Y EN LA PAREJA: DETERMINATES PSICOLOGICOS Y SOCIALES.

Lic. Virginia Martínez Verdier

 

El tema que me propongo transmitiriles es vasto. Por esa razón, incursionaremos en diversos subtemas que hacen a la comprensión integral. Seguramente habrá muchos otros que no mencione; en ese caso, los invito a compartir con nosotros aquello que no hayamos profundizado.

 

LA MARCA CULTURAL DE LA MENSTRUACION

La menstruación es un ciclo biológico que se despierta en las mujeres a partir de los 11 a 15 años de edad. Culturalmente se considera que su aparición nos convierte en "señoritas", pues es la muestra de que dejamos la infancia para pasar paulatinamente a ser adultas, determinando la capacidad de reproducirnos, es decir de tener hijos.

Culturalmente innombrable y ocultable, se la conoce como regla, período o"asunto". Hasta hace pocos años, se estimulaba que la mujer no se bañase, no practicara deportes bruscos, no se lavara la cabeza, no mantuviera relaciones sexuales.

Diversas culturas la consideraron y siguen aún haciéndolo, como una muestra de impureza y capacidad de contagio. Es por ello que en ellas requiere de baños sagrados o de reclusiones mientras dura.

Más modernas, otras sociedades, aunque no aíslen a sus mujeres, las consideran "i ndispuestas". Indispuestas ¿para qué? ¿Para tener relaciones sexuales? ¿Para hacer las tareas habituales de la vida cotidiana? Todavía existe en algún reglamento laboral, "el día femenino", por el cual se puede faltar al empleo con justificación.

Mitos (falsas verdades), creencias y prejuicios están fuertemente arraigados en este proceso biológico. Así como algunas mujeres incrementan su deseo sexual durante la menstruación, otras lo disminuyen, pudiendo sentirse hasta enfermas. En estas vivencias se entrelazan dificultades subjetivas y objetivas.

En relación a lo subjetivo, las primeras reacciones emocionales que experimenta una púber durante su primera menstruación, la acompaña durante toda su vida. A veces estas primeras experiencias son desagradables o dolorosas, impregnadas de tabúes, mitos y fantasías terroríficas. Por ello es importante la comunicación saludable de los procesos de crecimiento y la educación sexual, como adquisición de capacidades positivas y no de miedos y problemas.

Las variables hormonales influyen en el erotismo personal disminuyendo o anulando el deseo sexual. Aunque algunos trastornos tienen base hormonal y no son causados por desórdenes emocionales, rechazo de la femineidad o inmadurez psicosexual, en otros casos será necesario evaluar la personalidad o el momento vital de cada mujer.

A veces el rechazo a tener relaciones sexuales durante la menstruación puede estar escondiendo temores a la intimidad o falta de deseo sexual generalizado.

Con respecto a las dificultades objetivas, el juego hormonal suele determinar cambios en algunas mujeres. Aproximadamente el 30% de las mujeres padecen el síndrome de tensión premenstrual. Diez días antes de menstruar manifiestan cambios en el humor con incremento de sentimientos depresivos, irritabilidad, fatiga, reacciones violentas, con ira e irracionalidad. Estos síntomas aumentan con la edad. Se producen cuando caen de golpe los niveles de progesterona. Así mismo, el stress constante o los problemas emocionales serios provocan una brusca caída de esa hormona, produciendo los mencionados sentimientos negativos.

Otras mujeres se sienten muy excitadas los primeros dos días de la menstruación debido al aumento de los andrógenos (hormonas masculinas). La lubricación vaginal es muy buena. Las,relaciones coitales durante la menstruación alivian la tensión. La excitación sexual estimula la producción hormonal, lo que a su vez, alivia los efectos de la menstruación.

Durante el orgasmo las contracciones del útero expulsan el flujo menstrual con gran presión. A algunos varones y mujeres puede angustiarlos lo estético por la intensa sangre menstrual o por malestares físicos. Algunas mujeres se sienten sucias o raras y se niegan la posibilidad de placer. Algunos varones también eligen tomar distancia en esos días. Pareciera que la sangre los impresiona o les molesta. En este sentido el diafragma es un buen aliado para retener el flujo menstrual durante una relación sexual.

Algunas mujeres manifiestan síntomas físicos desagradables, como vómitos, náuseas, cefaleas y dolores mamarios y genitales.

No está probado que el coito durante la menstruación produzca malestares físicos en la mujer. Desde el punto de vista fisiológico no hay contraindicaciones para ello. Hoy se sabe científicamente, que la menstruación no es indicio de debilidad o imposibilidad. Sin embargo, aún esas creencias continúan vigentes.

Por otro lado, habitualmente cuando las personas mencionan el término "relaciones sexuales" piensan inmediatamente en una pareja en actitud de intimidad genital. De hecho, genéricamente así podemos definir este concepto.

Sin embargo, resulta interesante ampliar la posibilidad de comprender que lo sexual es mucho más que lo exclusivamente genital. El término exacto que define las relaciones sexuales con penetración es "relaciones coitales", de "coito": penetración.

Las personas cuando ponen en marcha su erotismo, asumen diversas conductas que son sexuales de por sí, y que hacen que se relacionen sexualmente consigo mismas o con otro.

Cuando se relacionan sexualmente con otro, pueden practicar diferentes conductas de intercambio corporal (caricias, besos, abrazos, autoestimulación genital, estimulación genital manual compartida, así como oral o anal) por mencionar las más comunes. Todas esas conductas son relaciones sexuales aunque no incluyan la penetración genital.

Esto nos hace pensar en las parejas que por cuestiones de conciencia religiosa dicen esperar para casarse vírgenes, pero practican todas las demás conductas. ¿Son "vírgenes"? En la realidad tuvieron relaciones sexuales, aunque sin penetración genital. Entonces, no son tan vírgenes como suponen.

Lo mismo sucede con un trastorno sexual conocido como "matrimonio no consumado" (por no consumación de la penetración.). En estos casos, las parejas pueden estar durante años relacionándose sexualmente e incluso, gozando de una respuesta sexual completa, sin haber llegado a realizar la penetración genital.

Por ello, la posibilidad de tener relaciones sexuales no necesariamente genitales durante la menstruación es otra opción que tienen las parejas.

Si consideráramos a la menstruación solamente como un proceso biológico, sumamente importante, pero no invalidante para la mujer, sería más sencilla la relación de las mujeres y de su pareja con este período que todos los meses aparece durante 3 a 7 días a lo largo de casi 40 años.

Qué hacer con la propia sexualidad y el propio cuerpo es elección personal, pero sería interesante que esa elección se llevara a cabo luego de desprenderse de ideas y mandatos sociales o familiares que inhiben la salud sexual y sabiendo que tener relaciones sexuales durante la menstruación no es dañino ni antihigiénico y que hasta pueden ser beneficiosas por no condicionar el deseo y la intimidad.

LOS VARONES, ¿NOS ENTIENDEN?

Esta es una afirmación casi habitual de la mayoría de las mujeres, en su búsqueda desesperada por hablar el mismo código que sus pares masculinos. En realidad, si les preguntamos a los hombres, muchos pueden contestar "A las mujeres, quién las entiende!", "las mujeres son todas iguales!" o se quejan de que ellos tampoco son entendidos por nosotras.

Incomunicación y desencuentro parecen ser los signos conflictivos de esta época en la relación entre los sexos. Para tratar de ir comprendiendo estas dificultades, considero que primeramente, debemos diferenciar el contenido conceptual entre conocer y comprender, aunque ambos están íntimamente relacionados.

Conocer se refiere a tener información sobre algo. El desconocimiento genera incomprensión.

Comprender significa conectarse empáticamente, tener la capacidad de identificarse con el otro, con sus ideas, estilos, necesidades, sentimientos, etc. En este sentido, suele resultar difícil poder hacerlo cuando una persona está muy centrada en sí misma por estar viviendo una crisis vital o por inmadurez personal.

Por lo tanto, la capacidad de conocimiento y comprensión está dada por la personalidad de cada persona, por su experiencia de vida y por el medio social en que se encuentre. Es así que en los medios culturales que se manejan con roles tradicionales (más allá del nivel socio-económico), podemos considerar que existe desconocimiento pero no incomprensión, ya que para ambos sexos sus conductas son "obviamente así", las esperadas.

En los niveles sociales, que se manejan con mayor apertura y se rebelan a los roles tradicionales, existe una mayor confusión, porque la mujer fue cambiando en sus actitudes ante la vida, y el varón se siente descolocado, no sabiendo cómo actuar.

Pensando en el área estrictamente sexual, se supone que sobre sexualidad los varones tienen toda la información. Incluso, como "todas las mujeres son iguales", catalogan a una compañera sexual según sus experiencias anteriores con las otras. Así, las mujeres sin ninguna o poca experiencia quedan atrapadas en "no sos como deberías ser", disminuyendo su autestima y desvalorizando sus propias capacidades. Los varones creen que saben o que deben saber, y las mujeres caen en la misma creencia. Así es que muchos varones no se animan a confesar su desinformación para no quedar como poco masculinos. Ambos sexos continúan manejándose con prejuicios y, por lo tanto distanciándose como personas.

Siendo más concretos podemos diferenciar:

Los varones suelen desconocer:

Los varones suelen no comprenden a las mujeres en:

A esta altura es probable que los varones se encuentren protestando porque ellos tampoco se sienten comprendidos ni conocidos por las mujeres. Y tienen razón. En estas reflexiones nos hemos detenido en aspectos femeninos, pero las mujeres tampoco tienen información o comprensión de las actitudes sexuales de los varones. Pero este tema será motivo de otro encuentro.

SEXUALIDAD FEMENINA: ¿FINGIR O NO FINGIR?

...Esa es la cuestión. ..

Aunque estamos cercanos al fin del milenio, a algunas mujeres se les hace difícil aún expresar libremente sus necesidades y deseos sexuales. Suelen desconocer el funcionamiento de su propio cuerpo y del cuerpo de su pareja.

Atrapadas entre la mujer "tradicional" y la mujer "moderna", no pueden discriminar qué es lo correcto o qué es lo que los hombres esperan de ellas, sexualmente hablando.
Algunos varones no se preocupan por averiguar los gustos de sus parejas o por estimularlas suficientemente para que alcancen el orgasmo. Dan por sentado que si ellos lo lograron, ellas también. Y estas mujeres no les aclaran que no fue así.
Algunas de estas mujeres se desvalorizan a si mismas por no sentir el placer que se espera de ellas, se avergüenzan, se culpan, y deciden fingir.

Esa decisión, fingir su orgasmo, las alivia momentáneamente, ya que no quedan "mal" ante su pareja. Sin embargo, con esa decisión se están impidiendo a si mismas el poder realmente alcanzarlo.

El orgasmo femenino se aprende. Para hacerlo es necesario que la mujer sepa diferenciar sus diversas sensaciones genitales y qué tipo de estímulo, con qué ritmo e intensidad necesita específicamente.

La mujer que finge, no confía en su pareja. La confianza es indispensable para poder transmitir su especificidad personal. Así, el orgasmo empezara a llegar espontáneamente.

Además, es importante tener en cuenta que una vez que comenzó la mentira se suman dos problemas: no alcanzar el orgasmo y el haber sostenido un engaño -muchas veces durante años-.

FINGIR PARALIZA. NO FINGIR LIBERA.

SEXUALIDAD MASCULINA: LOS HOMBRES, ¿PUEDEN FINGIR?

Recordemos que la respuesta sexual -tanto en varones como en mujeres- se compone por tres fases básicas: el deseo, la excitación y el orgasmo. En ese sentido, a diferencia de la mujer, el hombre está apresado por su particular anatomía. Veamos las diversas posibilidades fase por fase:

En cuanto al deseo, como es fundamentalmente emocional, la compañera no puede controlar si su pareja la desea o no aunque actúe como que sí. En esta fase el varón puede fingir. Sin embargo, aquellas mujeres perceptivas y preocupadas por conocer a sus compañeros podrían llegar a notar sutiles o gruesas diferencias entre unas actitudes y otras.

La excitación es el punto flaco del varón, ya que se produce un mecanismo fisiológico que lo pone en evidencia, el pene se erecta o no. En esta fase el varón no puede fingir. Esto no significa que necesariamente ese varón no tenga deseo; las posibilidades de no tener erección se deben a factores diversos que analizaremos en otra nota.

El orgasmo masculino también es posible de ser fingido. Habitualmente los varones llegan a su orgasmo sin dificultades, aunque recordemos que esto no significa que haya sido realmente placentero. Sin embargo, un reducido número de hombres padecen de una disfunción que les impide alcanzar el orgasmo o lo retarda mucho. Podríamos pensar que estos varones, avergonzados por no cumplir con lo que se espera de ellos, finjan que lo lograron.

En estos casos la actitud femenina de querer percibir o no la realidad de ese encuentro sexual puede hacer que ella se dé cuenta como que no.

En última instancia, el centro fundamental de la compatibilidad sexual de una pareja está dada por la comunicación. Poder compartir con la pareja los gustos y deseos así como los problemas y sufrimientos, los une y les da la posibilidad de resolver los conflictos.

Una dificultad sexual no es avergonzante, sólo requiere de la toma de conciencia personal, de la comprensión y colaboración de la pareja y del querer realmente solucionarlo pidiendo ayuda al especialista.

AMOR Y SEXUALIDAD

Como el amor es un sentimiento, pueden haber tantas ideas sobre él como personas pensándolo. El amor es un fenómeno fundamentalmente subjetivo. Lo invito a incursionar en su propia subjetividad. Lo acompañaré con mis preguntas, a las que espero, Ud. encuentre sus mejores respuestas.

Personalmente pienso que es bueno que los seres humanos reflexionemos y aclaremos nuestro Sistema de Valores. El AMOR es un valor fundamental en la vida de las personas. Es la energía que acompaña, respeta y protege; es el alimento imprescindible en los primeros años de vida y muy necesario para un crecimiento equilibrado, sano y armónico. El amor es una de las respuestas al conflicto de la existencia humana: la angustia por la soledad.

El amor, además de ser un sentimiento, también es comunicación, compromiso y decisión; es un desafío constante.

El amor en la pareja no siempre es maduro y sano. A veces puede ser una ilusión o una manera de cubrir otras necesidades. El amor maduro permite conservar la individualidad propia, son uno sin dejar de ser dos. Para poder amar realmente al otro, primero es necesario que nos amemos a nosotros mismos, respetándonos y sabiéndonos valiosos, sin tener que buscar al otro para que nos respete y valore. Una persona equilibrada es capaz de dar y recibir amor, placer, felicidad, ternura, intimidad y confianza.

En relación con la sexualidad, la pasión es uno de los ingredientes del amor, y el más difícil de sostener con el paso del tiempo. En este sentido, la capacidad de mantener el amor hacia una misma persona dependerá de la importancia que cada uno le dé a la pasión, ya que aquellos que la necesiten siempre viva probablemente irán buscándola en otros a medida que sienten que se apaga. Otros, en cambio, logran transformarla en sensaciones de serenidad, seguridad y conocimiento recíproco que hace plena su vida sexual.

Tal vez el problema conyugal surja cuando los miembros de una pareja no coincidan en el lugar que le dan a la pasión en el amor; por lo cual, si cada uno busca caminos diferentes para mantenerla éstos los llevarán inevitablemente al desencuentro.

Considero que en este fin de milenio en que prima la adoración por el consumo rápido y despreocupado, tanto en la vida como en los vínculos, tenemos que tener cuidado de no quedar atrapados en un sexo impersonal por cumplir con nuevos mandatos sociales.

Por otra parte, el sentimiento profundo de amor se logra pocas veces en la vida. Sexualmente, las personas manifiestan diferentes niveles de satisfacción emocional; es posible que el más pleno sea con amor. Pero otros encuentros sin amor también pueden ser satisfactorios si contienen componentes afectivos como el cuidado, el respeto, el cariño y la amistad.

Es importante que cada persona sepa qué es lo que necesita en su vida afectiva y luche denodadamente por lograrlo. Recordemos al poeta cuando dice: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer: no he sido feliz".

 

COMO RECUPERAR EL AMOR

El AMOR...tema delicado, especial y absolutamente subjetivo. En algún momento de la vida las personas solemos preguntarnos si estamos enamorados, si seguimos estándolo, si alguna vez lo estuvimos o si alguna vez lo estaremos.

Las diversas crisis (emocionales, familiares, laborales, sociales, etc.) que inevitablemente suceden en todos los seres humanos, nos hacen replantear nuestro pasado, nuestro presente y nuestros proyectos futuros. A veces, en alguna de esas crisis también nos replanteamos nuestros sentimientos y nuestra relación de pareja.

Acorde a ese balance, podemos pensar que el amor desapareció o que ya no es lo mismo que antes. Cómo saber cuando sólo se interpone la distancia o cuando es desamor? La respuesta la tenemos solamente nosotros mismos y muchas veces cuesta un gran esfuerzo y sufrimiento encontrarla.

La pareja suele distanciarse por diversas razones personales y vinculares. Las más habituales tienen que ver con la llegada de los hijos (que convierte a la pareja conyugal casi exclusivamente en pareja parental), con la multiplicidad de actividades personales y con el dejarse llevar por la rutina cotidiana.

El amor se puede recuperar cuando aún está latente; cuando la pareja se fue distanciando pero básicamente se sigue amando. En esos casos, podemos utilizar diversos recursos, probablemente obvios, pero no siempre aprovechados:

- En principio es imprescindible tomar conciencia de la distancia afectiva entre ambos y de la falta de intimidad (no sólo en el plano sexual).

- Luego es conveniente pensar cuál es la causa de la insatisfacción en la relación..

- Finalmente es fundamental proponerse cambiar personalmente y en el vínculo.

Para ello, el elemento básico a desarrollar en conjunto es la comunicación. Poder compartir, discutir e intercambiar ideas, sin pretender imponer la propia, sino buscar puntos de encuentro. Poder pedir al otro lo que necesito, sin reclamos agresivos. No esperar que el otro adivine, decírselo. Poder acceder a los pedidos del otro. Dar y recibir.

Otro elemento importante es el hacerse un espacio para el reencuentro, rescatándose como pareja. Salidas periódicas a solas (sin amigos ni familia), viajes, paseos, cambios de rutina, creación de juegos y fantasías compartidos así como todo aquello que sea placentero y gratificante para ambos.

Esencialmente la pareja para renovarse y recrearse necesita:

- Recuperar la intimidad.

- Reconquistarse.

- Recontratar. Con el crecimiento personal individual y de la pareja, puede suceder que algunas normas implícitas o explícitas fijadas por ambos en el inicio de la relación ya no les sirvan en el manejo de su vida actual. En ese caso es necesario pensar nuevas pautas de convivencia y acordarlas en conjunto.

- Volver a elegirse.

El AMOR...Es un sentimiento básico que todos necesitamos vivenciar. Porque nos alimenta, nos da vida, energía, deseo, y nos ayuda a alimentar, dar vida, energía y deseo.

No esperemos a que ese amor desaparezca. Puede llegar un momento en que el deterioro de la pareja sea tal, que ya es irrecuperable. Escuchemos nuestro interior y si estamos seguros de que alguna vez estuvimos enamorados de quien comparte nuestro presente, bien vale el intento de recuperar el vínculo con todos los aditamentos de nuestro momento actual, de nuestras experiencias tanto positivas como negativas y con miras a un futuro más satisfactorio.

 

LA INTIMIDAD

La posibilidad de encontrarse en cercanía armónica e intensamente agradable con otra persona implica la puesta en juego de la sexualidad como energía vital, pero no necesariamente de la genitalidad. No sólo el cuerpo puede entrar en intimidad, también el alma, el intelecto, la creatividad. Quienes hayan pasado por experiencias de amistad o de trabajo solidario, compartido y enriquecedor con otros, saben del placer de haberlo llevado a cabo.

No es fácil dejarse llevar por la experiencia de intimidad. Algunas personas temen ser invadidas en su interior, dañadas, sometidas o descubiertas en sus secretos. Temen perder su propia individualidad. Suelen encarar relaciones superficiales colocándose "máscaras" que impidan mostrar como realmente son.

En el extremo opuesto puede suceder que otras personas crean establecer relaciones íntimas con los demás cuando en realidad están creando un vínculo simbiótico en el que dejan de ser ellas mismas para fundirse en el deseo del otro. La fusión y la indiscriminación no son intimidad, sólo responden a necesidades emocionales no resueltas de la infancia.

Tema complicado el de la intimidad. No se puede desarrollar intimidad con todas las personas. Es necesario encontrar aquellas que vibren en una sintonía similar a la propia. Es tan difícil como apasionante poder encontrar el punto de equilibrio entre la cercanía, el encuentro y la conservación de la mismidad. Generalmente quienes lo logran suelen ser personas saludables emocionalmente, seguras de sí mismas y flexibles.

Entrar en intimidad parece ser más fácil para las mujeres que para los varones. Ellos est n impulsados por la cultura a ocuparse del mundo del afuera por lo cual les cuesta conectarse con sus sentimientos y manifestarlos. En cambio, a las mujeres nos educaron sensitivas y tiernas para ocuparnos especialmente del mundo ¡intimo y familiar.

Estas diferencias entre varones y mujeres para entregarse a relaciones verdaderamente íntimas suelen provocar desentendimientos en los encuentros sexuales lo que los priva de una vivencia real de satisfacción compartida.

Para poder abandonarse a la experiencia de intimidad es necesario que la persona se conozca a sí misma, acepte sus virtudes y sus defectos, conozca sus emociones. Así, no siente amenazada su integridad ni su libertad al ponerse en el lugar del otro, no deja de ser sí mismo. Puede ser receptivo a los mensajes del otro, creando una relación no intrusiva, cooperativa, y solidaria.

Por ejemplo: La ternura ocupa un lugar importante en el desarrollo de la intimidad. Sin embargo, durante el encuentro sexual, determinadas personas necesitan la ternura para despertar su erotismo y otras lo ven adormecido por ella. Incluso una misma persona puede necesitar momentos de ternura durante la relación sexual, pero si se sostiene durante todo el encuentro, el erotismo desaparece. El conocerse en este sentido permite acordar con la pareja las conductas m s apropiadas para sentirse bien sexualmente.

Algunas personas se esconden detrás de una coraza porque se sienten débiles, inseguras, temen al descontrol o a la invasión del otro. En las relaciones de pareja suelen disociar lo afectivo de lo sexual; dejan la intimidad afectiva relegada a sus amigos y el encuentro sexual se utiliza como descarga. Otros cambian permanentemente de parejas sexuales para evitar el compromiso afectivo. Otros directamente evitan la posibilidad de encuentro.

En una pareja el verdadero test de intimidad es el beso, no el coito. El poder entregarse en un beso implica tener que enfrentarse cara a cara. Durante el coito, las fantasías y las emociones pueden estar muy alejadas de la persona que est  presente corporalmente.

La intimidad sexual es la integración entre los sentimientos, los pensamientos y los impulsos y necesidades sexuales. Se desnudan el cuerpo y el alma.

En las parejas disfuncionales la intimidad es imposible; diversas barreras se oponen a ella: el rencor, el hastío, la pelea constante, el maltrato, la violencia verbal o física, la indiferencia, etc.

Por ello, la intimidad no es sólo estar juntos. Puede haber cercanía corporal y distancia emocional, donde las vidas corren por vías paralelas, que nunca se juntan.

La intimidad logra la confianza, la aceptación mutua, la reciprocidad, el placer por el compartir. Este proceso no se da de una vez y para siempre, se va creando paulatinamente y requiere ser alimentado para que subsista.

LA COMUNICACION TAMBIEN ES UNA CONDUCTA SEXUAL

Gran número de parejas mantienen relaciones sexuales durante años; no hay un momento de mayor intimidad física entre dos personas, salvo en el embarazo como símbolo de máxima unión.

Sin embargo, esas mismas parejas pueden no haber intimado nunca emocionalmente. Pueden no haber compartido nunca sus fantasías, sus necesidades, sus deseos, ni sus sentimientos acerca de lo que les pasa -sexualmente hablando y en la relación en general-.

Parece ser que resulta más fácil desnudar el cuerpo que el alma. Es decir que puede ser más fácil practicar diversas conductas sexuales durante un encuentro con la pareja, que expresar una conducta sexual fundamental para la armonía sexual y emocional: la comunicación.

Durante las relaciones sexuales juegan diversos sentimientos, a veces gratos y a veces no tanto. Cuando estos últimos están presentes, el silencio en vez de enfrentar las situaciones que nos preocupan sólo logra una aparente solución, evitando el conflicto inmediato. Sin embargo, el problema no se ha disuelto, sólo ha pasado a formar parte del paquete de situaciones sin resolver; más tarde o más

temprano, y en el momento menos pensado volver a hacer su aparición, con nuevos bríos y a destiempo.

Es bueno para la pareja no pretender adivinar lo que el otro quiere, sino preguntárselo; así como no pretender que el otro adivine, sino decírselo. Probablemente, el proponérselo lleve a un esfuerzo de

voluntad. Igualmente sirve.

Probablemente, produzca pudor, vergüenza, inseguridad, temor. "¿Qué‚ va a pensar de mi?". Aún así vale la pena. Es cuestión de dar el puntapié‚ inicial: con honestidad, con respeto, con cuidado, con claridad, sin reproches ni reclamos ("Yo necesito..." en lugar de "Vos no me das...").

Así, paulatinamente la intimidad sexual de la pareja podrá ser realmente completa.

 

VERANO SEXUAL

Vamos aprendiendo a ser sexuales a lo largo de la vida, y nos manifestamos de maneras diferentes de acuerdo a las etapas vitales que vamos atravesando. Cada etapa (infancia, adolescencia, juventud, madurez, tercera edad) cuenta con las particularidades de la edad, pero también cuenta con las particularidades personales. Su historia, su educación, su situación familiar, su estilo de vida, su momento vital, la cultura y el nivel social en que cada persona est  inmersa determinan también su actitud ante la sexualidad.

Para algunos, la sexualidad ocupa un lugar muy importante en su vida; en cambio otros pueden no considerarla necesaria. Para muchos la sexualidad permite expresar afecto, comunicación, elevar la autoestima y para otros puede ser un vehículo para manifestar agresión, luchar por el poder en la pareja, actuar como sedante o antidepresivo, para establecer pactos de conveniencia, etc.

El verano puede ser un buen indicador de como vivimos nuestra sexualidad. En general, el calor, la luz natural prolongada y el tiempo más libre nos permiten conectarnos más fácilmente con nuestro cuerpo y sus necesidades. Pareciera que es m s fácil despertar el erotismo; el cuerpo está más expuesto a los estímulos del exterior y los sentidos se hacen más intensos.

El contacto con ropas suaves y sueltas, el placer por el roce del viento en nuestra piel acalorada, el abrazo del agua fresca a nuestro cuerpo semidesnudo, la belleza de la naturaleza; el placer por ver otros cuerpos ligeros de ropas y atractivos, así como la exhibición del nuestro, pueden alimentar nuestras fantasías sexuales y nuestro deseo.

De nosotros depende aprovechar estos estímulos para recordar que tenemos un cuerpo que necesita ser cuidado y mimado; y para revisar que‚ nos pasa con nuestra intimidad y el acercamiento a nuestra pareja real o posible.

Recordemos que la sexualidad forma parte de la vida diaria de las personas y de la sociedad toda. Sólo hay que aprender a verla, a percibirla.

Podemos observar diferentes maneras de manifestar el placer:

 

4.- CLIMATERIO Y SEXUALIDAD. DETERMINANTES PSICOLOGICOS Y SOCIALES.

Lic. Virginia Martínez Verdier

El climaterio o menopausia no es una enfermedad, es una crisis vital, que como toda crisis, produce cambios (orgánicos y psicológicos). Las vivencias que despierten estos cambios dependerán fundamentalmente de la personalidad de la mujer y de las situaciones ambientales que la rodeen (familiares, de pareja, sociales y laborales).

Desde el punto de vista fisiológico el climaterio implica el cese de la menstruación y, por lo tanto, de la capacidad reproductiva. La disminución de los estrógenos, hormona femenina, puede traer aparejados algunos síntomas físicos (dolores de cabeza, "calores", descalcificación de los huesos, mareo, fatiga, dolor de cuello y de las mamas).

Como en toda crisis vital, desde el punto de vista emocional, se pierde la estabilidad anterior; lo cual puede manifestarse como confusión, angustia, depresión, desubicación con respecto a los proyectos de vida, competencia con las mujeres jóvenes, vivencias de vacío por la independencia de los hijos. La intensidad de este desequilibrio emocional y el tiempo de su resolución depender  de la personalidad de cada mujer y de los logros vitales que haya tenido hasta ese momento, ya que el climaterio es también tiempo de Balance.

Existen mitos acerca de los efectos de la menopausia: que inicia la vejez, que disminuye el deseo sexual y que marca el final de la vida sexual. Los mitos son falsas verdades, que crea cada cultura y se van transmitiendo de generación en generación.

Acerca de la vejez, recordemos que la sociedad de consumo sólo acepta a los jóvenes (menores de 30 años) y bellos como único modelo válido posible. En este sentido, depende de la autoestima de cada persona el comprar o no este modelo impuesto.

Desde la sexualidad, es importante recalcar que la respuesta sexual se mantiene durante toda la vida, si la persona es sana orgánica y psíquicamente. A partir del climaterio, los únicos cambios físicos que se producen en las mujeres son la sequedad de la vagina y la delgadez de sus paredes. En este sentido, la penetración puede resultar dolorosa. Algunos autores manifiestan que el aumento relativo de la testosterona (hormona del deseo), influye fisiológicamente en el aumento del deseo sexual.

Los tratamientos hormonales mejoran la sintomatología orgánica. Incluso la colocación de cremas locales permite resolver la escasez de la lubricación, y como consecuencia el dolor durante la penetración.

Acorde a la personalidad previa y los factores ambientales que rodean a cada mujer, durante el climaterio, la sexualidad puede ser vivida desde dos modelos antagónicos posibles:

1.- En aquellas mujeres que, con una educación rígida y represora, vivieron su sexualidad con culpa y débito conyugal, sólo aceptable para la reproducción, cuando esta posibilidad desaparece, encuentran un justificativo para que desaparezca la finalidad placentera. Suelen renunciar a la sexualidad.

2.- Aquellas mujeres que vivieron una sexualidad plena y gratificante, suelen sentirse liberadas del temor al embarazo no deseado; por lo cual comienzan a vivir una sexualidad aún más placentera. Se registran casos de mujeres que lograron su primer orgasmo en este período (por darse permiso para descontrolarse ya que el embarazo no ocurrir ).

El camino de resolución emocional del climaterio como crisis vital está dado fundamentalmente por la toma de conciencia de que el bienestar depende de la decisión personal de buscarlo:

- Realizando un Balance de la vida.

- Proponiéndose mejorar o modificar aquello que no sirvió hasta ahora.

- Planteándose proyectos y logros.

- Incrementando la comunicación con los amigos y con la pareja; permitiéndose el intercambio y la expresión de sentimientos y necesidades.

En síntesis, la disminución del interés y de la actividad sexual durante el climaterio, no dependen de los cambios fisiológicos sino de factores psicológicos.

 

5.- SEXUALIDAD EN LA TERCERA EDAD. DETERMINANTES PSICOLOGICOS Y SOCIALES.

Lic. Virginia Martínez Verdier

La capacidad para sentir placer no tiene límite de edad. El límite lo pone -consciente o inconscientemente- la propia persona, según su forma de ser, su historia, sus valores, sus prejuicios y creencias.

Aún hoy, terminando ya el siglo XX, se sigue pensando que la sexualidad sólo es aceptable en los jóvenes y en los adultos. Los más evolucionados comprenden que los niños también son sexuales (esto ya lo dijo Freud hace casi 100 años).

Sin embargo, suele resultar muy difícil de imaginar que los ancianos también tienen intereses sexuales además de su jubilación y sus nietos.

En las mujeres, la creencia de que la sexualidad termina al llegar la menopausia está basada en el mito (falsa verdad) de que sólo la capacidad reproductiva justifica el encuentro sexual. Cuando una mujer ya no puede quedar embarazada, para qué va a tener relaciones sexuales? La respuesta es clara, evidente y concisa: sólo por placer.

Desde la mirada de los demás, y hasta de sí misma, una mujer mayor puede sentirse una "vieja loca" por mantener su deseo sexual intacto. Otras, para quienes la vida sexual fue una obligación a cumplir, "se liberan" de ese peso.

La pérdida de la capacidad reproductiva sólo trae aparejados algunos cambios fisiológicos que se van incrementando con el paso del tiempo. Todo el cuerpo va envejeciendo, pero ello no significa que esté muerto.

La piel se arruga, la lubricación vaginal -proveniente de la excitación sexual- disminuye, los músculos se van poniendo fláccidos. Sin embargo, la sensibilidad sigue viva, y la necesidad de satisfacción genital y corporal también, obviamente en quien se lo permita.

Una mujer anciana puede aumentar, disminuir o mantener su deseo sexual así como su capacidad orgásmica. Sólo necesita de la ayuda de un lubricante artificial no oleoso para poder ser penetrada sin molestias físicas.

En los varones, sólo entre un 5 y un 10% pasan por el período conocido como "andropausia", con síntomas depresivos, desgano, desinterés sexual. Pero no pierden su capacidad reproductiva con la vejez (recordemos a Chaplin), ni su necesidad sexual, aunque sean considerados "viejos verdes". Mientras la persona esté sana física o emocionalmente, el deseo sexual puede permanecer.

Al envejecer se produce enlentecimiento en la expresión de las funciones vitales , y por ello también se enlentece la respuesta sexual (deseo, excitación y orgasmo), pero la capacidad placentera sigue intacta, sólo necesita de algunos cambios en las conductas habituales dentro de un encuentro sexual.

Aproximadamente después de los 50 años algunos varones notan que tienen mayor dificultad para lograr una erección. Esto se debe en la mayoría de los casos a que comienzan a necesitar un estímulo directo sobre sus genitales para que estos respondan. Si antes alcanzaba una imagen o una fantasía, ahora ya no. El tacto pasa a convertirse en un sentido imprescindible.

Esta nueva situación puede traer dificultades en la relación de pareja ya que no todas las esposas están dispuestas a adquirir nuevas costumbres sexuales. Si no logran ponerse de acuerdo, el varón puede quedar estigmatizado como "impotente" cuando en realidad no lo es.

Otro cambio fisiológico que se produce con el aumento de la edad es el alargamiento del período refractario. Este período es el que transcurre entre una erección y eyaculación y otra. Si en la juventud lograban una respuesta sexual completa pasados diez minutos de la anterior, de viejos pueden llegar a necesitar una semana. ¿Porqué? Simplemente porque la respuesta fisiológica es más lenta.

Recordemos que sexualidad no es sólo genitalidad. Es importante que las parejas incluyan en sus encuentros íntimos caricias, mimos y besos como una forma más de sentir placer, sin el apuro genital.

Finalmente, podemos concluir que el tipo de vida sexual llevado en la tercera edad dependerá de la manera en que cada persona haya vivido su sexualidad en su juventud y su adultez. El permiso y la libertad o el rechazo y la represión continúan ejerciendo su poder sobre las emociones de los seres humanos hasta el último momento de su vida. Salvo que decidan cambiar para sentirse mejor. Como dice el refrán "nunca es tarde cuando la dicha llega".

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5.- BIBLIOGRAFIA:

 

6.- REGALO DE FIN DE AÑO:

BALANCE SEXUAL

Llega otro fin de año. Para esta época, casi inevitablemente solemos hacer nuestro Balance: ¿Qué hicimos? ¿Qué no hicimos? ¿Qué hicimos bien? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué hubiéramos deseado hacer y no pudimos?

También casi inevitablemente, cuando llega fin de año nos proponemos cumplir durante el próximo año con lo que nos quedó pendiente.

Hacemos el Balance de lo pasado y nos planteamos el proyecto de lo futuro en diversas áreas de nuestra vida; fundamentalmente en lo laboral o profesional y, a veces, en lo afectivo (la pareja, la familia, las amistades).

Quiero proponerles incluir otra  área de su vida en su Balance General Personal: su sexualidad. Lo sé es una propuesta insólita, y, hasta podría pensarse que es absurda, después de todo se supone que la sexualidad es natural y espontánea, tanto como dormir o comer. Sin embargo, no es realmente así. Cada persona expresa su erotismo de una manera condicionada por su historia personal, sus características de personalidad, su relación de pareja, su estilo de vida y su proyecto vital.

Es así que existen personas para las cuales la sexualidad ocupa un lugar fundamental en su vida, en cambio, para otras puede llegar a ser innecesaria. De un extremo al otro de posibilidades, el Balance sexual personal diferirá absolutamente en su resultado según se considere a una persona o a otra. Todo resultado es subjetivo, sólo lo decide el dueño de su propia vida y de su propio Balance.

Siguiendo el Cuadro Comparativo de Pérdidas y Ganancias y realizando el Inventario que todo Balance que se precie debe tener, lo invito a ir colocando en esos rubros sus Pérdidas y Ganancias Sexuales; o sea, sus aprendizajes y sus errores, sus logros y sus dificultades, sus gratificaciones y sus insatisfacciones, su crecimiento y su parálisis, sus experiencias positivas y negativas.

Si me permiten los acompañaré con una Guía de preguntas que sólo tiene la intención de ayudarlos a ubicarse en su situación sexual personal. Probablemente algunas de estas preguntas les disparen otras en su recuerdo, aprovénchelas para un mejor conocimiento de ustedes mismos.

Otro aporte para cerrar su Balance: La Organización Mundial de la Salud considera que la Salud Sexual es "la integración de aspectos somáticos, afectivos e intelectuales del ser sexuado, de tal modo que de ella derive el enriquecimiento y el desarrollo de la persona humana, la comunicación y el amor."

Más allá  del resultado final, todo Balance es positivo porque le permite valorarse si obtuvo más Ganancias que Pérdidas y porque puede estimularlo a mejorar un resultado negativo en el próximo año. Sólo es cuestión de proponérselo.

 

LES PEDIMOS DISCULPAS POR LA TARDANZA, ¡ENTRE LAS VISCICITUDES DE LA VIDA Y DE LA INFORMATICA HEMOS ESTADO UN LARGO TIEMPO INCOMUNICADOS!

FELIZ AÑO!!!!!!

 


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